San Rafael y, particularmente, el sector ganadero del departamento se han visto perjudicados en una de las aspiraciones más soñadas e impulsadas en los últimos 20 años, como lo era la construcción del acueducto Monte Comán - La Horqueta, y por la que tanto bregó la Cámara de Comercio de San Rafael y su Específica de Ganadería. Todo por la dañina y desmedida codicia empresarial de Laugero Construcciones y Dalmiro Barbeito, que violentaron la relación con el Banco Interamericano de Desarrollo, que iba a ser el encargado de financiar la obra.
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Daño irreparable a San Rafael y los ganaderos por la codicia empresarial de Laugero Construcciones y Dalmiro Barbeito
Un proceso licitatorio que venía en plenitud, recibió un golpe letal cuando el BID se enteró de que habían violado la confidencialidad que la entidad exige respecto a los criterios que maneja al momento de aprobar un préstamo o una inversión.
Este Banco es sumamente exigente en el cumplimiento de las normativas que rigen sus contratos, que distribuye fondos en toda Latinoamérica, donde es la principal fuente de financiamiento para el desarrollo. Trabaja con los gobiernos de la región desde hace 60 años sobre la base de reglas estrictas. Pero en este caso, una de ellas fue violada y el proceso de licitación del acueducto más esperado en San Rafael, se vino abajo en forma inevitable.
Suspensión de la licitación.
El punto de inflexión de esta historia fue la infidencia de un funcionario que antes de que se adjudicara la obra, les "avisó" a Laugero y Barbeito que había algunos requisitos puntuales que exigía el BID que no los reunían, y por lo tanto no iban a quedar en el proceso licitatorio.
Así fue que se violó nada menos que la confidencialidad que reglamentaria y contractualmente acuerda el Banco con quienes solicitan sus fondos.
Pero Laugero y Barbeito, que no cumplían con los antecedentes exigidos por el pliego licitatorio, fueron más allá. A partir de tomar conocimiento irregularmente de que sus aspiraciones quedaban truncadas, decidieron llevar adelante una maniobra también espuria que terminó de enlodar el proceso licitatorio.
En efecto, Santiago Laugero y Dalmiro Barbeito, fueron a la Fiscalía de Estado para impungar el proceso. Ellos sabían que cualquier impugnación de parte de las empresas interesadas se debía hacer por una vía administrativa ya establecida que, además, debía estar debidamente fundada y acompañada de una garantía equivalente al 0,75 por mil del presupuesto oficial, es decir unos $ 480.000.
Para evitar hacer ese depósito, es que eligieron como vía recursiva a la Fiscalía de Estado. Con el agravante de que a partir de las sucesivas notificaciones cruzadas de los organismos ahora intervinientes, se terminó de exponer mucho más justamente el aspecto más cuidado por el BID: la confidencialidad de sus exigencias y criterios para otorgar o rechazar un crédito.
Semejante exposición, violatoria de la política crediticia del BID, dejó al acueducto Monte Comán - La Horqueta sin la fuente de financiación.
Y fue el propio Banco Interamericano de Desarrollo el que mediante la Nota Nº 1345 dejó bien en claro que ya "no se encuentra en condiciones de financiar la licitación, por cuanto el proceso no se enmarcó en las políticas de adquisiciones que rigen las contrataciones de préstamos, específicamente por no atender a las previsiones sobre confidencialidad".
El daño producido por el comportamiento de Laugero y Barbeito es irreparable y de proporciones mayúsculas. Porque no se trata solamente (y nada menos) que ahora no está el dinero que se necesita para la obra, $ 648.000.000, sino y lo que es peor, que no hay manera de pensar que en las actuales circunstancias financieras mundiales, en el corto o mediano plazo habrá fondos disponibles.
Esto deja a los productores ganaderos de San Rafael sin poder recibir agua para casi 500 mil hectáreas, y pone en dudas la voluntad que en el futuro pudieran tener las autoridades del Banco Interamericano de Desarrollo para volver a solventar emprendimientos en la provincia de Mendoza.
Es decir, el daño provocado por Laugero y Barbeito es inconmensurable y de proporciones insospechadas.