
Demonstrators participate in a protest for a national strike, in Bogota, Colombia, November 21, 2019. REUTERS/Luisa Gonzalez

Demonstrators participate in a protest for a national strike, in Bogota, Colombia, November 21, 2019. REUTERS/Luisa Gonzalez
Cientos de miles de colombianos marcharon este jueves en rechazo de las políticas de Iván Duque, en una de las movilizaciones más robustas de los últimos tiempos en contra del gobierno conservador que luce debilitado tras quince meses en el poder.

Demonstrators participate in a protest for a national strike, in Bogota, Colombia, November 21, 2019. REUTERS/Luisa Gonzalez
Con un diverso abanico de exigencias y reclamos, los promotores del llamado "paro nacional" dieron un parte de victoria en una jornada que se desarrolló mayoritariamente de forma pacífica pero culminó con enfrentamientos entre manifestantes y policías en varias ciudades.

A demonstrator bangs pots during a protest for a national strike, in Bogota, Colombia, November 21, 2019. REUTERS/Luisa Gonzalez
En la noche se escucharon estruendosos 'cacerolazos', inusuales en Colombia, que se prolongaron por más de dos horas en amplios sectores de Bogotá, Cali y Medellín.

"Ganó Colombia en esta jornada histórica de movilización ciudadana", indicó en un comunicado el Comité Nacional del Paro, que reúne a centrales obreras, sindicatos, organizaciones campesinas, universitarios y partidos opositores.

Los organizadores solicitaron una reunión "inmediata" con Duque para debatir los lineamientos políticos, económicos, sociales y de seguridad que motivaron la protesta.

"Llamamos a toda la ciudadanía a estar prestos a desarrollar nuevas acciones en la calle si el gobierno nacional mantiene la desatención a los reclamos", agregaron.

Aunque divergieron en una cifra definitiva, cuatro voceros de organizaciones convocantes aseguraron a AFP que más de un millón de personas se manifestaron en todo el país. El balance oficial los estimó en cerca de 207.000 en el "pico más alto" de la jornada.

"Estamos escuchando"
Duque, que reconoce la legitimidad de algunos reclamos, siguió el desarrollo del paro en Bogotá con las altas jerarquías militares y policiales, y los ministros de Defensa e Interior.

En una alocución televisada al final de la noche, el mandatario destacó el "espíritu" de la "protesta pacífica" aunque cuestionó con dureza los actos de "vandalismo puro" ocurridos al término de la jornada en Bogotá, Manizales, Medellín y Cali.

"Hoy hablaron los colombianos, los estamos escuchando. El diálogo social ha sido la bandera principal de este gobierno, debemos profundizarlo con todos los sectores de nuestra sociedad y acelerar nuestra agenda social", dijo, sin responder directamente a la petición de reunirse con los promotores de la movilización.

Los choques dejaron al menos 42 civiles y 37 policías heridos, y 36 capturados en toda Colombia, así como daños materiales, según la policía.

En Cali, el principal foco de violencia, la alcaldía decretó toque de queda hasta las 06H00 locales del viernes.

En algunos barrios de la tercera ciudad del país, ciudadanos armados custodiaban edificios y residencias para evitar robos, constató un periodista de AFP.
En la capital, las refriegas entre manifestantes -algunos encapuchados- y antidisturbios se concentraron en la Plaza de Bolívar, a las afueras de una sede del sistema de transporte público y en la vía al aeropuerto internacional. Caída la noche surgieron nuevas marchas.

"La idea de un paro es que continúe a través del tiempo", sostuvo la universitaria Johanna Suárez, quien caminaba hacia la Plaza de Bolívar, el corazón político de Colombia, una nación de 48 millones de habitantes con crecimiento económico por encima del promedio regional pero elevados índices de desigualdad y desempleo.

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