10 de abril de 2026
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La gente, esa parte del tejido social de la Argentina que "está crujiendo"

Crujen los millones de desocupados y subocupados en el país. Cruje la esperanza, el bolsillo de la gente cuando tiene que enfrentar la compra semanal de alimentos. Cruje la seguridad.

"El tejido social de la Argentina está crujiendo". La frase, dicha por uno de los líderes de la CGT el viernes último al anticipar medidas de fuerza si el Gobierno nacional no comienza a "mirar" al sector trabajador, fue por demás descriptiva.

Millones de argentinos, según las propias cifras del gobierno nacional, están sin trabajo hoy en el país. En el Gran Mendoza se cuentan por decenas de miles. Si Usted se pregunta qué pasa con los indicadores de desocupación de otras zonas de la provincia: Este, Sur o Valle de Uco, pues a hablar con la gente y sacar conclusiones acerca de cómo están y por qué no figuran en las estadísticas.

Un productor del sur -un hombre que trabaja su finca de viñas y ciruelos desde que era muy joven, y hoy peina canas- se emocionó al intentar hablar de cómo sostener esa porción de tierra en producción. "Iba a ser mi herencia para mis hijos pero, ya ve, todos ellos se han ido a la capital a probar suerte porque ni para estudiar les he podido dar", dice Daniel. Su tristeza, y no es victimización de la pobreza como le andan llamando, es la de miles de productores.

Un poco más cerca, en un comercio en el corazón de la ciudad de Mendoza, Mariela está liquidando las prendas de su negocio de ropa junto a sus socias y amigas. La tristeza les maquilla el rostro. Abrieron el local hace cuatro años, con mucho esfuerzo pero también con esperanza, y lograron llevarlo adelante hasta este año fatídico para las ventas. No sólo pierden su fuente de trabajo, sino que además les apena dejar en la calle al personal que tenían.

No ocurrió lo mismo con una reconocida empresa dedicada a las tarjetas de crédito y a la financiación que despidió y suspendió, según algunos de esos despedidos con los que tuvo contacto SITIO ANDINO, en dos meses dejó a 50 personas en la calle.

A un día que se cumpla un año del triunfo de Mauricio Macri en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 2015, no son pocos los que piensan que esa "mirada" a los argentinos es lo que le falta a un gobierno que, hasta el momento, hace agua por donde se lo mire.

En Mendoza estamos habituados a hablar con el otro. Los mendocinos somos cercanos a nuestros productores; la vid, los montes frutales y las fincas de olivos forman parte de la belleza de nuestros paisajes. La gente está allí, al alcance de una pregunta. Si uno realmente quiere "ver" a los agricultores mendocinos, sólo tiene que recorrer la provincia. Tarea para un Gobernador, por ahora demasiado ensimismado en ordenar administrativamente a Mendoza y pelear la batalla política por el Presupuesto o por el cambio en la Justicia.

En Mendoza, como en Argentina, la gente no come con leyes, acuerdos con inversores que hasta el momento vienen a ofrecer sus productos y hasta ahora no abren la posibilidad de acuerdos para exportar "nuestros" productos a sus apetecibles mercados. La gente no come con promesas de restauración a los jubilados (¿se está cumpliendo el pago? Nota del redactor: agendar para investigar), ni con el pago a los holdouts, ni con mayor presión tributaria, y menos aún con el fantasma del tarifazo en gas, luz y agua que nos aguará el fin de año mientras las distribuidoras de energía gozan de subsidios o condonaciones en un año en el que recibirán más de lo que están otorgando.

Definitivamente no. Los mendocinos no alimentamos a nuestra familia con productos de hipermercados que hoy te regalan un 20% porque ayer te subieron un 30 y mañana valdrán el doble.

O nadie se ha dado cuenta que el salto inflacionario que tuvo Mendoza en el último mes (inesperado, según la expectativa que tenía el Gobierno) se debe a que las grandes cadenas que mueven el marcador de los precios están anticipando una nueva ola de aumentos, motorizada en parte por el tarifazo en los servicios públicos cuyas boletas comenzarán a llegar desde este mes.

Eso, sumado a la presión sindical sobre reapertura de paritarias, el bono de fin de año, el medio aguinaldo... pues todo hace pensar en un fin de año en el que esos beneficios servirán, únicamente, para intentar tener una mesa navideña bien servida.

El desempleo creció del 5,9% al 9,6% entre el segundo semestre del 2015 y el de este año. Son cifras oficiales, difundidas por el INDEC.

¿Lo vemos desde las personas, dejando los porcentajes de lado? Según el último informe del Centro de Economía Política Argentina, 213.166 argentinos perdieron su trabajo en el país en lo que va del año. No se quede en el número, haga la cuenta, son más de 213 mil familias las que han perdido el ingreso mensual para alimentarse, vestirse, abrigarse, enviar a sus niños al colegio, pagar transporte y... dejemos de pensar.

Según los datos, en octubre se incrementaron los despidos y suspensiones en más de siete veces respecto del mismo mes del año anterior. Sobresalen en los números negativos los obreros de la construcción, los trabajadores de la metalurgia, textil, petróleo, comercio y gastronómicos.

¿Un dato más desde el Gobierno? El Ministerio de Trabajo de la Nación publicó su último informe sobre evolución del empleo privado: en 12 meses hay 92.500 nuevos desempleados, número que las encuestadoras multiplican por tres para considerar a los trabajadores de la economía informal.

En Mendoza, justamente, la economía informal mueve a gran cantidad de trabajadores temporales: el 80% de la gente que trabaja la finca, cosechando en temporada, los agricultores familiares, muchas de las cooperativas de trabajo, así como los cartoneros o quienes hacen changas, pertenecen a la llamada "economía informal". Luego de años de malas cosechas -por heladas, granizos o, peor, por la caída estrepitosa de ventas, precios y mercados- el abandono crece entre las calles rurales del este y sur de Mendoza con la fertilidad de las hierbas malas.

"¿Brotes verdes? Nos están comiendo los yuyos y nadie hace nada", dice un productor que prefiere reservar su nombre. Ya ni ganas de luchar por lo propio queda en la gente.

Todos los indicadores, por el piso

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), elaborado por el Instituto de Estadísticas y Censos (INDEC), muestra una caída interanual de 4,3% en el mes de junio. En la medición desestacionalizada, el indicador cae 0,3% respecto al mes de mayo, acumulando tres caídas mensuales consecutivas. La actividad económica acumula hasta el mes de junio una disminución de 1,3% con respecto al mismo período en el año 2015.

El Indicador de Actividad Económica (IGA), que estima el PIB mensual, elaborado por Orlando J. Ferreres y Asociados (OJF), muestra una caída interanual de 5% en el mes de julio. En la medición desestacionalizada, el indicador cae 0,4% con respecto al mes de junio, acumulando dos caídas mensuales consecutivas. La actividad económica acumula hasta el mes de julio una disminución de 1,7% con respecto a al mismo período en el año 2015.

El Estimador Mensual Industrial (EMI), que elabora el INDEC, muestra una caída interanual de 7,9% en el mes de julio, mientras que el acumulado hasta el mes de julio muestra una caída de 4% respecto al mismo periodo en el año 2015. El Índice de Producción Industrial, elaborado por la consultora FIEL, muestra una caída interanual de 7,4% para julio.

En cuanto al sector de la construcción, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), elaborado por el INDEC, muestra una caída interanual de 23,1% para julio de 2016, mientras que, en el acumulado de los primeros siete meses del año, se observa una reducción de 14,1% con respecto al año anterior.

Vuelvo a lo mismo. Demasiados números para contar lo que en la realidad es el sufrimiento de miles o millones de argentinos. Miles que han perdido su trabajo en Mendoza, millones en la Argentina (muchos de los cuales se los considera subocupados por ser cartonero o hacer changas) y, para que mezquinar, la totalidad de los argentinos viendo cómo aumentan los alimentos, la ropa, el colegio de los chicos, la obra social, la nafta, el transporte, el alquiler... esas cosas básicas que además de la salud y la seguridad hacen que uno pueda llamar, a este trozo de tiempo que nos toca, vida.

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