11 de diciembre de 2025
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OPINIÓN

El supuesto apriete de Cornejo hacia el PJ y el problema de caja de San Martín

"Por más que tenga los votos para aprobar estas leyes, Cornejo necesita de nuestros votos para el endeudamiento", dijo Omar Félix, el presidente del justicialismo mendocino.

En un paso más del minué que bailan juntos el gobierno de Alfredo Cornejo y el peronismo -con el debate por el Presupuesto del año que viene como escenario principal-, la relación se volvió a tensar ayer cuando fuentes identificadas con el oficialismo develaron que el gobernador podría ordenar activar una estrategia para dividir a los intendentes del PJ en el caso de no contar con los votos que necesita para que la Legislatura le autorice el endeudamiento que solicita de más de 3.500 millones de pesos.

En el peronismo explotaron indignados y decidieron postergar la negociación por la pauta de gastos, al menos, por una semana más. En cambio, el mismo peronismo aseguró oficialmente que con los proyectos de Avalúo e Impositiva, cuyo tratamiento debe darse hoy en Diputados, no habrá problemas y que sumarán su apoyo a la iniciativa que envió Cornejo.

El viernes pasado, cuando la reunión entre Cornejo y los intendentes peronistas ya se diluía en medio de abrazos, risas y besos, el gobernador los despidió ya en las puertas del ascensor con una frase que sonó a chanza y a broma: "Queremos trabajar con un peronismo unido y no que me obliguen a dividirlo", les lanzó.

Ayer, cuando se creía que estaba todo encaminado para que las tres leyes económicas (Presupuesto, Avalúo e Impositiva) tuviesen el acompañamiento del PJ en Diputados para darle media sanción, aquella frase de Cornejo se hizo pública. Al notar la trascendencia en los medios, el peronismo estalló y en un intento por demostrar entereza, dignidad y orgullo, los cinco intendentes más el presidente del partido, Omar Félix, acordaron no permitir que se trate el Presupuesto con el argumento de que la pauta tiene algunos puntos oscuros, que el gobierno no les termina de dar toda la información que ellos requieren a lo que le sumaron el hecho de que, descubrieron -según manifestaron-, que el presupuesto tiene, además de algunos puntos todavía no explicados como pretenden, partidas de gastos sobre obras, por ejemplo, que ya están hechas.

Envueltos en la ira, intendentes y legisladores del peronismo, salieron entonces a puntualizar el origen del fastidio: "Por más que tenga los votos para aprobar estas leyes, Cornejo necesita de nuestros votos para el endeudamiento, con lo que no vamos a permitir que no se nos dé la información que solicitamos y que tampoco nos venga a amenazar por los medios", dijo Omar Félix, el presidente del movimiento.

Los puntos oscuros son varios junto a una maniobra que, entienden en el peronismo, es deliberada por parte del Ejecutivo para dividirlos utilizando a su favor las urgencias financieras que tiene San Martín, la comuna gobernada por Jorge Omar Giménez.

En el partido opositor muchos conocen el particular estilo de gestión y administración de Giménez el que dista, por caso, de los modelos que se aplican en San Rafael o en Maipú, por caso, departamentos que afirman tener depositados en plazos fijos sumas varias veces millonarias para imprevistos.

Giménez, en cambio, ejecuta en el mes todos los recursos que le ingresan, como los de la participación municipal y los fondos de programas nacionales que van directos a las comunas pero que son liquidados por la provincia. Giménez no guarda nada, no ahorra, presupuesta los gastos en función de los ingresos y gasta.

El estilo tiene de bueno, afirman, que todo va a parar a los fines pre determinados. Pero cuando se produce algún atraso en los fondos que debe recibir, sus cuentas se desequilibran. Así le pasó algunas semanas atrás cuando tuvo que fraccionar el pago de sueldos porque se quedó sin plata. Tiene en ejecución un plan de hermoseo del casco céntrico y algunas obras destinadas a preparar los festejos por el Bicentenario de San Martín a comienzo del año que viene que le llevan buena parte de los ingresos.

El peronismo denuncia, ahora, que a San Martín el gobierno de Cornejo le demoró la transferencia de la participación municipal y que le debe entre 5 y 6 millones de pesos del plan nacional Vivir Más Cerca, un programa de viviendas que gestionan los intendentes con fondos nacionales. Cuando Giménez reclamó en Hacienda por esos fondos, le dijeron que no encuentran el expediente, según la versión peronista.

En cuanto al presupuesto en sí, ahora el peronismo se queja porque en la pauta aparecen imputados gastos para la reanudación de las obras de la ruta 188 en el tramo Alvear-Malargüe. La queja viene a cuento de que para esa obra el presupuesto provincial no tiene que destinar dinero porque esa obra la solventa la nación. Dicen en el partido opositor que cuando llegue ese dinero, más tarde o más temprano enviado desde la nación, Cornejo ordenará usar los fondos previstos en otros fines que hoy no los hace públicos.

Otra queja está centrada en el gasto de Vialidad. Allí dicen que se le han asignado unos 80 millones de pesos extra a la repartición para el asfaltado de calles de barrios departamentales, pero no se puntualizan las obras en concreto. No se identifican ni las calles, ni los barrios, ni tampoco los departamentos que se van a favorecer con la inversión.

"También hemos encontrado gastos de obras que ya han sido realizadas, en algunos departamentos, como Lavalle", dijo Félix consultado sobre las diferencias que todavía tienen con el gobierno. Pero, a la vez, aseguró que el peronismo "no va a dejar a Cornejo sin presupuesto; necesitamos que nos aclaren los puntos y nos den la información que necesitamos. No queremos que nos lleven a los empujones, porque hemos visto, por otro lado, que estamos frente a un gobierno se con los endeudamientos ha cubierto el déficit de los últimos años, pero no es sustentable tampoco, porque se está transfiriendo déficit a las próximas gestiones".

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