23 de septiembre de 2026
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Trabajo

La profunda crisis del empleo que maquilló el Estado

Desde 2012 la generación de empleo privado se frenó mientras el público pasó de 2,8 a 3,5 millones.

Por Sección Economía

Como fenómeno característico de los últimos 6 o 7 años se identifica una tendencia dispar entre la evolución del mercado laboral privado y público. Las empresas dejaron de crear empleo mientras que el Estado avanzó tapando este problema hasta volverse insostenible.

Desde la crisis internacional del año 2009, que afectó fuertemente a la economía local provocando una recesión del orden del 6% del PBI, la generación de empleo privado se vio afectada. Durante los años 2010 y 2011 el empleo se recuperó a los niveles pre crisis y creció un poco más, aunque a una tasa menor que la que venía mostrando el mercado laboral en los años previos. Este crecimiento más lento se detuvo por completo a partir del año 2012, destaca un estudio de la consultora Invecq.

Con subas y bajas el empleo asalariado privado fluctúa entre los 6,3 y 6,5 millones de puestos de trabajo desde hace cuatro años, arrojando una tasa de crecimiento acumulada de apenas el 0,4% desde enero de 2012 hasta la actualidad. Una evolución bastante menos al crecimiento de la población durante el mismo período.

Mientras tanto, desde el sector público, y como estrategia para disimular la incapacidad del sector productivo para generar empleo, explican desde Invecq, se incentivó constantemente el crecimiento del empleo público. En el mismo período, y según los últimos datos, los empleados estatales totales en relación de dependencia (nación, provincias y municipios) pasaron de algo más de 2,8 millones hasta casi 3,5 millones.

Es decir que, durante los últimos 4 años, mientras el sector privado no logró incrementar el empleo, el sector público aumentó su plantel en un 22%.

Poniéndolo en otras palabras, para cada 100 empleos privados que había en enero de 2012, había 46 empleados públicos. Cuatro años más tarde, esa proporción es de 100 a 56.

Es importante remarcar que los 3,5 millones de empleados públicos que informa el Ministerio de Trabajo están subestimados. Más allá de lo que el propio Ministerio reconoce como problemas de medición, es sabido que el propio Estado, paradójicamente, acostumbra a entablar relaciones laborales encubiertas bajo modalidades de monotributo u otros tipos de precarización laboral bajo la modalidad de "contratados". Es decir que el total de empleados públicos se encuentra por encima de la cifra informada, aunque no pueda estimarse con exactitud en qué cantidad se trata.

De todos modos, más allá del número de empleados, es más interesante analizar la evolución a lo largo del tiempo, lo que deja en evidencia que mientras el sector privado detuvo completamente el proceso de generación de empleo genuino, el sector público aumentó sus recursos humanos en casi un cuarto de lo existente a inicios de 2012.

Círculo vicioso

El aumento de los empleados públicos implica directamente un aumento del gasto público. Dicho incremento puede ser afrontado con mayores impuestos o, provisoriamente, con mayor deuda. Ambos elementos implican una menor rentabilidad para el sector privado. Y mientras la rentabilidad continúe disminuyendo meno será la capacidad para volver a generar trabajo.

Es decir que la estrategia para contener el desempleo, con un aumento del empleo público, tiene sus límites y, de no reconocerlos, puede implicar una estrategia contraproducente en el largo plazo.

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