10 de abril de 2026
{}

El baño de realismo de Cornejo para marcar sutiles diferencias

El gobernador inaugura en público sus diferencias con la administración nacional de Cambiemos, de la que su partido forma parte. Parecen ser señales que buscan una reacción rápida. Pero también apuntan a la estrategia que se dará la UCR para las elecciones de medio término del 2017. Cuestiona el tarifazo, se queja de que las provincias no fueron consultadas y advierte la necesidad de hacer una buena gestión.

Las alianzas políticas, como las sociedades económicas, suelen alcanzar el éxito –cuando les llega– a gran escala, y muchas veces se transforman en una suerte de dogma a seguir, a imitar por otros grupos, copiando los mismos modelos y procesos, pero siempre teniendo presente el sentido de la oportunidad.

Alfredo Cornejo sabía, desde la intendencia de Godoy Cruz, que para destronar al peronismo gobernante por ocho años en la provincia debía preparar una fuerza amplia en donde nadie sacara los pies del plato. Supo, más que ninguno, que la coyuntura particular de Mendoza y el país podían jugar a su favor. Y detrás de Cambia Mendoza agrupó a todas las fuerzas opuestas al peronismo K gobernante pese a que, cuando la sociedad política se encontraba en estado embrionario, no eran pocos quienes le auguraban un rotundo fracaso por mezclar en su composición el agua y el aceite.

A siete meses de asumir y a poco más de un año de haber coronado la campaña electoral que lo depositó en la gobernación con un triunfo contundente, Cornejo comienza a advertir en público las luces que se encienden como alarmas en la coalición que lidera. Aunque por ahora las preocupaciones que lo envuelven tienen más que ver con Cambiemos en la nación que con Cambia Mendoza en la provincia. “Las elecciones las ganan y las pierden los oficialismos”, le dijo a un diario porteño que el jueves publicó sus declaraciones en su tapa.

El oficialismo entonces, tanto en la nación como en la provincia, comienza a prepararse para lo que será el primer examen electoral tras haber desalojado al kirchnerismo. En el primer trimestre del año próximo se desatará una campaña que será clave para el futuro de la coalición gobernante que encabeza Mauricio Macri. Los radicales, socios clave de la entente política, están inquietos. Cornejo comienza a inquietarse. Como dice la lógica, esas elecciones de medio término puede que marquen o signen buena parte de la estabilidad a futuro de la alianza gobernante en los dos distritos. Y en Mendoza, pese a que casi siempre suelen jugarse cuestiones particulares en las contiendas, se dependerá mucho de lo que ocurra con el clima a nivel nacional.

Por supuesto que se tendrán en cuenta muchas cosas. Pero la economía determinará el éxito de aquella batalla que tendremos en el 2017. A diferencia de lo que ocurrió en el primer kirchnerismo, cuando Néstor gobernaba, Cambiemos deberá construirse su propio blindaje de estabilidad económica porque no habrá agentes externos que puedan facilitarle el camino hacia un estado de bienestar. 

El gobernador mendocino parece ver que las señales tardan en aparecer. Las inversiones en lluvia de dólares todavía ni siquiera asoman en el horizonte y consultoras internacionales, al decodificar la situación argentina, afirman que el mundo le abre las puertas a la nueva administración pero ese mismo mundo, el que espera Macri que se asiente en el país, aguarda que aquí aparezcan indicios fuertes e inequívocos que den certeza de que la inflación será derrotada y que habrá por sobre todo seguridad jurídica. 

Hay otro factor que es mirado con suma atención: el actuar de los empresarios argentinos. Si ellos, los argentinos, dudan y esperan del gobierno más gestión, ¿por qué deberán llegar los foráneos? Nadie puede poner en duda la afirmación de Macri del interés que él ha encontrado en Europa por la nueva Argentina, pero los capitales europeos, también chinos si se quiere, aguardan que la aventura inversionista en Argentina, la que promete buenos negocios, sea liderada por los grandes empresarios argentinos. Pero estos todavía no arrancan.

Hay indicios de que el radicalismo comienza a perder la paciencia con el gobierno del que forma parte y lidera Macri. Las críticas a cómo se instrumentó el tarifazo ya no se ocultan. Y la falta de concreciones de las medidas que están llamadas a mitigar el durísimo golpe a la clase media que ha recibido como consecuencias de las medidas que ejecutó el gobierno para ordenar el desastre, no aparecen. 

Cornejo comienza a entrar en la ola de críticas, cuidando de no sacar los pies del plato. Pero también apunta a su sobrevivencia política: en sus últimas declaraciones, aludió al nivel de inflación y a la oculta preocupación del gobierno sobre el avance de la inseguridad en todo el país. No pueden pasarse por alto algunas de sus definiciones en ese sentido: aclaró que puede que se vea como “políticamente incorrecto” pero no se privó de advertir que si no se toma en serio el avance de la delincuencia en todas sus formas y métodos “vamos a vivir un infierno en este país”.

El mendocino pretende influir en algunas de las decisiones que tiene que tomar Macri. Pero si no lo escuchan, al menos comienza a cubrirse para cuando llegue el momento de tomar alguna distancia si es necesario para salvar su gobernación. Ha pedido que el gobierno de Macri avance en una profunda reforma al Código Procesal Penal para agilizar los procesos judiciales. Propone, como lo está haciendo en Mendoza, avanzar hacia la oralidad tomando como experiencia la de Chile. Critica la marcada inclinación al litigio y al hecho de que las víctimas pobres deban dejar de lado los procesos en los que son los denunciantes y querellantes por falta de plata para afrontar los honorarios de sus abogados.

Son llamados de atención al gobierno central. Aunque el propio Cornejo, o sus más cercanos, deje trascender que tiene un diálogo permanente con el presidente hablando de estos temas de gestión que más preocupan. El punto es cuando hace públicas sus advertencias o quejas y cuánto puedan afectar la convivencia interna de Cambiemos.

En esa misma línea, el mendocino cuestiona la metodología que usó el gobierno de Macri para aplicar los tarifazos, en especial el del gas. “Duele el bolsillo haberlo hecho de un día para otro”, manifestó para agregarle al comentario una estocada lacerante: “Debieron consultar a las provincias y escucharlas a todas”, dijo, lo que bien podría ser tomada como una manifestación de cualquier gobernador opositor.

El tono crítico del gobernador parece tener un solo blanco. Que el gobierno nacional, su gobierno, tome conciencia y se ponga a gestionar. La misma queja que recibe en la provincia, la traslada a la nación. En cuanto a la provincia, dice que no está para nada orgulloso de no poder haber hecho en siete meses “grandes cosas”. Por eso, luego apunta al gobierno nacional consciente que al nacionalizarse los reclamos al momento en que lleguen las elecciones, recibirá parte del golpe. El gobierno nacional tiene que mejorar la economía “y la gestión en las provincias” argumenta para prepararse, porque “las elecciones las ganan y las pierden los oficialismos”, afirma.

Las Más Leídas

La agresión ocurrió en la manzana 24 del barrio San Martín, en el oeste de la Ciudad de Mendoza. 
Reinas de la Vendimia: el gasto extra que afrontan las soberanas por vivir en el interior.
Video: iba en contramano por la Lateral del Acceso Este, chocó y, herida, le robaron
Murió Michael Patrick, actor de Game of Throne tras una dura enfermedad
El Gobierno nacional va por la ley de inviolabilidad de la propiedad privada: qué cambios propone. Foto: Senado.