Por Gerardo Di Fabrizio, responsable del Departamento Laboral en Terranova, Griffouliere y Asociados (TGyA).
Por Gerardo Di Fabrizio, responsable del Departamento Laboral en Terranova, Griffouliere y Asociados (TGyA).
Con la prioridad que supone el complicado escenario para el 2016 muchos sectores generalizaron la aplicación de sumas no remunerativas como método paliativo antes del cierre de paritarias. Algunos gremios tales como los Empleados de Comercio y Estaciones de Servicios cerraron paritarias con un porcentaje entre el 20% y 25%, pero reabrirían las mismas en septiembre marcando una tendencia para el resto de los gremios. Se apunta a un aumento acumulado que rondaría el 35%.
Otro sector que opto por esta modalidad de desdoblamiento de las negociaciones paritarias es el de la construcción cuya actividad es una de las más golpeadas, al igual que el sector metalúrgico y petrolero. En estos sectores existe una gran preocupación por la desaceleración de la economía y su impacto sobre el empleo, donde según los cálculos de empresarios y sindicalistas ya se perdieron miles de puestos, pese al acuerdo salarial y el avance de las negociaciones con el Gobierno para comenzar a reactivarla.
En el plano regional uno de los sectores críticos es el vitivinícola debido no solo a las medidas macroeconómicas tomadas recientemente, sino además por el aumento de los costos, la depresión del mercado global y el proceso de concentración que se produjo en los últimos 4 años sobretodo; lo que inevitablemente impacta en las negociaciones salariales, que en principio estarían rondando el 33% anual escalonado en 5 tramos, mas algunas sumas extraordinarias.
El propósito de los gremios al establecer sumas extraordinarias y desdoblar las negociaciones es compensar la escalada en el costo de vida que licuo los acuerdos del 2015; a la espera de una mejora de la actividad económica y la desaceleración de la inflación en el último semestre del año.
Como contrapartida esta modalidad de negociación impide a las empresas proyectar los costos y las cotizaciones a terceros.
Por otro lado, debido a la pérdida de puestos de trabajo desde la CGT buscan impulsar la emergencia laboral e incrementar la indemnización como mínimo al doble tal como la que estuvo vigente hasta el 2007, en principio por un periodo de al menos 6 meses a 1 año.
Más allá de la intencionalidad de proteger el empleo, pretender cambiar mediante la legislación los acontecimientos que impone la realidad puede terminar en consecuencias contraproducentes; pues si bien por un lado se protege a quienes están trabajando, para aquellos que están desempleados les resultaría mucho más difícil salir de dicha situación.
Si lo que se pretende es una política laboral de promoción del empleo, deberían estudiarse mecanismos de flexibilización que reduzca los costos laborales.
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-¿Este año las paritarias serán particularmente más difíciles?

