Cuando no recordamos lo que nos pasa,
Cuando no recordamos lo que nos pasa,
nos puede suceder la misma cosa.
Son esas mismas cosas que nos marginan,
nos matan la memoria, nos queman las ideas,
nos quitan las palabras
Mignona - Nebbia
La calle se está transformando en un escenario recuperado por la política, por masas importantes de ciudadanos que consideran que -más allá de las legitimidades de quien convoca- necesitan de un espacio para mostrar su descontento, su reclamo. Encontrar la visibilidad que prolijamente le niegan desde hace meses.
El gobierno de Mauricio Macri en solo un mes ha visto las calles de su Buenos Aires querido inundadas de mares ciudadanos en tres oportunidades. Las tríada de movilizaciones todas masivas, multitudinarias- pueden enmarcarse en un ADN inconfundible; peronista, progresista, laburante, heterogéneo en origen social proveniente en su mayoría de clases populares, trabajadoras y clase media movilizada política e ideológicamente.
Las tres tuvieron raíces bien diferentes, cada una sirvió para mostrar la molestia con el macrismo y sus primeras medidas político económicas. El 24 de marzo la multitud era claramente clase media con identificación política de izquierda progresista, auto movilizada en su amplia mayoría.
El día del retorno de Cristina Kirchner a la arena política la multitud tomó otras características, se mezclaron las columnas de militantes movilizados y organizados con una enorme cantidad de ciudadanos que querían expresar su apoyo a la ex Presidenta, pero también sentar presencia y alzar la voz de advertencia contra un proceso que rápidamente destruye sus avances sociales.
El viernes, en cambio, la multitud era claramente trabajadora detrás de banderas sindicales que hace mucho no ganaban la calle organizadamente. Según las crónicas, no dejaron de mezclarse entre ellos, también, muchos laburantes de la tradicional clase media argentina que caminaron por las suyas las calles del bajo porteño para agregar su número a la protesta aunque sintieran, por muchos de los que estaban arriba del escenario, el mismo rechazo que por las políticas del gobierno. Seguramente no los unía con esos personeros el amor, sino más bien el espanto ante el avance incontrolable del Sr. Mercado contra sus empleos, sus derechos de trabajadores organizados, el poder adquisitivo de sus ingresos. Al fin y al cabo fue su pequeño estado de bienestar que mutó por uno de angustia y preocupación permanente.
El Gobierno ninguneó prolijamente las movilizaciones anteriores, el tiempo dirá si fue un error político. A la del viernes no, arriba del palco estaban los dirigentes saltimbanquis que más hicieron para que Mauricio Macri llegara a la Casa Rosada, el propio Presidente y su vocero preferido, el jefe de Gabinete, se encargaron de hablar y plantear que trabajaban juntos y que compartían los reclamos, aunque no dijeron cuándo tomarían medidas para garantizar algo para el lado de los trabajadores.
Hace apenas meses Hugo Moyano le daba aire y entidad peronista al ahora Presidente ala acompañarlo al inaugurar un monumento a Juan Domingo Perón. El viernes desde el escenario le recordaba al primer mandatario que tenía la lapicera demasiado rápida para ejecutar medidas en favor de los sectores concentrados de poder y se quedaba sin tinta con mucha frecuencia a la hora de pensar en los derechos de los trabajadores.
Gobierno, oposición y sindicatos se encuentran enfrascados en la discusión por la ley de defensa del empleo, la multitudinaria marcha no le cae demasiado bien al oficialismo en medio del tratamiento legislativo, menos aún los datos concretos de empleo que el Gobierno se niega a aceptar, casi con el mismo tosudizmo con que el kirchnerismo rehuía el debate inflacionario.
En la semana el propio Presidente se enroscó sin sentido en la discusión, de forma tan evidente que hasta el propio Chequeado.com (proyecto que mal se puede calificar de opositor) le puso un rojo intenso de Falso a las afirmaciones.
Enfrascados en esa discusión, los voceros oficiales salieron a embarrar la cancha con datos oficiales de la AFIP diciendo que febrero contra febrero se había incrementado la cantidad de trabajadores en 17.972. Claro que se olvidaron de ver el cuadro completo desde su asunción aquí. En Diciembre según los mismos números del sistema de la AFIP se perdieron 23100 y en Enero 14.700 puestos de trabajo. O sea el saldo es netamente negativo.
Lo mismo pasa con el discurso único de todo el gabinete sobre los cuatro años que no crea empleo la Argentina. Entre 2011 y 2015 según los datos del Sistema integrado de la AFIP se crearon 285 mil puestos de trabajo en el sector privado y 150 mil en el sector público. Los mismos números que difunde el Gobierno desmienten su discurso, parece no tomar registro y sigue desafiando con medidas económicas y políticas que bien lejos están de incentivar el empleo, la producción o el consumo.
Parte importante de la sociedad está movilizada, no solo en esas marchas multitudinarias en Buenos Aires, se multiplica en provincias y ciudades. Las redes sociales son testigos, amplificadoras de opiniones, de un debate político social que no termina y que quienes pregonaron cerrar la mentada grieta, solo trabajan en agrandarla.
En Mendoza hoy el Gobernador dará su primer discurso ante la Asamblea Legislativa del 1ro. de Mayo y prometió dar pistas de lo que vendrá, una idea polémica y dejar de hablar de la herencia, algo que muchos de sus colaboradores y aliados vienen pidiéndole hace tiempo.
En las afueras de la Legislatura Provincial una parte de los sindicatos estatales y privados continuarán con sus reclamos y plan de lucha. Solo la política puede evitar y desanudar conflictos. Si el Gobierno Provincial toma este Día del Trabajo como el primero para contar que hará de aquí en más será un gran avance, Mendoza necesita definiciones que todavía no conoce. Las medidas nacionales impactan con fuerza en la economía provincial y sobre eso también se necesita saber qué haremos. Hoy puede ser una oportunidad.
Ya se sabe que la historia la escriben los que ganan, pero hay otra historia que hoy se cuenta en las calles, en las redes, en el boca a boca, que se quiere tapar con rimbombantes titulares y juegos de búsquedas de tesoro que reemplazan a la seriedad judicial. Quien quiera oír que oiga
