El próximo 30 de abril finalizará el decreto de excepción de impuestos a los vinos espumantes. Visiblemente alarmados, los principales empresarios y referentes de Bodegas de Argentina pidieron una audiencia con el presidente Mauricio Macri, para evitar pagar un impuesto que perjudicará no sólo a la industria, sino también a los puestos de trabajo.
Por ahora no está clara la manera en que continuará esto. Sucede que mientras el 30 vence el decreto, Diputados no avanza en el tratamiento del proyecto de ley, de Adolfo Bermejo, que tiene media sanción en Senadores y que resolvería la cuestión de fondo ya que quitaría directamente a los espumantes de la ley que grava los productos suntuarios o que implican un riesgo a la salud, sin la necesidad de depender de decretos de prórrogas.

Walter Bressia (foto), presidente de Bodegas de Argentina; y José Zuccardi, presidente de la Unión Vitivinícola Argentina; afirmaron este mediodía que peligran 2.900 puestos de trabajo, en caso que no se consiga la prórroga de este impuesto que tiene esta bebida, al ser catalogada como suntuosa.
Hace 10 años que los vinos espumantes no tributan estos impuestos, que representan el 12,7% del valor del producto final (con precio de planchado, o mayorista); y si este año no se prorroga el decreto de excepción, deberán pagar cerca de 500 millones de pesos este año.
Sin embargo, tanto Zuccardi como Bressia ratificaron que es un momento muy sensible para la industria el tener que soportar este gravamen, debido a la grave crisis económica que atraviesa el sector vitivinícola. Es un costo que lo pagará el consumidor, y seguramente se corresponderá con una retracción en el comercio de este producto.
De esta manera, adelantaron que para los productores de espumantes será un desastre, por lo que se verán exigidos a reducir costos, y los 2.900 trabajadores que se desempeñan en esta industria podrían perder sus empleos.
Un impuesto que no corresponde
El impuesto del 12,7% que pesa sobre los vinos espumantes es el que se aplica a los productos que son considerados suntuosos o que son insalubres.

Al respecto, Zuccardi (foto) sostuvo que es un despropósito la aplicación de este impuesto al asegurar que no es un producto lujoso. Según un informe de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), el 95% de los espumantes en Argentina se comercializa en valores inferiores a los 100 pesos.
No obstante, el bodeguero aclaró que, como producto derivado de la uva, no debería tributar impuesto interno alguno. Asimismo, el vino argentino ha sido declarado Bebida Nacional, título que obviamente contempla a los vinos espumantes, y que representa otro fundamento para eliminar el gravamen interno que recae sobre ellos.
De hecho, la ley Vino Bebida Nacional explicita como uno de sus objetivos la promoción del desarrollo de las economías regionales relacionadas con la vitivinicultura, por lo que resulta contrapuesto el gravamen interno conspira actualmente sobre los vinos espumantes.
"En Buenos Aires todavía no se entienden las economías regionales. Calificar a los espumantes de productos suntuarios lo demuestra. Es un producto de consumo popular, hay de todos los precios. No entiendo desde dónde se promueve esto. Están promoviendo el consumo de bebidas que dañan la salud, que generan obesidad", concluyó.
¿Deben exceptuar de impuestos a los vinos espumantes?

