Obsesión cornejista: cómo evitar que se pierda el estado de gracia
En el gobierno de Alfredo Cornejo se preparan para iniciar lo que se dice el fin de la luna de miel. En términos prácticos, desde el entorno del gobernador se ha previsto que el jefe de Estado comience en breve una ronda de entrevistas por los medios donde la diferencia más importante de las que tuvo al inicio de la gestión estará dada porque será el gobernador el que se invite a las redacciones de los medios y se ponga a disposición de sus periodistas para hablar a agenda abierta sobre los primeros meses al frente del gobierno.
El plan de prensa parece ser simple, pero encierra algunas especulaciones. Como estirar lo más que se pueda el estado de gracia con la comunidad porque lo que se viene, en términos de enfrentamientos que se prevén fuertes, como la segunda parte de las paritarias con el resto de los sindicatos estatales, no sólo es de singular importancia sino que sobre su resultado y repercusión se asentará buena parte de la suerte de la gestión que no sólo puede que marque lo que queda del año, sino el largo camino que todavía tiene por recorrer en años.
El gobierno no quiere por nada del mundo que se salga del actual estado de cosas que se hablan y se discuten en los medios. Por la simple razón de que no hay nada para mostrar de aquí en adelante que no sean los consabidos pedidos de sacrificios para empleados públicos y una sociedad que comienza a inquietarse por la falta de expectativas.
Es que con un presupuesto tan restringido con el que cuenta, Cornejo depende casi en absoluto de la nación para movilizar la aturdida economía provincial. Ya no hay más anuncios terminada la vendimia que los que se hicieron y que no fueron gran cosa. El comercio vende poco y nada y se viene saliendo de un fin de semana largo, el de la Semana Santa que si bien resultó ser un nuevo récord en cuanto al movimiento de gente de un lado para otro, el gasto fue escueto y las ventas globales disminuyeron respecto del año anterior según los datos de los propios comerciantes.
Lo propio sucede en el resto de la economía doméstica. Las pequeñas y medianas empresas mueven un flujo de dinero pura y exclusivamente para ir tirando y para canjear de mano el dinero. La rentabilidad es escasa en todo sentido y la inflación sigue haciendo estragos en todos los frentes.
Sobre esto último, sobre la movilidad de una economía estancada, el gobierno se aferra al plan de los bonos de consolidación que salieron a la luz para pagarles a los proveedores del Estado. Así, estas empresas, que no hicieron que la sangre llegara al río con la falta de pago oficial porque son precisamente estado-dependientes, puede que comiencen a cambiar esos papeles por pagos de impuestos y utilizar los fondos con ese fin a adquirir algo de capital, financiar la compra de insumos o bien mantener sus frágiles plantas personal.
Dicho esto, el gobierno también se aferra a tener éxito con la colocación del bono internacional para lo que necesitará ayuda de la nación, desde ya. El objetivo mínimo es tratar de colocar 300 millones de dólares, pero se jugará todo por arañar los 500 millones de dólares que le darían un poco de autonomía financiera. Pero mayo, el mes de la posible colocación, todavía está demasiado lejos y la burocracia que necesita la operación a medio camino.
Para colmo, se viene de unos días en donde el fracaso por el acuerdo vitivinícola con San Juan todavía está cerca y no deja de ser una piedra incómoda en el zapato porque la política, en este caso, no aportó lo único que debía garantizar para calmar la incertidumbre y pesadumbre que se vive en el sector, en especial en los más pequeños.
Sólo la puesta en marcha de un emprendimiento bodeguero Premium, en el Valle de Uco, de manos de la familia Zuccardi, que se confirmará a mediados de semana, puede que saque de la chatura y el mal clima que se vive en la industria ícono de la provincia.
Por lo demás, y si fuera por Cornejo, al cabo de los cien días clave del gobierno, seguiría despotricando por la herencia maldita. Pero sabe muy bien que los tiempos se han acortado y que comienza el momento de mostrar resultados. Sabe también que la gente que lo acompañó y que pensó en él como alternativa cierta a la debacle de la gestión anterior, no le está pidiendo grandes cosas. El problema es que tampoco hay pequeñas cosas para mostrar más allá de la limpieza de los bolsones improductivos que ha encontrado a montones en el Estado.
Los tema de la coyuntura, entonces, seguirán siendo los que se abandonaron antes del feriado extra largo: gremios malhumorados y una serie de asambleas organizadas por el SUTE, el sindicato docente, que busca involucrar en su lucha ya estéril por el ítem aula y el famoso aumento por decreto, a todo el arco gremial y ponerlo a pelear contra Cornejo para llegar al 4 de abril y por medio de una manifestación que sueñan, histórica y multitudinaria, golpear duro a un gobierno que se les plantó aún sabiendo que juega con fuego.