El gobierno de Cornejo: cien días de crédito intacto, pero con condiciones
Cornejo no ha defraudado; es más, ha sorprendido incluso a aquel que imaginó una acción menos violenta.
El gobierno de Alfredo Cornejo acaba de cumplir los primeros cien días de gestión al frente de la conducción de la provincia. Lo primero que salta a la vista mirando lo que ha dejado este período, considerado clave más que nada por lo que viene porque desde ahora en más la tradición indica que se le ha terminado también ese momento de gracia y de comunión que su pueblo le ha concedido para que se acomode a los desafíos, es que no se ha corrido un centímetro de lo que dibujó en la campaña y de lo que dijo que haría: iría por un exhaustivo control del gasto junto con una marcada decisión, obsesiva, de ordenar el Estado a lo que dé lugar, cueste lo que cueste, pagando los costos que se debiesen pagar parado sobre un liderazgo político absoluto y una imagen de autoridad intacta.
En ese sentido, Cornejo no ha defraudado; es más, ha sorprendido incluso a aquel que imaginó que a poco de andar la nueva administración optaría, ante la magnitud del problema con el que se encontró, por una estrategia de acción menos violenta, evitando ir al hueso, priorizando el establecimiento de un clima social calmo gracias a una marcha menos virulenta detrás de los mismos objetivos.
Pero a favor de lo que pensó Cornejo para estos tres primeros meses clave del gobierno, haber ido un poco más despacio habría sido extender inútilmente la ficción de la que se venía. Y por otro lado, que no es menos importante y quizás una consecuencia de lo que planteó y por lo que fue votado en su mayoría, los cien días terminan con el crédito intacto y el mismo apoyo general con el que arrancó. Aún con la oposición dura y frontal de la dirigencia de los gremios estatales, en especial la de los docentes, que ha intentado desde el inicio mismo de las negociaciones salariales que terminaron en el aumento por decreto, ir detrás de un contagio social de su propio fastidio, por el momento infructuoso.
Cornejo entendió, desde el vamos y por observar las últimas experiencias de gobierno, que lo que no se hace durante los primeros seis meses de gestión o quizás durante el primer año, no se logra en un período de cuatro años. Porque el poder se le va licuando al gobernador, naturalmente. Y sin poder, por sobre todas las cosas, resulta imposible extirpar los peores males con los que asumió. Poder y apoyo de la ciudadanía para avanzar. Y ese es el camino que abrazó Cornejo para los primeros días, sin perder uno solo en esta carrera de velocidad en la que se encuentra.
Con el control de todos los aspectos del gobierno, los centrales y los intrascendentes también, el gobernador avanza a tambor batiente y paso redoblado, sin necesitar de ayudas extras para explicar lo que hace. Percibe, en su mundo de concentración absoluta, que ni siquiera tiene que someterse a tediosas e inútiles rondas de consultas por los medios de comunicación porque está convencido de que el ciudadano sabe lo que está haciendo y que no necesita explicación alguna. Y por ahora, su percepción parece darle la razón. Mientras pueda seguirá así, controlando también a los medios desde lejos porque la crítica que pueda originarse desde allí se diluye con rapidez por los efectos de la presente comunión.
Es así. Un sondeo realizado a mediado de la semana pasada por la consultora Diagnóstico y Análisis, sobre 1.400 casos, da cuenta que Cornejo mantiene el mismo nivel de aceptación positiva a lo que está haciendo como cuando ganó las elecciones.
Un 44 por ciento de los consultados le da apoyo decidido a su gobierno en estos primeros cien días; un 35 por ciento lo rechaza y existe un 22 por ciento que no toma partido en la pregunta, expectante, sin adelantar opinión alguna por el momento.
Y así como se ha venido señalando en estos análisis, el empleo y la inflación son la preocupaciones que marchan al tope de los mendocinos, junto con la salud, el sistema de transporte, la vivienda y la seguridad.
Los mendocinos, en esta encuesta, también le mantienen el crédito abierto a Mauricio Macri. La gestión nacional es apoyada, en la provincia, por un 45 por ciento, mientras un 37 la rechaza y un 17 por ciento prefiere no opinar por el momento. Por supuesto, los encuestados advierten que su gobierno tiene que avanzar en ahuyentar la amenaza del desempleo, o bien garantizar el que se tiene; comenzar a combatir la inflación porque con lo que se gana, dicen, no alcanza para llegar a fin de mes.