10 de abril de 2026
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columna política

A todo o nada, así se explica la firma del decreto

Si bien un efecto contagio de los docentes molestos en las aulas y manifestándose en las calles resulta una posibilidad cierta, no es sin embargo una hipótesis que le preocupe al gobernador.

El gobernador Alfredo Cornejo ya jugó la única carta brava con la que cuenta y que había imaginado usar si llegado el caso sus paritarios no lograban alcanzar un acuerdo con los estatales por los aumentos salariales para el sufrido año 2016. El momento clave llegó y fue con los docentes, el gremio más bravo de todos por la cantidad de trabajadores que nuclea y por todo lo que significan esos trabajadores, los maestros, para cada familia de mendocinos.

Una legión de docentes molestos e indignados puede que, en algún momento, desate una ola de repudio generalizado hacia el gobierno –cualquier gobierno en verdad, y el de Cornejo no está exento–, provocando un resentimiento en la base de sustentación social que lo contiene con reacciones imposibles de frenar y de revertir. Esa consecuencia riesgosa, jugando fuerte de la mano de un decreto, es, sin dudas, el máximo peligro al que se ha expuesto la administración Cornejo, cumpliendo los primeros cien días de gestión.

Pero si bien un efecto contagio de los docentes molestos en las aulas y manifestándose en las calles resulta una posibilidad cierta, no es sin embargo una hipótesis que le preocupe al gobernador. Cornejo por estos días, contra todo lo que se podía suponer, no se está manejando con sondeos sobre el humor social que siempre lo han cautivado. Describen, quienes en los últimos días han analizado el conflicto con los docentes y el que se viene con el resto de los estatales junto al jefe de Estado, que sólo se está manejando con su sentido común.

El gobernador advierte que el problema que lo ha enfrentado con el gremio que conduce Adrián Mateluna sólo está circunscripto al sector y no a todos los maestros, sino a aquellos que están más cerca de la conducción y de donde el gremio toma las decisiones más fuertes en contra del gobierno. Habla del Gran Mendoza en particular y cada tanto, como lo hizo el viernes pasado, señala públicamente que en el interior de la provincia, en las escuelas más alejadas los paros y los reclamos no tienen el efecto ni la potencia que demuestran en la capital de la provincia.

Días atrás uno de los consultores que siempre ha estado cerca del gobernador le propuso realizar una encuesta general sobre el impacto del reclamo docente abarcando a toda la sociedad y una específica dentro del universo de los maestros. A las dos les dijo que no con el fundamento que le llevaría algunas horas realizar y revisar el cuestionario de la encuesta y que por eso no cuenta con el tiempo suficiente para dedicárselo al trabajo.

Con excesiva obsesión el gobernador dirige todas y cada una de sus acciones. Tiene la mente fija en el orden del Estado y en poner las cuentas en caja. Una vez que supere ese objetivo, aseguran, se volcará a resto de los ministerios que demuestran, casi todos, una notable quietud e inmovilidad por no contar con su propia supervisión y marca personal. Lo que no es otra cosa que una deformación nociva que afecta y desequilibra la marcha de la gestión, que por ahora, no le quita el sueño.

El gobierno sabía que una vez firmado el decreto con el aumento a los docentes, le daría el gremio un golpe muy fuerte, de esos que marean y hacen tambalear. Porque el fracaso en la paritaria, puede que instale en los maestros la idea de contar con dirigentes que no han sabido manejar una situación tan sensible, sin poder de negociación alguna y sin flexibilidad, para destrabarla. Y por otro lado porque el gremio no embolsará la cuota parte que le corresponde por negociar aumentos salariales para quienes no están afiliados. Por medio del decreto, se entiende que la paritaria fracasó y que el aumento se da sin intervención de quienes deben negociar por ellos.

Seguramente hoy los docentes, en su plenario general, dispondrá una serie de acciones a seguir que incluyen paros, marchas, escraches a funcionarios y legisladores, la instalación de carpas permanentes y una vigilia en la Legislatura hasta el viernes inclusive, día en que está previsto que el Senado trate la aprobación del decreto de Cornejo.

Para lo que viene, fuera del ámbito docente, el gobierno espera una reacción igual o más virulenta que la que ha habido con el SUTE. El resto de los gremios del Estado, como ATE, por caso, se prepara para una batalla. Dirán que somos violentos, dijeron desde el gremio, con la intención de enfrentarnos con el resto de la sociedad. Un gremio que ya adelantó que exigirán desde el vamos un incremento salarial del 40 por ciento. Un monto por arriba de los que se viene cerrando en el ámbito público a nivel nacional y extremadamente lejos de lo que Cornejo pretende ofrecer. De no haber acuerdo, un decreto similar al de los docentes ya está preparado.

En cuanto a los tiempos, el gobierno cree que en mayo, con el asunto de las paritarias estatales ya resuelto, con los bonos de pago de la deuda con los proveedores en sus manos y con la posible colocación del bono internacional de entre 300 y 500 millones de dólares, Cornejo podrá afirmar que la provincia se encamina a vivir con lo propio. Y una vez en esa situación, si tiene suerte y el plan es exitoso, guiar la gestión hacia las áreas que hoy brillan, pero de pálidas.

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