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Vitivinicultura

García, el Fondo Estabilizador y los desafíos

El titular del INV admitió que la idea del impuesto a las bebidas para financiar el deporte complica.
Por Federico Manrique

 El proyecto de ley nacional para aplicar un nuevo impuesto de $0,45 por envase a todas las bebidas, ya sea sin son con o sin alcohol, gaseosas, aguas minerales o incluso el vino, no solo tiene en vilo a toda la industria, por lo que significa una mayor presión fiscal, también viene a complicar el panorama frente a otra de las batallas que se quieren dar desde la vitivinicultura: la creación por ley de un Fondo Estabilizador de Stocks y por ende de precios para el vino y la uva.

Así lo admitió el propio titular del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), Guillermo García, quien aclaró que este proyecto del legislador de La Cámpora por Santa Cruz, Mauricio Gómez Bull, no solo es negativo para la industria, sino que viene a complicar, entorpecer y enrarecer el clima para el proyecto en el que están trabajando tanto el propio García como el legislador nacional por Mendoza (el también de La Cámpora) Guillermo Carmona.

“Nos complica aún más el escenario. Estos planteos confunden aun más las cosas”, afirmó García, para quien, de todos modos, el proyecto de Bull no es orgánico ni cierra el camino para avanzar desde Mendoza con la creación del Fondo Estabilizador de Stocks vínicos como herramienta y cambio “estructural” para la vitivinicultura.

“El fondo para fomentar el deporte es mayor presión impositiva, lo que nosotros impulsamos no”, agregó el titular del INV.

En ese sentido, García salió a aclarar que lo que impulsan no es un nuevo impuesto (como sí plantea el proyecto de crear un impuesto a las bebidas y cigarrillos para financiar el deporte en la Argentina) sino una retención de parte del IVA que se paga en la cadena de comercialización de los vinos genéricos (en caja de cartón y los llamados “finitos” en botella).

El proyecto de ley nacional que impulsan tanto García como Carmona aun no está redactado formalmente. Recién está en etapa de consultas con entidades vitivinícolas del país para lograr un texto unificado que pueda ser presentado en el Congreso antes de las elecciones de octubre. Esa es la idea, aunque los tiempos son acotados, hay rechazo y desinformación al respecto.

El punto central de debate es cómo se financiaría este Fondo de Estabilización de Stocks, una herramienta que con dinero podría intervenir comprando y vendiendo vinos cada vez que los excedentes depriman los precios de mercado. En ese sentido, García es categórico al señalar que no se trata de un nuevo impuesto.

Las tres vías para financiar el Fondo de Estabilización, que sería manejado por una comisión técnica comandada por funcionarios del Ministerio de Agricultura y Economía de la Nación, serían:

1-Concentrar los recursos que desde la Nación destinan a la vitivinicultura con la devolución actualmente vigente del 50% de las retenciones a las exportaciones de vinos que hoy se pagan.

2-Destinar a este fondo todos los recursos nacionales y provinciales que los gobiernos destinan en concepto de ayudas y subsidios para productores y pequeños bodegueros.

3-Se fijaría una tasa móvil (puede ser de 0% a 3%, dependiendo el año) de retención sobre el IVA y otros impuestos que tienen que pagar los comercializadores finales del vino genérico (no entran los varietales). Esa retención la deberán hacer las grandes bodegas (solo 40 bodegas operan en el mercado interno vendiendo vinos en el segmento más bajo de precios y de esas sólo 5 tienen más del 70%).

Como es un “pago a cuenta de impuestos”, que retienen las bodegas, luego los comerciantes que venden el vino tienen que tributar menos y el precio final del producto no se encarece. Por lo que, según explica García, no es más impuestos, sino que la AFIP y el Tesoro Nacional aceptan que parte de lo recaudado vaya a este Fondo Estabilizador de Stock en años con excedentes vínicos con el compromiso de que se blanquea más la cadena de comercialización (hoy la facturación en negro supera el 40%), ya que las grandes bodegas empezarían a ser agentes de retención de más impuestos internos.

La AFIP, afirma García, aceptaría resignar parte de la recaudación de impuestos para alimentar el Fondo de Estabilización, ya que este sistema permitiría blanquear la cadena de comercialización del vino y que crezca mucho más la recaudación al reducir las ventas en negro.

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