Este lunes se leerán los alegatos por el brutal crimen de Luciana Rodríguez, la pequeña que fue asesinada a golpes por su padrastro en enero de 2014. Por su muerte están acusados el hombre y la madre de la niña, ambos arriesgan la pena de prisión perpetua. Todos los testigos los complicaron. La violencia intrafamiliar de la que la acusada también era víctima, podrían cambiar la imputación.
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Luciana Rodríguez espera justicia: hoy se conocen los alegatos
Un año y ocho meses debieron pasar para que Jorge Gabriel Coco Orellano y Rita Évelin Rodríguez sean juzgados por el crimen de la pequeña Luciana. Ambos están imputados por el asesinato ocurrido el 7 de enero de 2014.
El debate dio inicio el 31 de agosto en la Séptima Cámara del Crimen y el tribunal está presidido por la jueza Belén Salido. Orellano, el padrastro de Luciana, está acusado por el delito de homicidio agravado por alevosía en calidad de autor material, y la madre de la niña, por homicidio agravado por el vínculo en omisión impropia.
Aunque la presunta violencia que Orellano ejercía también sobre Rodríguez, podrían cambiar la carátula de su imputación si es que su abogada defensora, Silvina González lo solicita en los alegatos, hecho que de ser así se conocería a una semana del inicio del proceso, con la lectura de los alegatos por parte de la fiscal Susana García, los abogados defensores y la abogada querellante, Graciela Cola, que pidió que se sume el testimonio de un empleado de un comercio, quien habría sido el último en ver con vida a la niña.
Luciana siempre me decía que Coco era malo, fue el primer testimonio de este juicio. Se trata de las palabras de la abuela de la nena, Claudia Rivas, madre de Rita Rodríguez, convertida en querellante. La mujer señaló que en algunas oportunidades vio como Orellano golpeaba a su hija, pero nunca estuvo presente cuando este le pegaba a su nieta, aunque aclaró que en ciertas situaciones observó como la retaba y que Luciana presentaba signos de maltrato.
Luego de un episodio de violencia dentro de la familia, a través de la Dirección de Niñez Adolescencia y Familia (Dinaf), Luciana fue entregada a una hermana de Rita con la cual estuvo cerca de cinco meses y luego, según el relato de la testigo, por tener una casa muy precaria, la menor fue retirada de ese hogar. El de esa mujer fue el último testimonio, en el que complicó a funcionarios del organismo dependiente del Ministerio de Desarrollo Social.
Luego de la abuela de Luciana declaró el jefe de Pediatría de la Clínica Santa María, Gastón Fernández, que relató cómo encontró a la niña. Cuando llegué la menor ya estaba fallecida. Tenía hematomas varios, estaba mojada, como recién bañada, y envuelta en el toallón que la habían dejado. En tanto, el médico que realizó la necropsia, Hugo San Martino, comentó los motivos de la muerte.
También declaro el cuidacoches José Medina, clave en las declaraciones inmediatas después de conocido el hecho. En su relato dejó al descubierto el mal desempeño y la falta de atención que los policías y preventores prestaron en su momento a las advertencias del cuidacoches. Yo estaba trabajando por la calle Entre Ríos y a la niña la encontré toda golpeada. Me acerqué y ella me dijo 'ayudame por favor tengo mucha hambre', señaló Medina en referencia a lo sucedido el 31 de diciembre de 2013.
Ese día el hombre escuchó que alguien lloraba en el interior de una casa y decidió acercarse a la vivienda para observar que estaba sucediendo. Al verla ella me dijo que estaba sola, tenía muchos moretones y moscas en la nariz y en la boca. La saqué de ese lugar, llame a la policía y le fui a comprar algo para comer, indicó el hombre. Según Medina, una vez en la Comisaría 3º de Ciudad, le mostró a los policías el estado fatal, así lo definió el testigo, en que estaba la nena. Ellos (por los policías) me dijeron que no podían hacer nada y se la entregaron a sus padres, señaló.
Al día siguiente (1 de enero de 2014), Medina volvió a pasar por la casa de Luciana y escuchó música muy fuerte. Él ingresó a la vivienda y encontró a Orellano desnudo junto a una de sus dos hijas, que también estaba desnuda. Luciana también se encontraba allí más golpeada. El cuidacoches volvió a llamar a la policía y estos le dijeron: ¿Querés ir preso?, no te volvás a meter a esa casa. En otra oportunidad, los preventores también le habían sugerido al testigo que no se metiera en ese problema.
Ese día quise hacer la denuncia y la policía me dijo que no la podía hacer porque no era pariente. Yo les dije a ellos 'ya sabes lo que va a pasar acá, la van a terminar matando a golpes', señaló el testigo.
Ante la declaración del cuidacoche, la defensa de la madre de la víctima solicitó que se le extraiga compulsa a los policías y preventores que intervinieron en el caso para que se los investigue.
Otro cuidacoches, Oscar Montivero, también se convirtió en un testigo clave. Al igual que su compañero, relató el episodio ocurrido con Luciana el 31 de diciembre de 2013, y además cómo vio a la niña el día en que fue asesinada. El 31 se la entregamos a los preventores por el maltrato que presentaba la criatura, tenía golpes y quemaduras de cigarrillo, y horas después vi a la niña de vuelta con sus padres, expuso Montivero.
Este hombre fue quien vio a la niña con vida por última vez el 7 de enero de 2014. Estábamos lavando un auto, se acercó Orellano y empezó a discutir con nosotros, estaba con la nena, ella tenía una bombacha y estaba descalza. Él (por el imputado) en ese momento se iba comprar cerveza. Dos horas después vi como salió corriendo de su casa con la niña en brazos y la dejó tirada en una camilla en el hospital. Mi hermano vino y me dijo 'loco la mató', relató el cuidacoches. No sé si le pegaba él o ella pero que le pegaban era seguro. Esto se podría haber evitado y no hicieron nada, terminó Montivero.
En tanto, un amigo de Orellano, Maximiliano Noguera, solía visitas la casa usurpada donde vivían los imputados, junto a la víctimas y otras dos hijas. Según su relato, el 29 ó 30 de diciembre de 2013,presenció una de las palizas que el imputado le propinó a Luciana. Una noche me quedé a dormir en su casa y como Luciana no se dormía, el Coco fue y le empezó a pegar patadas en la costillas. La nena comenzó a llorar y se le acercó a su mamá que también estaba allí, ella no hizo nada y la mandó a acostar, expuso Noguera.
En esa ocasión el testigo contó que cuando ellos (Noguera, Orellano y Rodríguez) estaban cenando fiambre, Luciana se acercó con ansias a la mesa, y si bien no pidió nada, sus padres tampoco le dieron de comer. Una vez que concluyó la cena, el imputado le tiró un colchón en el piso para que allí durmiera su invitado. En esa habitación había dos camas chicas y una cuna. Según Noguera, Rodríguez se acostó en una de ellas con su hija menor, Orellano desnudo se acostó con la nena mayor de la pareja, y Luciana se recostó en el colchón que estaba en el piso.
Al igual que los cuidacoches, Noguera ante lo vivido esa noche y en otras visitas, donde presenció otros hechos de maltrato hacia la menor, quiso poner la denuncia en la Comisaría 3º, pero no pudo porque los policías le dijeron que no era un familiar.
También declaró la médica que le hizo los trabajos de reanimación a Luciana cuando Orellano la dejó en la Clínica Santa María.En su relato, señaló el mal estado de higiene en el que se encontraban las otras dos menores. La más grande lloraba desconsoladamente y a la mas chica le preparamos leche porque la que tenía en la mamadera estaba cortada.
El policía Carlos Salcedo, quien llevó a la madre de la víctima a la Comisaría 3 el día en que Luciana fue asesinada a golpes también fue uno de los testigos citados. La fui a buscar a la clínica Santa María (la mujer había ido a reconocer el cuerpo de la nena) y le dije que me acompañara a la comisaría, ella me preguntaba para qué la llevaba, así comenzó su relato el oficial. Hijo de Puta viste el moco que te mandaste.
El caso
Luciana murió el 7 de enero de 2014 en la Clínica Santa María donde fue llevada por su padrastro. La pequeña tenía 3 años.
Con el correr de las horas, los pesquisas confirmaron por medio de diversos testimonios, que la niña era víctima de malos tratos y de inmediato se ordenó la detención de la madre y el padrastro.