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En su reunión en la isla indonesia de Bali, los expertos del comité intergubernamental de la Unesco, compuesto por 24 países, reconocieron la "ejemplaridad" de la candidatura colombiana tras valorar el sistema integral de conocimiento con características físicas y espirituales del Yuruparí.
Los jaguares del Yuruparí, que habitan en los alrededores del río Pirá Paraná, transmiten por vía masculina y desde el nacimiento el Hee Yaia Keti Oka, una sabiduría que les fue entregado desde sus orígenes por los Ayowa (creadores) para cuidar del territorio y de la vida.
Unesco también declaró patrimonio inmaterial el peregrinaje al santuario del Señor de Qoyllurit'i de Perú, que recorre ocho kilómetros desde Mahuayani hasta Sinakara, y finaliza en el santuario situado a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar.
La festividad presenta una amalgama de tradiciones andinas y europeas cristianas a través de las cuales se estableció una expresión religiosa compleja y única en el mundo.
La tercera propuesta latinoamericana que obtuvo el reconocimiento de Unesco fue la música mariachi de México.
El nombramiento fue celebrado con la irrupción de un grupo de mariachis en la sala de reuniones de la Unesco en Bali, donde se entonó "El son de la negra", una de las melodías más emblemáticas de este género.
La última propuesta aprobada hoy fue la del fado portugués, género musical habitualmente cantado por un solista acompañado por una guitarra portuguesa, que nació en los barrios humildes de Lisboa y que con la radio se extendió por todo Portugal.
Fueron aprobadas además ocho candidaturas más en la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Se trata de los cantos y juegos Becarac y la danza del silencio Nijemo Kolo del interior de Dalmacia, ambas de Croacia; el desfile de los reyes a caballo de la República Checa; y las prácticas culturales relacionadas con el balafon, un instrumento de percusión de madera empleado por las comunidades Senufo de Mali y Burkina Faso.
También se reconoció la poesía oral espontánea Tsiattista acompañada por violín de Chipre; la equitación en la tradición francesa; el ritual de trasplante de arroz en Mibu y la danza sagrada Sada Shin Noh, las dos de Japón.
Estas se agregaron al teatro de sombras chinescas y el ritual de la edad de la ciudad belga de Lovaina, designadas ayer.
El tango fue reconocido en 2009 como patrimonio inmaterial de la humanidad, representado por la Argentina y también por Uruguay.