Columna Política

Transición: la UCR quiere que le den ya una oficina en la Casa de Gobierno

El primer contacto entre los delegados de Cornejo y los funcionarios de Pérez dejó como saldo el reclamo radical para instalarse con un despacho en el Ministerio de Hacienda. Gantus, el ministro, les respondió que depende de la voluntad del gobernador. Los radicales dicen que se complicará la relación si no tienen la oficina. Allí quieren entrevistar a los proveedores a los que se les debe dinero y a los contadores de cada área de gobierno. Se vuelven a encontrar el martes.

Lo que más parece preocupar a quienes tomarán el gobierno de la provincia a partir del 10 de diciembre, no es tanto la situación financiera de Mendoza que se muestra y a la que se accede por medio del Sistema de Información Contable de Mendoza, el denominado Sidico. Lo que en verdad comienza a desvelar son las obligaciones no registradas, no visibles, no mostradas en el Sidico y que pocos conocen, con la excepción claro está del gobernador, de los ministros, del contador y del tesorero general de la provincia.

Ayer, durante el primer encuentro entre los radicales Enrique Vaquié y Martín Kerchner con el ministro de Hacienda de Pérez, Juan Antonio Gantus, quizás lo más trascendente y poco difundido que surgió de allí fue el pedido concreto y directo, de parte de los radicales enviados por Alfredo Cornejo, de contar para la semana próxima con una oficina propia para los dos, en la Casa de Gobierno, posiblemente en el mismo Ministerio de Hacienda, para que ambos comiencen a entrevistar a los contadores de las áreas, al propio tesorero general del Estado provincial y también –lo que aparece como más novedoso aún–, convocar a los proveedores más importantes de la provincia para conocer la situación de cada uno de ellos, la deuda que reclaman y el cumplimiento mutuo de los contratos que firmaron con el actual gobierno que deja la gestión en diciembre.

El pedido de la oficina sorprendió al ministro de Pérez. Le pareció correcta la exigencia de los radicales, los dos diputados, uno nacional, Vaquié y el otro provincial y hombre de confianza del nuevo gobernador, Kerchner. Pero les respondió que esa solicitud la elevará a Pérez y que será el actual gobernador quien autorice o no lo que, en la práctica, se interpreta como un desembarco liso y llano, un abordaje, consentido en el caso de que sea respondido favorablemente, al interior del gobierno que encierra, en el interior de las oficinas de la Casa de Gobierno, secretos guardados de ocho años de administraciones peronistas, sumando la de Celso Jaque con la actual de Francisco Pérez.

Lo de la oficina propia para los delegados de Cornejo parece ir muy en serio. Como también la negativa, en principio, del gobierno a cederle el espacio. Pero sólo en principio. Entre los radicales dicen que si no tienen ese gesto de parte de Pérez la relación puede complicarse, porque están dispuestos a evitar sorpresas como las que, aseguran los que pasaron por esa experiencia, se encontraron en 1999 cuando llegaron al poder tras los gobiernos del famoso “equipo de los mendocinos”.

A lo que más le pondrán énfasis es a la deuda del “pinche”. Acceder al Sidico no es fácil, pero tampoco demasiado complejo. Requieren de algunas claves. Gantus en apariencia se mostró dispuesto a poner a disposición la información contable que allí está registrada. El Sidico muestra, precisamente lo que se puede mostrar, la parte de la casa en la que se disponen las visitas, para decirlo en términos más que comprensibles.

Los fondos de la casa, algunas habitaciones y quizás el sótano, es lo que aparece en el “pinche”. La información del “pinche” no está en el Sidico. Allí está la deuda que no se conoce, o de la que se tiene alguna sospecha. Parte de ella, o quizás en su totalidad, no está registrada y puede que algunas de esas obligaciones no cuenten con partidas presupuestarias. Cuando hay presupuesto para pagarlas, es posible también que el dinero no se destine con ese fin porque por una decisión política el gobernador se ha girado a financiar otras prioridades. Hacia allí apuntan los radicales.

En su propia oficina en la Casa de Gobierno, en esa suerte de “cabeza de playa” de lo que será el nuevo gobierno, los delegados de Cornejo pretenden convocar, también, a los contadores de cada ministerio luego de que se reúnan el martes próximo con el contador general de la provincia y con el tesorero.

A las citas, Vaquié y Kerchner no tienen pensado convocar a todos los proveedores de la provincia, sino a los más importantes de cada una de las áreas. Cinco o seis, no más, afirman. Y es allí en donde comenzarán a analizar algunos contratos clave y sensibles, como el que vence el 22 de diciembre con el Banco Nación como agente financiero de Mendoza. Ayer, a Gantus le habrían solicitado el contenido de las nuevas cláusulas que Pérez comenzó a negociar con las autoridades del Nación. Pero Gantus se las negó por no tener autorización para ello.

En verdad, el contrato con el Nación que se viene cumpliendo no prevé el destino de créditos a la producción y al desarrollo económico como sí existe en otras provincias. Los radicales han puesto como ejemplo el contrato con la provincia de Río Negro. Allí, descubrieron, durante la campaña de Miguel Ángel Pichetto a la gobernación de esa provincia –elección que perdió–, el Nación puso a disposición una línea de créditos blandos a los fruteros y agricultores que padecen la misma crisis que sus pares mendocinos. Esos créditos los hicieron cuadrar con los fondos que la provincia de Río Negro tiene depositados en sus cuentas.

Lo propio parece ocurrir con los fondos provenientes de los depósitos judiciales. El Nación tiene el compromiso en las provincias en donde es agente financiero de usar la misma cantidad de fondos para dar créditos para la vivienda destinados a la clase media. En Mendoza eso no ha ocurrido. Y el nuevo gobierno pretende corregir algunos de estos aspectos. Pero está claro que la negociación es compleja. Porque si el banco se niega, por varias razones que hoy no se conocen, tampoco es simple cambiar de agente financiero. Una de las primeras trabas es que no hay un banco como el Nación con sucursales en todos los departamentos y pueblos importantes de la provincia. Con lo que, lo más probable, si no surge un acuerdo en las próximas semanas como pretende el nuevo gobierno, Cornejo le pedirá a Pérez que deje caer el convenio. Eso tendrá como consecuencia que el Nación será el agente financiero por un año más, hasta fines del 2015. Si se renueva a fin de año el contrato es por cinco años más. La alternativa de postergar todo hasta el año próximo le daría a la nueva gestión el tiempo para sacarse el gusto de negociar por sí misma y no a través del gobierno actual.


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