Hoy se desarrolló la quinta jornada del juicio por el Crimen de Mayra Tarifa, que tiene a Luis Martínez como único imputado de este aberrante homicidio. Ante el tribunal declararon el Comisario de Investigaciones y el chofer del colectivo que tomó la víctima antes de su desaparición.
La tarde del 25 de marzo de 2009, Mayra Tarifa sí tomó el micro que la dejaba a unos kilómetros de la escuela San Martín Labrador del distrito de Los Barriales, donde ella concurría.
Ese día, la joven se bajó en la parada de la usina junto con otras personas. Así, lo declaró el chofer de la línea Dicetours quien era el que manejó el micro al que se subió la chica esa tarde.
Según este hombre, Mayra tomó el transporte en la parada de la Iglesia e incluso vio a Lidia Sánchez acompañar en moto a su hija hasta ese lugar.
Tarifa se subió al micro, él le firmó el abono y como había mucha gente, la chica viajó parada en la mitad del coche.
El chofer, como algo inusual que ocurrió ese día, relató que en una de las paradas de su recorrido subieron entre cinco masculinos vestidos con ropa ancha tipo villeros, fue el término que utilizó el empleado de la empresa de transporte.
Estas personas se bajaron del colectivo en la misma parada que lo hizo Mayra. Desde ese momento, el chofer dejó de intervenir en el camino que la joven emprendió hacia su escuela, a la cual nunca llegó.
Mayra desapareció en esa esquina, indicó el comisario Gales en su declaración, refriéndose al lugar donde está ubicada esa parada de colectivo.
Según la investigación, de la cual él era el responsable, los rastros de Tarifa se pierden allí. Si la hubieran querido raptar se hubiesen escuchado los gritos, señaló Gales, asegurando que la víctima accedió a irse por su propia voluntad con una persona que seguramente conocía.
Luego de unos rastrillajes que se realizaron en la zona, se logró dar con el lugar donde supuestamente la chica fue abusada y luego arrojada al canal de riego. Allí, se encontró una remera con manchas de sangre que pertenecíana la víctima.
Mayra, de acuerdo a los tiempos especificados en al necropsia, pudo haber llegado de la parada hasta ese lugar sólo en vehículo.
Otro de los indicios que indican que la chica y el asesino se conocían, fue que el cuerpo se encontró en el canal vestido y hasta con los botones del pantalón prendidos.
Según la experiencia de Gales en estos casos, el comisario supone que en medio de la locura del que cometió este aberrante hecho, en algún momento se arrepintió porque existía algún tipo de relación y se tomó el trabajo de vestir a la joven.
La otra opción es que Mayra, en medio de lo que estaba viviendo, se haya logrado vestir y como podía denunciar a quien le estaba haciendo daño porque lo identificaba, el victimario le pagó un golpe y la tiro al canal, aún viva.
En esta jornada también declararon dos vecinas de la zona. El día del crimen, una de estas personas vio a Mayra camino a tomar el colectivo y ambas se saludaron al pasar, pero la testigo no vio nada más..
Mañana declarará la testigo que dijo haber visto a Martínez con Tarifa, que estaba previsto para hoy, también lo hará Marcelo Pastrán, un joven que estuvo involucrado en la causa, y Alberto Aguilar, el novio de Mayra según la hermana de la víctima.
La semana que viene se llevará a cabo una inspección ocular en la zona donde acontecieron los hechos.
Fallas en la investigación y las pruebas pierden valor
Gales reconoció que en el inicio de la investigación, cada parte de la policía investigaba por su lado, es decir el personal de Barriales y los efectivos de Investigaciones, y que esa situación había generado ciertas dificultades.
Cuando no se trabaja en conjunto se pueden cometer errores, declaró el comisario ante el Tribunal. Por este motivo, en la semana del crimen se tomó la decisión de unificar la investigación.
Con respecto al escrito sentimental que iba dirigido a Mayra y que supuestamente fue encontrado en un cuaderno del imputado, Gales señaló que tomó conocimiento de ese hallazgo al día siguiente del allanamiento a la casa de los Martínez.
Ese día no vi el cuaderno, si lo hubiera encontrado, hubiese actuado en el momento, dijo el comisario, quien agregó: No entiendo como Científica no lo vio.
Cuando él tomó conocimiento de este escrito por parte del personal de Barriales, a donde pertenecía la policía Ruiz, quien aseguró haber visto ese escrito, se hizo un segundo allanamiento para secuestrar el cuaderno en cuestión.
El cuadro sí se encontró en la vivienda del acusado, pero la frase no apareció.