Tal vez sea porque recientemente el papa Francisco aseguró que las puertas del Paraíso están abiertas a los animales, el hecho es que muchos políticos parecen estar buscando su redención por intermedio de estas dulces mascotas que, casi indefectiblemente, despiertan tiernas reacciones en las audiencias políticas y paradójicamente- humanizan a sus dueños.
La presidente argentina Cristina Kirchner se defendió con razón- de quienes la criticaron por fotografiarse tomando el avión con su caniche toy, recordando que su homólogo estadounidense Barack Obama hasta le ha abierto un Facebook a su perro.
La mandataria argentina ya había incursionado en este tipo de comunicación zoológico cuando presentó en sociedad a Simón, el cachorro que le había obsequiado el presidente venezolano Hugo Chávez.
La prensa francesa ironiza acerca de los intentos de François Hollande, el presidente que bate récords de impopularidad, por mejorar su imagen ante la sociedad exhibiéndose con un perro que -oh, casualidad- es de la misma raza que el de un predecesor de mejor memoria en la opinión pública: su tocayo y conmilitón François Mitterrand, a quien podemos ver aquí paseando a su labrador, Baltique, a orillas del mar.
Hollande bautizó a su cachorro obsequio de la asociación de Ex Combatientes franceses de Montréal- con el nombre de Philae, en homenaje, según informa Le Monde, al pequeño robot europeo que el 12 de noviembre se posó sobre un cometa como parte de una exitosa misión espacial. Aclaremos que la labrador es una hembra, de dos meses.
"Hace mucho tiempo que los animalitos tienen un lugar en el gran 'show' de la comunicación política, dice Le Monde. En Francia, el gusto por los labradores se instaló con Valéry Giscard d'Estaing (que) amaba pasear con Samba".
Luego vino el ya mencionado Mitterrand, con su Baltique, al que hasta un cantante de moda Renaud- le compuso una canción. Jacques Chirac también tenía su labrador. Se lo había regalado Giscard d'Estaing.
Nicolas Sarkozy no podía ser menos, tuvo tres perros durante su mandato. Según el sitio Médiapart, le causaron al Eliseo varios miles de euros de gastos. Es bien conocida la pasión destructiva de los labradores, especialmente de cachorros. Por lo que la foto de la flamante mascota de Hollande, a los pies de su amo, de panza sobre parte del patrimonio decorativo del Palacio del Eliseo, puede resultar inquietante.
Claro que estas pasiones caninas no son exclusivamente francesas. En Estados Unidos es tradición la foto de los presidentes con sus mascotas. Y hasta se suele convocar a la ciudadanía a participar de la elección del nombre.
Al llegar a la Casa Blanca, Barack Obama hizo incluso trascender que él y Michelle habían puesto especial cuidado en elegir una raza hipoalergénica porque una de sus hijas era sensible al pelo animal : así un perro de aguas portugués se sumaba a la familia.
Esta creencia de que una mascota crea puentes con los votantes ha tenido una exótica versión en el presidente ruso, Vladimir Putin. Como corresponde a su personalidad, o a la imagen que le gusta transmitir, optó por un tigre, pero luego debió alojarlo en un zoológico. Y optó por fotografiarse en una pose más tierna con un dulce cachorrito...
Las mascotas son incluso un regalo diplomático frecuente. Los chinos, por caso, acostumbran regalar osos panda.
A la que no le gustan los perros es a Angela Merkel ; al parecer, quedó traumatizada por una mordedura. (INFOBAE)