- Sitio Andino >
- Sociedad >
- ▼ >
Ocho mitos sobre el colesterol
Conviene recordar también que este elemento es esencial para la vida, puesto que forma parte de todas las células de nuestro cuerpo, incluidas las cerebrales.
3) Es bueno bajar mucho el colesterol
Depende, aclara Sánchez-Ocaña. Hay que reducirlo mucho únicamente si está muy elevado. Los especialistas aconsejan que el nivel óptimo debiera estar alrededor de 200 miligramos/decilitro. Pero bajarlo en exceso no parece muy conveniente. Ya hace tiempo se demostró que cuando, gracias a una medicación excesiva y a la dieta, el colesterol llegaba a situarse en torno a los 150, bajaba el riesgo coronario... pero aumentaba el riesgo de padecimientos graves de colon. Y también se ha relacionado un colesterol muy bajo con una mayor tendencia al suicidio y a la violencia, expone.
4) Lo natural es siempre mejor
No es cierto, apunta. Tendemos a identificar natura con bueno y, por tanto, llegamos a pensar que todo lo procesado es artificial. No, asegura tajante. Hay cosas naturales que nos benefician y las hay que resultan perjudiciales. Identificar natural con sano, con bueno, atribuyéndole más virtudes que a lo procesado, es falso. Como también es falso creer que todo lo procesado es mejor. La realidad es que hay procesos que permiten que lo natural llegue a nuestra alimentación en mejores condiciones (el frío, la conserva, etcétera). Actualmente, a menudo se le da al adjetivo natural una excelencia que no tiene. Los adjetivos tienen que colocarse en su sitio. Hay cosas naturales buenas, y las hay malas (una seta mortal o el veneno de una serpiente, por ejemplo), concluye.
5) Las nueces tienen demasiadas grasas
Si, pero buenas, aclara. Es verdad que, como todos los frutos secos, las nueces tienen un buen porcentaje de grasa, pero también lo es que, en conjunto, ofrecen unos ácidos grasos muy beneficiosos. Por ejemplo, en 100 gramos de nueces hay 5,6 gramos de ácidos grasos saturados (no saludables)... frente a 12,4 gramos de monosaturados (como los del aceite de oliva) y 47,5 gramos de poliinsaturados (como los del omega 3), compara Sánchez-Ocaña.
6) El infarto ocurrió por culpa del estrés
Puede influir, pero hay otros factores, apunta. Quienes han sobrevivido a un infarto dicen, casi en su totalidad, que fue debido al estrés profesional. No obstante, casi todos ellos tenían un colesterol muy elevado y muchos, además, fumaban. Pero no es la tensión o la irritación del estrés lo que afecta al corazón, sino que en el proceso de estrés se movilizan las grasas y se deposita el colesterol.
7) El colesterol de la madre no influye en el del bebé
No está demostrado, contesta el autor de Vivir bien sin colesterol. Su explicación radica en que, aunque todos los niños del mundo (y de todas las razas) nacen con la misma tasa de colesterol y, por consiguiente, esta se puede considerar independiente de las cifras que tenga la madre, los recién nacidos pueden heredar una predisposición a tenerlo elevado. De hecho, se han efectuado estudios muy interesantes sobre épocas de hambruna: cuando las madres sufrieron escasez de alimentos durante un tiempo prolongado (por ejemplo, en la segunda guerra mundial), sus hijos tuvieron una tasas elevada de colesterol al llegar a la edad adulta, relata.
8) El ajo ayuda a rebajar el colesterol
Esto, según este experto, carece de toda base científica. Aunque esta idea es bastante popular, no se ha demostrado. Un estudio de la Universidad de Exeter (Reino Unido) concluye, tras muchos análisis, que la eficacia de este alimento contra la hipercolesterolemia no es estadísticamente significativa.