Lejos de usarse para ahorro o viajes, o quizás comprar algún bien de lujo o que sale de los gastos cotidianos, el medio sueldo anual complementario se destinó a pagar deudas con tarjetas de crédito.
Lejos de invertirse o ahorrarse, el aguinaldo se consumió. Más específicamente, se hizo a través de las tarjetas de crédito. La deuda con plásticos se hundió 2.500 millones de pesos el mes pasado. Es la peor caída mensual nominal de la serie; la anterior era de febrero por 705 millones de pesos.
Según informóElCronista.com, las familias argentinas evaluaron las perspectivas económicas futuras y decidieron reducir su endeudamiento. Por el lado de la oferta, el acortamiento de los plazos de las cuotas también explica la reducción. El tope a las tasas de junio estuve detrás de ese recorte.
Como cada año, en el mes de julio, muchos individuos utilizaron su cobro del medio aguinaldo para emprolijar los resúmenes de las tarjetas de crédito, pero este 2014 la cautela alcanzó un volumen inédito.
Las dudas que genera el devenir económico, el recorte de los plazos de las cuotas y la caída en el consumo ayudaron para que en todo el mes el stock de crédito con tarjeta se redujera 2.516 millones de pesos.
Hasta junio, el stock de créditos con tarjeta se mantenía entre los más saludables: se movía al 40% interanual. Tras el grueso desarme de posiciones de las familias, el avance interanual del stock de créditos con tarjeta es del 35%. Es la segunda caída mensual del stock de crédito con tarjeta en lo que va del año. En febrero, tras la devaluación, cayó 705 millones de pesos.
La reducción de planes de cuotas por parte de los propios bancos y emisoras de tarjetas también juega en la caída. El stock de crédito con tarjeta incluye todo consumo aún impago: resúmenes cerrados pero no vencidos, consumos de meses sin cerrar, saldos refinanciados y cuotas futuras pactadas por pagar. Si se reduce esto último, el stock lo siente mucho.