Las empresas de la UE son pesimistas sobre China y están molestas con el proteccionismo
Las empresas europeas denuncian trabas comerciales y burocráticas para acceder al mercado chino, que les habrían hecho perder unos 21.000 milones de euros, asegura la Business Confidence Survey 2014.
Una sensación de pesimismo sobre China se extiende entre las empresas europeas, que están reduciendo sus planes de inversión en el país asiático a medida que se desacelera el aumento de las ventas y beneficios, asegura la encuesta anual de la Cámara de Comercio Europea en China publicada hoy en Pekín.
Las empresas europeas denuncian además trabas comerciales y burocráticas para acceder al mercado chino, que les habrían hecho perder unos 21.000 milones de euros, asegura la Business Confidence Survey 2014.
"Dos terceras partes de las grandes empresas (europeas) aseguran que los negocios en China se han hecho más difíciles", señaló el presidente de la Cámara, Jörg Wuttke. La caída del crecimiento en la segunda económica del mundo se ha convertido en la mayor preocupación para las empresas europeas: sólo el 57 por ciento de ellas quiere ahora ampliar sus actividades en China, frente al 86 por ciento de las que preveían hacerlo el año pasado.
Casi la mitad de los encuestados cree que "la época dorada" para las multinacionales en China ha terminado y considera que China necesita reformas significativas que permitan sobre todo un mayor acceso al mercado para mejorar el clima de inversión, dice Wutte. "Un levantamiento de las barreras comerciales animaría a más de la mitad de las empresas europeas a intensificar de nuevo sus planes de inversión en el país".
Además, los resultados de negocio de las empresas europeas en China se han debilitado: el aumento de las ventas y el margen de beneficios y la rentabilidad cayeron y una tercera parte incluso señaló que el margen de beneficio en China está por debajo de la media global de sus empresas.
Y mientras las expectativas económicas en China siguen empeorando, en el país se espera un aumento de los salarios, es decir, un aumento de los costes laborales, y una mayor competencia.
"La desaceleración económica y condiciones de negocio mas duras comienzan a notarse", asegura wuttke. El porcentaje de las empresas que aumentaron sus ventas en China cayó del 78 por ciento en 2010 al 59 por ciento el 2013.
Pero mientras los negocios en China se hacen cada vez más difíciles, aumenta también la dependencia de ese mercado: la cuota de las empresas que hacen el diez por ciento o más de sus ventas mundiales en el país asiático aumentó del 32 al 48 por ciento. Sin embargo, sólo un 20 por ciento de ellas tienen en China su principal objetivo de inversión, mientas hace dos años era un tercio. "Las empresas vuelven sus ojos a otras posibilidades", añadió.
Además, sólo el 15 por ciento de las firmas europeas encuestadas se imagina comprar empeas chinas, cuando hace un año era el 41 por ciento. La fuerte caída se explica porque las empresas chinas están "sobrevaloradas", afirma Wuttke.
Ello significa que el precio de las empresas es mayor que su valor real calculado en ventas, beneficios y perspectivas de negocio. Por eso las empresas europeas quieren esperar a que se normalice el mercado.