Las conversaciones que el periodista Juan Carlos Diez mantuvo con Luis Alberto Spinetta durante más de cinco años dieron como resultado Martropía.
Las conversaciones que el periodista Juan Carlos Diez mantuvo con Luis Alberto Spinetta durante más de cinco años dieron como resultado Martropía.
El libro, publicado por Aguilar, es una suerte de mapa cósmico del universo de Luis Alberto Spinetta (1950-2012), artista fundamental de la música popular argentina, autor de una inmensa obra (más de 40 discos) inscripta en la tradición del rock y atravesada por la literatura, la filosofía, la pintura y diversos movimientos de la historia del arte.
En ese sentido, el libro se sumerge en la intimidad creativa del autor de Cantata de puentes amarillos: sus inquietudes, su abordaje estético, su relación con la poesía, sus ideas acerca de la naturaleza y su visión del universo a partir de canciones que ya forman parte del imaginario popular.
- ¿Cuál es tu mirada sobre el libro desde su publicación original hasta esta reedición? ¿Hay algún cambio en tu forma de leerlo?
- Mi mirada respecto al libro no cambió en este aspecto: siempre supe a quién tenía adelante y eso es lo que intenté reflejar en este trabajo de más de cinco años de encuentros. Lo que sí me sigue pasando a través del tiempo es encontrarle nuevas lecturas, me refiero a seguir descubriendo la profundidad y la riqueza del pensamiento de Luis Alberto, una personalidad llena de matices brillantes. Me sigo asombrando y, al releerlo, disfruto y me asombro de ver la originalidad de sus reflexiones y visiones.
- ¿Cómo lograste situar al lector en la intimidad creativa de Spinetta? ¿El libro puede leerse también como una reflexión sobre el hecho artístico?
- La intimidad se logró básicamente porque teníamos muy buena onda. Eso como base. Los más de cinco años de trabajo en el libro hicieron que esa intimidad se consolidara en horas de compartir, además del laburo, en estar juntos, tomar mate, cenar, escuchar música, compartir lecturas, verlo trabajar en el estudio, ir a los ensayos, ver partidos de River o ver videos de música. Estar juntos hasta tarde en el silencio del estudio/casa. Y darle duro y parejo a un proyecto que yo en un principio le planteé claramente y a Luis le gustó, esto también es básico. Eso incluía un tema central que vos citás: el hecho artístico.
- En el libro Spinetta aparece como narrador de su mundo propio, siempre de manera poética, ¿en qué consistió la transposición del diálogo a la palabra escrita?
- Sí, tiene una dirección literaria pero nunca me olvidé de lo periodístico. La trasposición del diálogo a la palabra escrita se dio a través de horas de desgrabaciones y relecturas de las mismas haciendo un fuerte trabajo de edición. El hecho de trabajar durante años me hacía tener mucho material pero, a la vez, tenía que estar atento a temáticas que se volvían a abordar a través del tiempo y pulir y priorizar o unir reflexiones acerca de ellas. La dirección literaria también está presente en las introducciones que hice en prosa poética de los capítulos. Varios tomados de la realidad, por ejemplo, el que hice a partir de recuerdos de él de su infancia y su barrio.
- En muchos de sus temas hay un trabajo sobre lo elemental, una pregunta sobre la naturaleza, una idea acerca del hombre y su relación con la vida, la muerte y el universo. ¿Hay una serie de temas spinetteanos? ¿Se trata de preguntas filosóficas?
- Sí, hay preguntas acerca de la vida y el hombre, el paso del tiempo y su finitud. Preguntas sobre temas centrales y elementales, si querés, pero siempre teniendo en cuenta la riqueza y originalidad de la personalidad de quien me respondía. Y estar atento para la re-pregunta, la profundización y los lugares a los que nos pudieran llevar. Hay temas spinetteanos como la visión cósmica de la vida, algo que se ve claramente en sus canciones, y otro es la naturaleza, su relación con el hombre y su influencia.
