El actual cepo cambiario y los controles sólo han logrado que los exportadores demoren todo lo posible el ingreso de los fondos que reciben en pago de sus ventas en el exterior.
El actual cepo cambiario y los controles sólo han logrado que los exportadores demoren todo lo posible el ingreso de los fondos que reciben en pago de sus ventas en el exterior.
Ya es evidente que la fuerte devaluación del peso, realizada a partir de la asunción del nuevo equipo económico presidido por el ministro Axel Kicillof y Juan Carlos Fábrega como presidente del Banco Central resulta una medida apropiada pero que en la práctica no es eficaz para lograr los resultados esperados con la rapidez necesaria. Y al respecto, ya no caben dudas de que el paso a dar no debe ser otro que el de decidir un cambio total de las políticas aplicadas hasta ahora y sumarnos así a los principales países de Latinoamérica, que ya hace tiempo se han incorporado al mundo globalizado, opina Cachanosky.
Mientras el mercado cambiario argentino sigue encerrado en el corralito en el que lo tiene preso el Banco Central, debiendo esperar los bancos sus diarias autorizaciones para poder cursar las operaciones de sus clientes y sobrevivir tras sus permanentes intervenciones en el mercado, para un lado y para el otro. El Banco Nación fijó el viernes su cierre vendedor de transferencia en $ 6,5550, devaluando el peso un 1% en la cortísima semana pasada. El volumen que operaron las entidades entre sí fue de U$S684 millones, con un promedio diario de U$S228 millones, un 12% menos que en la anterior semana. Y las reservas del BCRA, según cifra oficial aún no ajustada, sumaron al fin del último día hábil U$S30.525 millones, mostrando una caída de U$S303 millones.
En todo diciembre la pérdida fue de U$S200 millones, acumulando en todo el 2013 una sangría de U$S12.691 millones.

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