Preparar un buen mate empieza mucho antes de calentar el agua, ya que el recipiente necesita un proceso de sellado fundamental para garantizar su durabilidad. Ya sea que uses uno de algarrobo o la clásica calabaza, el curado es el paso técnico que evita que el material se raje o junte humedad no deseada.
Guía técnica para el curado y conservación del mate
Aprendé a cuidar tu mate de madera o calabaza con esta guía práctica. Evitá grietas y hongos siguiendo los consejos técnicos de los expertos cebadores.
El proceso de curado según el tipo de recipiente
Si tenés un ejemplar de madera (como algarrobo, palo santo o caldén), el objetivo es sellar los poros para que el material no absorba exceso de líquido y se quiebre. En cambio, en la calabaza buscás eliminar los tejidos blandos internos (el hollejo) para que no aporten un sabor amargo excesivo ni generen moho.
Según el INYM, un recipiente mal curado no solo afecta el sabor de la infusión, sino que reduce drásticamente la vida útil del objeto. Por eso, antes de cebar el primer amargo, tenés que dedicarle al menos 24 a 48 horas de preparación previa dependiendo de la porosidad del material.
Paso a paso para un curado profesional
Para los recipientes de madera, lo ideal es untar las paredes internas con una materia grasa, como aceite o manteca, y dejar reposar unas horas. Esto crea una película elástica que permite que las fibras se expandan sin romperse cuando reciban el agua caliente.
En el caso de la calabaza, el procedimiento cambia sustancialmente:
- Llená el recipiente con yerba usada (que mantenga algo de humedad).
- Agregá un chorrito de agua tibia para que la yerba no se seque del todo.
- Dejá reposar durante 24 horas en un lugar seco.
- Al día siguiente, raspá el interior con una cuchara para quitar el hollejo.
- Repetí el proceso una vez más si notás que todavía quedan restos orgánicos.
Mantenimiento diario para evitar grietas y hongos
Una vez que tu mate está en uso, la limpieza posterior es el factor crítico para su salud. Nunca dejes la yerba usada de un día para el otro, ya que la humedad residual es el caldo de cultivo perfecto para los hongos, que se manifiestan como manchas blancas o verdes oscuras difíciles de eliminar.
Al terminar de tomar, enjuagalo con agua tibia y secalo inmediatamente con un paño o papel de cocina. Evitá dejarlo boca abajo sobre el escurridor, porque eso atrapa la humedad en el fondo; lo correcto es dejarlo de costado para que el aire circule y el secado sea uniforme.