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De la poda al cemento: cómo funciona la nueva planta de biomasa que inauguró Mendoza

La instalación comenzó a funcionar en El Borbollón a partir de una alianza entre Selfix y Geocycle. Recibirá restos forestales, los triturará y transformará en un recurso energético para los hornos de la industria cementera.

Por Cecilia Zabala

Los restos de poda que durante años ocuparon espacio en vertederos, complicaron el tratamiento de residuos y aumentaron el riesgo de incendios tendrán un nuevo destino en Mendoza. En El Borbollón comenzó a funcionar una planta de biomasa que convertirá ramas, madera y otros residuos vegetales en combustible alternativo para la producción de cemento.

El proyecto fue desarrollado mediante una alianza entre Selfix y Geocycle, la división de Holcim especializada en soluciones de economía circular. Para ponerlo en marcha, Selfix incorporó una trituradora de gran porte que permitirá procesar hasta 6.000 toneladas anuales de restos forestales.

La iniciativa busca reducir la cantidad de residuos que terminan enterrados, disminuir el consumo de combustibles fósiles y ofrecer una alternativa a los municipios para gestionar los materiales generados durante los operativos de poda.

¿Qué es la biomasa?

La biomasa es materia orgánica de origen vegetal o animal que puede aprovecharse como fuente de energía. En este caso, estará conformada principalmente por ramas, troncos, restos de madera y residuos procedentes de la poda del arbolado público.

Aunque habitualmente estos materiales son considerados residuos, contienen energía que puede recuperarse. La planta de biomasa de El Borbollón permitirá reducir su tamaño y acondicionarlos para que puedan utilizarse como combustible en procesos industriales.

Mendoza inauguró una nueva planta de biomasa en El Borbollón que permitirá transformar ramas, madera y otros restos forestales en combustible alternativo para la industria cementera.

El proyecto se inscribe dentro del concepto de economía circular, un modelo que intenta mantener los materiales en uso durante el mayor tiempo posible, evitar su descarte y reducir la extracción de recursos naturales.

En lugar de enterrar la poda o dejarla acumulada en basurales, la propuesta es transformarla en un insumo para otra actividad productiva.

De esta manera, se busca recuperar los residuos reciclables, revalorizar los biodegradables y enviar la menor cantidad posible a disposición final.

Cómo funcionará la planta de biomasa

El circuito comenzará con la recolección de los restos forestales. Los camiones llegarán a la planta con materiales procedentes de operativos municipales de poda, tareas sobre el arbolado público o residuos depositados por los vecinos, según la modalidad que establezca cada comuna.

Una vez dentro de la instalación, las ramas y los restos de madera pasarán por una trituradora de biomasa. La máquina reducirá considerablemente su tamaño y generará los denominados chips de poda, pequeños fragmentos de madera que podrán transportarse, almacenarse y aprovecharse con mayor facilidad.

“La poda es un dolor de cabeza para los enterramientos porque tiene mucho volumen y es muy difícil de manipular”, explicó el gerente general de Geocycle Argentina, Franco Liotti.

Franco Liotti, gerente general de Geocycle, la división de Holcim especializada en soluciones de economía circular.

El directivo señaló que el material que históricamente era enterrado ahora pasará por la nueva máquina para transformarse en madera chipeada. Posteriormente, esos fragmentos serán utilizados como materia prima para producir un combustible alternativo destinado a alimentar los hornos cementeros.

La planta comenzará a trabajar de manera gradual. Según Liotti, en una primera instancia se proyecta procesar alrededor de 500 toneladas mensuales, con la posibilidad de aumentar el volumen conforme se consolide el funcionamiento del sistema.

El representante de Geocycle indicó que la instalación podría alcanzar eventualmente las 1.000 toneladas por mes, aunque la capacidad efectiva dependerá del crecimiento del proyecto, la disponibilidad de materiales y la articulación logística con los municipios.

De la poda a los hornos cementeros

Los chips de poda generados en El Borbollón serán enviados a la industria del cemento, donde se utilizarán para sustituir parcialmente recursos naturales no renovables y combustibles fósiles.

El procedimiento recibe el nombre de coprocesamiento. No se trata simplemente de quemar los restos de madera, sino de incorporarlos a un proceso industrial controlado.

Durante el coprocesamiento, la biomasa aporta energía para alimentar el horno. A diferencia de otros mecanismos de combustión, las cenizas producidas se integran al proceso de fabricación y terminan formando parte del cemento.

De esta forma, el sistema aprovecha tanto la energía como los componentes minerales del material, sin generar un residuo adicional que deba ser enviado nuevamente a un vertedero.

El proyecto tendrá así un doble beneficio: por un lado, evitará que miles de toneladas de residuos orgánicos sean enterradas; por el otro, permitirá reducir la huella de carbono de la producción cementera mediante un menor uso de combustibles fósiles.

Menos residuos y menor riesgo de incendios

Durante la inauguración, la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, sostuvo que la planta forma parte de la transformación de lo que anteriormente era un vertedero en un espacio que puede ser considerado un parque ambiental.

La funcionaria explicó que la acumulación de residuos de poda puede convertirse en un pasivo ambiental y generar procesos de combustión, especialmente durante los meses de altas temperaturas.

La acumulación de ramas y material vegetal en basurales no controlados aumenta el riesgo de incendios, además de ocupar una gran superficie y dificultar la operación de los sitios de disposición final.

“Si esos residuos orgánicos no solo dejan de generar ese pasivo y ese riesgo, sino que además generan valor agregado, reducimos el impacto negativo y provocamos un impacto positivo”, manifestó Latorre.

La instalación comenzó a funcionar en El Borbollón a partir de una alianza entre Selfix y Geocycle.

La ministra destacó que la utilización de la biomasa residual permitirá disminuir el consumo de combustibles fósiles en los hornos de Holcim. En ese sentido, afirmó que la economía circular “reutiliza, reduce pasivos ambientales y genera efectos positivos en el ambiente”.

Un acuerdo para recibir poda sin costo

El Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza firmó un convenio para que los residuos forestales provenientes del parque y del Ecoparque sean tratados en la planta sin costo durante nueve meses.

La propuesta también será ofrecida a los municipios, que podrán derivar los restos generados en tareas de mantenimiento del arbolado público.

El gobernador Alfredo Cornejo y la ministra Jimena Latorre junto a Diego Dumit, de Selfix.

El plazo coincide con la intensificación de las acciones preventivas frente al pronóstico climático del denominado Súper Niño, que podría provocar mayores lluvias, episodios de viento Zonda y un incremento de las intervenciones sobre árboles y cauces.

Las autoridades anticipan que esas tareas producirán una cantidad superior a la habitual de ramas, troncos y material orgánico. El objetivo es que esos residuos no terminen acumulados o enterrados, sino que sean trasladados a El Borbollón y procesados como biomasa.

La articulación con los municipios

La participación de los municipios de Mendoza será uno de los factores centrales para sostener el funcionamiento de la planta. Las comunas deberán organizar la recolección, clasificación y traslado de los restos forestales hasta El Borbollón.

Además de resolver el destino de la poda, la iniciativa apunta a reducir los basurales no controlados que se forman cuando los residuos son depositados fuera de los espacios habilitados.

Desde Geocycle señalaron que los municipios tienen un interés directo en el éxito del proyecto, ya que la nueva instalación puede ofrecerles una solución para un residuo de gran volumen y difícil manipulación.

La planta de biomasa de Mendoza representa, de este modo, un nuevo paso en el tratamiento de residuos de la provincia: lo que antes era enterrado o acumulado pasará a convertirse en energía para otra industria.

El desafío será garantizar un flujo constante de materiales, coordinar la logística con los municipios y ampliar progresivamente la capacidad de procesamiento. El resultado esperado es un circuito en el que la poda deje de ser un problema ambiental y pase a formar parte de una cadena productiva sustentable.

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