13 de septiembre de 2026
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Energía nuclear

Energía nuclear: así funcionará el reactor que Argentina estrenará y producirá insumos para medicina

Avance en energía nuclear: el RA-10 comenzará su proceso de puesta en marcha antes de fin de año. Producirá insumos para diagnóstico y tratamientos contra el cáncer.

Por Sitio Andino Energía

Argentina se prepara para poner en funcionamiento una de las instalaciones más importantes de la energía nuclear. El Reactor Argentino Multipropósito RA-10 entrará en su proceso de puesta en marcha antes de finalizar 2026, con el objetivo de completar esa etapa durante los primeros meses de 2027.

Pero, pese a tratarse de un reactor nuclear, su función no será generar electricidad. El RA-10 fue diseñado principalmente para producir elementos utilizados en medicina nuclear, desarrollar insumos para industrias de alta tecnología y brindar herramientas para la investigación científica.

La novedad fue confirmada por la Secretaría de Asuntos Nucleares y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que además anunciaron un esquema para incorporar capital privado destinado a financiar una planta asociada indispensable para llevar la producción de radioisótopos a escala comercial.

La instalación se encuentra en el Centro Atómico Ezeiza, provincia de Buenos Aires, tiene una potencia de 30 MW y actualmente atraviesa su etapa final de construcción y ensayos preoperacionales.

Una de las principales funciones del RA-10 será producir radioisótopos destinados al diagnóstico y a diferentes tratamientos de medicina nuclear.

Una de las principales funciones del RA-10 será producir radioisótopos destinados al diagnóstico y a diferentes tratamientos de medicina nuclear.

RA-10: un reactor nuclear que no producirá electricidad

Para entender la importancia del proyecto hay que diferenciar al RA-10 de reactores como los utilizados en las centrales nucleares argentinas.

En una central como Atucha o Embalse, el objetivo final es aprovechar la energía liberada por la fisión nuclear para producir electricidad. El RA-10 tiene otra finalidad.

Es un reactor nuclear de investigación y producción. Aprovechará principalmente los neutrones generados durante el proceso de fisión para irradiar determinados materiales y producir elementos que luego pueden utilizarse en medicina, industria y ciencia.

El RA-10 tendrá una potencia de 30 MW, aunque su objetivo no será generar electricidad sino aprovechar los neutrones producidos mediante fisión nuclear.

El RA-10 tendrá una potencia de 30 MW, aunque su objetivo no será generar electricidad sino aprovechar los neutrones producidos mediante fisión nuclear.

De allí surge la definición de "multipropósito": una misma instalación puede cumplir diferentes funciones.

Una de las más importantes será la producción de radioisótopos medicinales.

Del reactor a un estudio médico: para qué sirven los radioisótopos

Aquí aparece uno de los aspectos del RA-10 que tendrá una relación más directa con la vida cotidiana. Los radioisótopos son utilizados en medicina nuclear tanto para diagnosticar enfermedades como para realizar determinados tratamientos.

Uno de los principales productos que podrá generar el RA-10 será el molibdeno-99. De él se obtiene el tecnecio-99m, ampliamente utilizado en estudios de diagnóstico por imágenes, como los centellogramas.

El RA-10 permitirá producir insumos médicos, desarrollar materiales para industrias de alta tecnología y ampliar las capacidades de investigación nuclear de Argentina.

El RA-10 permitirá producir insumos médicos, desarrollar materiales para industrias de alta tecnología y ampliar las capacidades de investigación nuclear de Argentina.

Es decir, parte de la tecnología nuclear desarrollada dentro de un reactor puede terminar siendo utilizada posteriormente en un hospital o centro de diagnóstico para observar el funcionamiento de distintos órganos y detectar enfermedades.

El RA-10 tendrá capacidad para producir hasta 3.000 curies de molibdeno-99 por semana, un volumen equivalente aproximadamente al 20% de la demanda mundial actual.

Esto permitirá no solamente fortalecer el abastecimiento argentino, sino también convertir al país en uno de los proveedores relevantes del mercado internacional.

Tecnología nuclear para tratar el cáncer

El reactor tendrá además capacidad para producir lutecio-177, un radioisótopo utilizado en terapias oncológicas dirigidas.

A diferencia de algunos tratamientos que tienen efectos sobre tejidos sanos y enfermos, este tipo de medicina nuclear permite transportar radiación hacia determinadas células tumorales.

La capacidad proyectada del RA-10 alcanza hasta 6.000 curies mensuales de lutecio-177.

Otro de los productos será el iridio-192, utilizado tanto en tratamientos contra distintos tipos de cáncer como en aplicaciones industriales.

De esta manera, una de las principales funciones del nuevo reactor estará vinculada directamente con el sistema sanitario.

El otro producto estratégico del RA-10: silicio para tecnología

La medicina será apenas uno de sus campos de aplicación. El RA-10 también permitirá producir silicio dopado por transmutación neutrónica, una materia prima de alta calidad empleada para fabricar dispositivos electrónicos y semiconductores de alta potencia.

¿Dónde pueden utilizarse? Entre otras aplicaciones, en sistemas eléctricos, equipamiento industrial, energías renovables, electrónica de potencia y transporte.

La capacidad inicial proyectada es de unas 80 toneladas anuales, con posibilidad de ampliación.

Así, el reactor nuclear también podría integrarse a cadenas industriales vinculadas con la transición energética y la fabricación de componentes tecnológicos avanzados.

Ciencia, industria y nuevos materiales

El carácter multipropósito del RA-10 permitirá además realizar ensayos sobre materiales y combustibles nucleares.

La instalación contará con herramientas para evaluar y calificar nuevos combustibles destinados tanto a reactores experimentales como a centrales nucleares.

El Reactor Argentino Multipropósito RA-10 se encuentra en el Centro Atómico Ezeiza y atraviesa la etapa final de construcción y ensayos preoperacionales.

El Reactor Argentino Multipropósito RA-10 se encuentra en el Centro Atómico Ezeiza y atraviesa la etapa final de construcción y ensayos preoperacionales.

También permitirá utilizar técnicas basadas en neutrones para estudiar materiales, estructuras moleculares y procesos biológicos.

En ese esquema tendrá un papel central el Laboratorio Argentino de Haces de Neutrones (LAHN), una instalación asociada al reactor destinada a investigaciones en áreas como ciencia de materiales, biología y biotecnología.

Por qué buscan ahora inversión privada

La puesta en funcionamiento del reactor es solo una parte del proyecto.

Para producir radioisótopos a escala comercial será necesaria una planta de producción asociada. Allí se procesarán los materiales previamente irradiados dentro del RA-10 para obtener finalmente los radioisótopos que podrán utilizarse en el sistema sanitario o comercializarse en el exterior.

El Gobierno anunció que buscará incorporar capital privado para financiar la construcción y el desarrollo de esa planta, mientras el Estado conservará la conducción estratégica del sector nuclear y la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) continuará a cargo de la regulación y fiscalización.

El esquema contempla así una combinación entre infraestructura nuclear estatal y participación privada en la etapa productiva y comercial.

Cuándo comenzará a funcionar el RA-10

El proyecto se encuentra actualmente en su etapa final de construcción y ensayos preoperacionales.

La hoja de ruta oficial establece que el proceso para su puesta en marcha comenzará antes de finalizar 2026, una vez obtenida la correspondiente licencia de la Autoridad Regulatoria Nuclear, y deberá completarse durante los primeros meses de 2027.

El objetivo final excede al propio reactor: Argentina busca transformar una infraestructura científica y nuclear en una plataforma capaz de abastecer al sistema de salud, sustituir importaciones, exportar productos de alto valor agregado y prestar servicios científicos e industriales.

Por eso, cuando el RA-10 comience a funcionar, su producción no se medirá en megavatios enviados a la red eléctrica. Su impacto podrá encontrarse en lugares mucho más diversos: desde un estudio de diagnóstico o un tratamiento contra el cáncer hasta un semiconductor, un laboratorio científico o el desarrollo de nuevos materiales.

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