Durante los eventos de Vendimia 2026 se repitió como un mantra que el vino argentino debía reforzar el camino exportador como una salida. Pero la pregunta que sobreviene a esa intención es si hoy es posible ese camino con las condiciones de competitividad que posee la vitivinicultura argentina.
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Vitivinicultura argentina: más exportaciones pero menos dólares por litro
Las exportaciones de vino argentino crecen en volumen, pero caen en valor. El avance del granel y la caída del fraccionado alertan a la vitivinicultura
Un primer camino para tratar de encontrar respuestas es analizar con detenimiento cuál es el panorama hoy de las exportaciones. Con los números de febrero cerrados, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) presentó, a través de sus profesionales en Mendoza, un interesante cuadro y análisis de la actualidad.
Expansión territorial
El informe destaca que si bien la actividad se desarrolla en veinte provincias a lo largo del país, Mendoza explica el 92% de las exportaciones, seguida de lejos por La Rioja con apenas un 3% de participación en los despachos al exterior.
A nivel nacional, el sector se posiciona entre las diez principales cadenas exportadoras y aporta un volumen significativo de empleo directo e indirecto, llegando a representar aproximadamente el 11% del Producto Bruto Geográfico de nuestra provincia. Sin embargo, los números recientes revelan un entramado económico que transita por un sendero de extrema fragilidad.
Los datos correspondientes a febrero de 2026, originados en el Instituto Nacional de la Vitivinicultura (INV), exponen una paradoja que preocupa fuertemente a los actores del sector: se exporta mayor cantidad de producto, pero se recauda menos dinero. Durante el segundo mes del año, el volumen total de vinos despachados al exterior registró un incremento interanual del 8,5%, acompañado por un alza del 12,7% en el mosto concentrado.
La paradoja: crecen los envíos, cae la facturación
El CEPA destaca que, en un primer vistazo superficial, estas cifras podrían interpretarse como un signo de vitalidad productiva, especialmente tras un 2025 marcadamente contractivo en el cual las exportaciones anuales cayeron un 6,8% en cantidades y un 7,2% en valores. No obstante, el espejismo de la recuperación se disipa rápidamente al observar la facturación internacional: los valores exportados totales, medidos en dólares FOB, experimentaron una caída del 7,6% en su comparación interanual.
La primarización del mix exportador
La explicación de esta divergencia entre volumen y valor reside en un acelerado cambio en la composición del mix exportador. La vitivinicultura argentina se enfrenta a una evidente tendencia de primarización o “comoditización” de sus despachos internacionales.
El crecimiento interanual del volumen estuvo traccionado de manera casi exclusiva por los envíos de vino a granel, que experimentaron un salto extraordinario del 55,7%. Como contrapartida ineludible, las exportaciones de vino fraccionado (el segmento que mayor valor agregado, diseño y trabajo aporta a la cadena) sufrieron una contracción del 7,7% en sus cantidades y una preocupante caída del 10% en su valor en dólares.
Cambios en los tipos de vino y envase
Al desgranar las estadísticas por color y tipo de envase, los contrastes son notorios. Dentro de los envíos a granel, el vino blanco protagonizó un crecimiento inusual del 168,8%, frente a un aumento del 42,9% en los vinos de color.
En cuanto a las presentaciones de consumo directo, la merma del 10% en los envíos en botella de vidrio contrasta fuertemente con un aumento del 101,9% en la modalidad tetrabrik, un envase intrínsecamente ligado a segmentos de menor precio unitario.
El deterioro del ingreso por unidad exportada se hace aún más contundente al analizar la jerarquía del producto comercializado: los envíos de vinos sin mención varietal a granel registraron un incremento exorbitante del 607,1% respecto al año anterior.
Esta dinámica diluye de manera sistémica los esfuerzos históricos de la industria por posicionarse en el exterior como un productor de alta gama y limita el impacto positivo que podría tener el aumento de volumen sobre la rentabilidad del complejo.
Los destinos del vino argentino
En el mapa geopolítico del comercio exterior vitivinícola, los destinos varían significativamente según la calidad del producto.
Mientras que los vinos varietales se dirigen mayoritariamente hacia mercados exigentes que valoran el posicionamiento de marca como Reino Unido, Estados Unidos, Brasil y Canadá, los vinos sin mención varietal encuentran su lugar en Alemania, España, República Checa y Paraguay, asociados a una demanda de bajo precio o a operaciones de corte.
Malbec y el rol de Estados Unidos
A pesar de los vaivenes comerciales, el Malbec continúa siendo el gran embajador argentino en el mundo al concentrar un contundente 68% del volumen total exportado.
Resulta destacable, además, el reciente repunte de Estados Unidos, que incrementó de forma notable sus compras en el inicio de 2026, pasando a absorber el 22% de las exportaciones totales hacia ese destino.
Un escenario complejo para la industria
El trabajo destaca que las perspectivas para el sector exigen una mirada cautelosa y analítica. El complejo vitivinícola no solo debe lidiar con el deterioro de sus ingresos en el mercado externo, sino que enfrenta serias dificultades en el frente doméstico.
Cerca del 70% del vino producido en la Argentina se destina al consumo interno, el cual aún no ha logrado mostrar señales de una recuperación sólida. A la languidez de la demanda nacional se suma una inminente reducción en la oferta de materia prima, dado que los pronósticos anticipan una cosecha entre un 9% y un 17% menor a la del ciclo anterior.
La sumatoria de elevados costos productivos y logísticos, conjugada con la reducción de los márgenes comerciales, configura un escenario sumamente propicio para la concentración económica de la industria.
Las grandes bodegas cuentan con la espalda financiera necesaria para sostener sus volúmenes y su presencia internacional, mientras que los pequeños y medianos productores encuentran cada vez más obstáculos insalvables para mantener sus unidades operativas, lo que amenaza el empleo rural y la diversidad territorial del sector.
Las condiciones para una recuperación real
Para transformar este incipiente repunte volumétrico en una recuperación genuina, resulta imperiosa una estabilización de las variables macroeconómicas, un tipo de cambio competitivo y políticas públicas dirigidas a recomponer los precios de exportación y fomentar el valor agregado.
Sin estas condiciones, el mero aumento de los litros comercializados continuará siendo un espejismo estadístico incapaz de sostener a uno de los motores productivos más emblemáticos de Mendoza y de la Argentina.
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