Ante la demanda de los consumidores argentinos de uvas sin semillas, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) desarrolló el mejoramiento para alentar el consumo de esta fruta en el país. Con más de 20 años de trabajo, ya existen diferentes líneas de avances y progresos paulatinos que resuenan en el mundo.
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Uva sin semilla: un desarrollo del INTA que demandó décadas de trabajo y ahora se comercializa al exterior
Hace más de 20 años, el mercado exigía variedades de uva sin semilla y los investigadores del Instituto lograron desarrollarlas en Mendoza y San Juan.
La ingeniera agrónoma y referente del proyecto, Beatriz Pugliese, contó cómo es el trabajo para desarrollar uva que no contenga semillas. Se trata de un trabajo conjunto entre las sedes del INTA ubicadas en Mendoza y San Juan.
Según indicó, actualmente producen variedades blancas, rosadas y negras, como también tempranas, medias y tardías. "Hace 20 años, Argentina era muy importante en la exportación de uva de mesa. En ese momento había escasa oferta varietal y el sector demandó al INTA el desarrollo tanto a nivel local como internacional. El mercado siempre exige variedades sin semillas, productivas y de tamaño grande", explicó.
Cómo se crean las uvas sin semillas
La especialista aclaró que el desarrollo no se realiza en laboratorios y tampoco son organismos genéticamente modificados. "Estas variedades son híbridas, es decir que se cruza el polen. Es un proceso complejo, donde se elige una madre a la que se le castran las flores, queda femenina receptiva y se inyecta el polen de otra variedad. Una vez que se cruzan, cada baya empieza a desarrollar un embrión. Luego, es una semilla y esos embriones se rescatan, porque en la variedad sin semillas esos embriones abortan y uno cuando come la uva no se siente la semilla", explicó.
A su vez, contó que el embrión rescatado se lleva al laboratorio para crear una plántula, que se lleva a un vivero y posteriormente al campo. "Tardamos 15 años entre que la plantamos y estudiamos si trae semilla o no. Una vez que la preseleccionamos porque no trae semilla, empezamos a analizar si da kilos, si las bayas son grandes. También investigamos el postcosecha, porque al hacer uva en fresco, que fue el objetivo principal del plan de mejoramiento, tenemos que ver si soportan el transporte para el mercado interno y externo. Además, las estudiamos muchos años para ver cómo andan con las heladas y con las adversidades climáticas", comentó.
Los desarrollos comenzaron en la sede del INTA de Rama Caída, pero se extendió en Junín, Luján de Cuyo y San Juan. "Paralelamente, también se ha distribuido el material a todo el país. Ya hay algunas parcelas, por ejemplo, en Catamarca, en La Rioja, en Santiago del Estero y algunos productores llevaron el desarrollo al sur, a la Patagonia, así que de a poquito se está difundiendo", contó la investigadora.
Actualmente el INTA tiene registradas 9 variedades de uvas sin semillas, que ya están disponibles en viveros y el productor las puede comprar:
- Sorpresa: negras, cosecha intermedia,
- Fernandina: negras, cosecha tardía,
- Revelación: negras, tardía.
- Serena: rosadas, cosecha intermedia,
- Delicia: rosadas, tardía,
- Marisela: rosadas, intermedia,
- Resistencia: blancas, tardía,
- Esperanza: blancas, temprana,
- Grandeza: blancas, intermedia.
Usos y valor agregado
La idea inicial del proyecto fue crear uva sin semilla como producto fresco, pero también avanzaron en darle valor agregado. "La idea es que el productor compre una variedad que también la pueda utilizar para otros objetivos. Algunas son muy interesantes para la obtención de pasas, que hoy es el mercado que está creciendo más y es una de las alternativas más interesantes en la diversificación vitivinícola", explicó.
Además, indicó que también trabajan en el desarrollo de jugos: "Los gastronómicos y la gente del turismo nos dijeron que les interesa brindar jugos. Son muy ricos y la uva tiene un montón de beneficios para la salud como la alta concentración de polifenoles, antioxidantes, y vitaminas".
Desarrollo del INTA, crecimiento e interés internacional
Pugliese contó que el proyecto llamó la atención de instituciones del exterior. "Nos visitan viveros de diferentes partes del mundo, porque estas variedades ya están registradas, y hay productores que las están plantando", explicó.
"Una de las variedades se vendió a Australia, que es la Serena INTA, muy linda, de un color rubí, rosado, rojo, muy parecida a la Crimson Seedless, que se comercializa mucho desde Australia al mercado asiático, por ejemplo. Sin embargo, la Serena INTA, es mucho más temprana y es muy productiva", detalló.
A su vez, recientemente representantes de un vivero de California visitaron el INTA interesados en el desarrollo. "Desde el punto de vista de Argentina, tenemos un productor que ya está exportando la variedad Delicia INTA desde el Este de Mendoza hacia Centroamérica", contó la especialista.
Atendiendo a las demandas del mercado y las sugerencias de los productores, el INTA se posiciona en el mundo, mediante la investigación que se realiza en tierras cuyanas.