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El evento de la industria

Un Agasajo de Bodegas de Argentina al grito de guerra de Milei

El Agasajo de Bodegas de Argentina contó con Cornejo y Villarruel. Qué dijo el gobernador del plan Milei. Rol de la vice en el segundo evento de Vendimia.

El paso de autoridades provinciales y nacionales por el Agasajo organizado por Bodegas de Argentina pasado el mediodía del sábado fue prácticamente un calco de lo vivido por la mañana en el Desayuno de Coviar. Con un balance y pedidos habituales salpicados por algunas expresiones a tono con los tiempos que corren en Argentina y un término repetido: la reforma de Javier Milei.

Pasadas las 15, el gobernador Alfredo Cornejo y sus huéspedes del Gobierno nacional, la vicepresidente Victoria Villarruel, los ministros Francos y Petri dijeron presente en Espacio Arizu para participar del evento que es la continuidad de la agenda polìtico-empresaria de la Fiesta de la Vendimia.

Allí los esperaba como anfitrión el presidente de Bodegas de Argentina, Walter Bressia, con conceptos que terminarían por reafirmar un propósito: la modificación que, en el plano impositivo y laboral, impulsa el Gobierno de Javier Milei.

"Estamos haciendo los mejores esfuerzos en la paritaria para mejorar los ingresos de los trabajadores, además de intentar avanzar en la reforma del Convenio Colectivo de Trabajo", señaló, entre otras cuestiones, Bressia.

En la continuidad de lo que los funcionarios ya habían escuchado durante el Desayuno de Coviar, el titular de Bodegas de Argentina resaltó que "hay una elevada carga fiscal, que representa más de la mitad de lo que se paga por una botella de vino, lo que sumado al costo laboral atenta contra la actividad".

Al respecto, para el planteo de Bodegas de Argentina, la rentabilidad del negocio del vino viene con una merma sostenida en los últimos 5 años. Y eso, a criterio de Bressia "impacta directamente en las inversiones que necesita la industria".

El dirigente incluso le dedicó un párrafo a los planes que el Gobierno tiene para impulsar la minería en Mendoza.

"Esperamos que su desarrollo se dé donde no afecte aspectos productivos ni sociales. La vitivinicultura es dependiente del agua, por eso pedimos que prime la racionalidad al autorizar los futuros desarrollos mineros", redondeó Bressia.

Cornejo, entre Desayuno y Almuerzo

A más de 4 años de la grieta que se abrió entre Bodegas de Argentina y Coviar, a su turno el gobernador Alfredo Cornejo se permitió una licencia.

"Como dije en el Desayuno (sic), el vino es un emblema de Mendoza y de Argentina. Por eso requiere la máxima atención del Gobierno nacional, que lo demuestra con la presencia de la vicepresidente Victoria Villarruel", señaló el mandatario.

En tal sentido, aseguró estar "trabajando en sacar regulaciones absurdas para que la industria vitivinícola pueda competir. Y que en una economía abierta logre mejores resultados". No sin reiterar ideas ya pronunciadas por la mañana en el Hyatt: la necesidad de que Milei "ordene la macro, porque equilibrio fiscal, circulación de moneda y tipo de cambio no son instrumentos".

A esa altura, Cornejo tampoco se privó de su arenga preferida, en un guiño a la Nación. "No vamos a crecer sin reformas. Es imprescindible apoyar las propuestas del presidente, y acompañar el esfuerzo del Gobierno nacional", enfatizó.

Sobre el "contrato social" lanzado por el presidente el viernes, para Cornejo, "aspiramos a que el Pacto de Mayo beneficie a la provincia y también la Nación. Es indispensable trabajar juntos, con altos niveles de consenso, para lograr una relación fiscal distinta entre provincia y Nación, y que entre contribuyentes y fisco que sea razonable para no derivar en trabajo en negro".

Villarruel y un grito de guerra

Fue la propia vicepresidenta Villarruel la encargada de ponerle un broche al turno de las palabras. A su manera, sin sorpresas ni modos estridentes.

La compañera de fórmula de Javier Milei agradeció y destacó estar acompañando a la "fuerza productiva" de la Vendimia "en condiciones adversas".

"Todos sabemos que es mucho más fácil tomar vino que hacerlo. Nos hicieron que creer en los últimos años que esforzarse no tenía valor", expresó Villarruel, lo que cosechó los primeros aplausos de aprobación a un discurso de apenas 5 minutos.

Lo hizo entre aplausos medidos y una pequeña pausa que permitió escuchar lo que ya es un grito de guerra.

Un estentóreo "Viva la libertad, carajo!!!" retumbó en el interior del Espacio Arizu, aún en medio de murmullos y brindis. Cierre inesperado para la parte protocolar del evento que reunió en ese complejo de Godoy Cruz a varios centenares de asistentes, entre empresarios, políticos y hasta figuras de la farándula.

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