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Manuel Adorni

Tras la renuncia de Adorni, Milei apuesta a recuperar la agenda económica y contener la tensión cambiaria

La salida de Adorni reordena el Gabinete mientras el Gobierno apuesta a sostener la estabilidad económica frente a las tensiones políticas y cambiarias.

Por Marcelo López Álvarez

La renuncia de Manuel Adorni como jefe de Gabinete, concretada un sábado mediante carta al presidente Javier Milei, cerró meses de turbulencias que el Gobierno había intentado contener sin éxito. La rectificación de su declaración jurada, que expuso inconsistencias en sus inversiones en criptomonedas, terminó por acelerar una salida que el entorno de Karina Milei ya consideraba inevitable. El riesgo que el oficialismo buscaba conjurar era preciso: que el caso Adorni opacara los únicos números que el Gobierno considera favorables, los de la macroeconomía.

La designación del economista libertario Adrián Ravier como nuevo vocero fue la primera señal de que ya no había combustible suficiente para sostener al panelista radial devenido en gamer y, después, en figura de la política. La Casa Rosada apuesta a que cada conferencia de prensa, que comenzarán este martes, funcione como un parte financiero, con foco en la evolución del poder adquisitivo y al margen de las turbulencias políticas. Para el ministro de Economía, Luis Caputo, la salida de Adorni es también un alivio: según reflejan medios especializados, el titular de la cartera venía expresando su malestar porque el caso monopolizaba la agenda mediática e impedía que la opinión pública prestara atención a los logros de gestión.

Con este movimiento, Javier Milei se convierte en el presidente que más jefes de Gabinete ha cambiado: uno cada siete meses y medio. El primero fue su ex amigo Nicolás Posse, compañero de trabajo en Corporación América. Siguió Guillermo Francos, su ex jefe en el Banco de la Provincia de Buenos Aires y también vinculado a esa corporación. Luego llegó Manuel Adorni, ex vocero presidencial. Y ahora asume Diego Santilli, quien llegó a La Libertad Avanza desde el PRO y fue ganando espacio en el círculo de Karina Milei cuando debió hacerse cargo de la lista de diputados bonaerenses tras el escándalo de José Luis Espert.

Tres pilares para el segundo semestre

El esquema económico del Gobierno se apoya en tres proyecciones centrales. La primera es que el primer semestre cierre con la inflación perforando por primera vez la barrera del 2% mensual, un hito simbólico que el oficialismo busca capitalizar políticamente. La segunda apunta a que, de mantenerse la tendencia, la economía llegará a las elecciones de 2027 con tres años consecutivos de desaceleración del IPC. La tercera reconoce que el humor social exhibe todavía un saldo negativo superior al 60%, aunque los analistas esperan que la estabilidad de precios comience a recomponer las expectativas de manera gradual.

El objetivo de fondo excede la coyuntura. El equipo de Milei busca consolidar un triunfo presidencial en primera vuelta en 2027 y evitar los escenarios que afectaron a Mauricio Macri en 2018, o la brecha cambiaria del 150% que heredó la administración de Alberto Fernández en 2023. El piso de aprobación del Gobierno se sitúa en torno al 40%, según mediciones de Poliarquía y Management & Fit, cifra que el oficialismo considera competitiva pese a los meses de caída del consumo y los reajustes tarifarios. En junio, el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella registró un repunte del 3,9% mensual, ubicándose en 41,4% tras seis meses consecutivos de baja.

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Luis Caputo con Diego Santilli. El titular de Economía estaba preocupado por los temblores que Manuel Adorni provocaba en la política y la economía

El alivio que viene del mercado energético

Un factor externo sumó un elemento favorable al cuadro oficial. La caída del barril de crudo hacia la zona de los 70 dólares, niveles previos a los conflictos geopolíticos en Europa del Este, actúa como ancla para los precios internos. Según estimaciones del economista Fernando Marull, los valores en las estaciones de servicio se encuentran actualmente un 25% por encima de la paridad de importación. Esa brecha hace más probable una estabilización del precio de los combustibles durante julio, lo que podría transformarse en una señal de alivio para el bolsillo de los consumidores y, en particular, para el transporte en las regiones productivas del país.

El dólar y las presiones estacionales

El frente cambiario es más complejo. Junio cerró con una suba del dólar oficial superior al 4%, por encima de la inflación proyectada del 1,9%. El Banco Central convalidó ese movimiento para evitar el atraso cambiario e intervino simultáneamente en el mercado de futuros y en bonos para frenar la presión. El dólar minorista encontró un techo transitorio en los 1.495 pesos, lo que contribuyó a calmar el mercado paralelo y los dólares financieros, que habían perforado los 1.500 pesos.

El segundo semestre arranca, sin embargo, con presiones estacionales acumuladas. La menor liquidación del agro, la demanda de divisas para ahorro, que en mayo alcanzó los 1.900 millones de dólares y se espera que crezca con el cobro del medio aguinaldo, y las remisiones de utilidades al exterior por 476 millones de dólares en el último registro oficial configuran un escenario de mayor tensión cambiaria. El analista Salvador Di Stéfano señaló que la cosecha de soja suma 51,5 millones de toneladas, pero que solo se vendieron con precio 11,8 millones; una situación similar ocurre con el maíz. La liquidación pendiente de ambos cultivos ronda los 33.900 millones de dólares, lo que convierte al tipo de cambio en la variable central del próximo trimestre.

En ese contexto, el Banco Central acumula compras por más de 11.000 millones de dólares, con un objetivo anual de 10.000 millones ya superado en junio. El interés abierto en el mercado de futuros alcanzó los 3.800 millones de dólares, lo que indica que la autoridad monetaria opera activamente para contener la expectativa devaluatoria sin resignar reservas.

La advertencia del Citibank

Un informe del Citibank, difundido a mediados de junio y elaborado por el economista Ricardo Dessy, puso en perspectiva las implicancias del escenario político sobre las reformas económicas en curso. El documento reconoció logros concretos, equilibrio fiscal, superávit comercial récord, recomposición de reservas, descenso de la inflación, pero advirtió que el proceso de distribución de beneficios tiene una marcada asimetría temporal: los costos se acumulan en el presente, mientras los frutos de las reformas se materializarán en un plazo más extendido.

El informe señaló además que la moderación de la inflación y la recuperación de los salarios reales ofrecen cierto alivio, pero que la creciente incertidumbre política ante las elecciones de 2027 consolida un piso persistente en el riesgo soberano. El riesgo país retrocedió por debajo de los 500 puntos tras la recalificación de la deuda argentina por parte de Fitch, ubicándose en torno a los 437 puntos básicos, aunque muestra dificultades para perforar el nivel de los 400 puntos.

El banco norteamericano también invocó la experiencia de 2018: el gobierno de Mauricio Macri perdió la confianza de los mercados no por deshonestidad, sino por una erosión percibida de su capacidad de gobierno, agravada por la sequía y la suba de tasas en Estados Unidos. La correlación entre la fricción política interna y el deterioro de la confianza fue explícita en el diagnóstico: un inversor que compromete capital a futuro se inquieta ante las disputas entre los arquitectos de la obra.

Salarios, consumo y el muro de vencimientos

El frente de ingresos exhibe la primera señal concreta de recuperación del año. En abril, los salarios registrados crecieron un 4% frente a una inflación del 2,6%, marcando la primera recomposición real del poder adquisitivo en el ejercicio. Sin embargo, distintos analistas advierten que esa recuperación convive todavía con un consumo débil. Los datos del Banco Central correspondientes a mayo reflejaron un retroceso en las compras con tarjetas de crédito y débito, y una caída en el giro de cheques respecto del año anterior. Los indicadores de empleo muestran una mejora en los agregados, pero al interior del mercado laboral persisten dificultades notorias en los sectores que abandonan el empleo asalariado formal.

A ese cuadro se agrega el muro de vencimientos de deuda del año próximo, estimado en unos 27.000 millones de dólares, en un contexto de caída de recaudación y actividad económica moderada. El Citibank señaló que esa situación alimenta una desconfianza política endógena que se traslada a los niveles del riesgo soberano y que podría, además, fortalecer opciones políticas contrarias a las reformas en curso.

La salida de Adorni y la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete no resuelven esos dilemas estructurales. Pero el Gobierno confía en que, al menos, le devuelven el control de la agenda y la posibilidad de comunicar sus logros sin que el ruido político opaque la señal económica que, a su juicio, justifica el rumbo adoptado. En esa transición, la capacidad oficial para sostener la confianza, administrar las tensiones políticas y preservar la consistencia del programa económico será observada con la misma atención que los indicadores de inflación, tipo de cambio y actividad productiva.

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