5 de noviembre de 2026
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Industria Automotriz

Siete meses de caída: la producción automotriz retrocede y las ventas de vehículos nacionales se desploman

La producción automotriz cayó 14,4% en octubre y las ventas mayoristas de vehículos nacionales acumulan un desplome del 37,3% frente al avance importador.

Por Marcelo López Álvarez

La industria automotriz argentina volvió a retroceder en octubre y acumula así siete meses consecutivos de caídas interanuales. Las fábricas produjeron 40.426 vehículos, un 14,4% menos que un año atrás, mientras las entregas a concesionarios disminuyeron 12,2% y las exportaciones bajaron 6,2%. Sin embargo hay una cifra que revela la transformación total de la industra nacional de automoviles: las ventas mayoristas de vehículos de fabricación nacional acumulan una caída del 37,3% en lo que va del año.

El informe de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA) confirma que la actividad continúa sin encontrar un piso. Entre enero y octubre salieron de las terminales 360.444 unidades, un 15,5% menos que en el mismo período de 2025.

La contracción industrial convive con una mayor presencia de autos extranjeros en los salones de venta. En octubre se patentaron 45.965 vehículos cero kilómetro, 12% menos que un año antes, según la Asociación de Concesionarios de Automotores (ACARA). De ese total, aproximadamente 68% correspondió a vehículos importados y 32% a nacionales. Es decir, la apertura del mercado no evitó la caída de las ventas al público y, al mismo tiempo, la producción local perdió terreno.

Las terminales producen menos y entregan muchos menos vehículos nacionales

Las fábricas entregaron 39.333 unidades a sus concesionarios durante octubre, 9% por debajo de septiembre y 12,2% menos que en octubre del año pasado. En diez meses, las operaciones mayoristas sumaron 383.922 vehículos, con una caída del 23,2%.

Por su parte las entregas a concesionarios de vehículos fabricados en la Argentina fueron de 11.318 unidades en octubre, con una baja interanual del 19,2%. Entre enero y octubre llegaron a 113.593 unidades, 37,3% menos que en igual período de 2025.

De esta manera tanto las ventas mayoristas como los patentamientos muestran una realidad contundente: la crisis de la industria automotriz nacional crece mes tras mes.

La llegada de los autos chinos; una de las causas de la crisis de la industria automotriz argentina

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Los automóviles sufren una caída mucho mayor que las pickups y utilitarios

La crisis no afecta por igual a todas las líneas de producción. Durante octubre se fabricaron 14.377 automóviles, 23,6% menos que un año atrás, frente a 26.049 utilitarios, cuya disminución interanual fue del 8,3%.

La diferencia resulta todavía más marcada en los primeros diez meses: la producción de automóviles llegó a 126.976 unidades y retrocedió 30,4%, mientras los utilitarios totalizaron 233.468 vehículos, con una baja del 4,4%. En otras palabras, la especialización de buena parte de las terminales en pickups y comerciales livianos amortigua el deterioro global, pero no alcanza para revertirlo.

La composición de los patentamientos ayuda a entender esa distancia. En octubre, los tres modelos más registrados fueron las pickups Toyota Hilux (2.820 unidades), Volkswagen Amarok (2.128) y Ford Ranger (1.953). La fortaleza relativa de estos vehículos contrasta con la situación de los automóviles tradicionales de fabricación nacional, sometidos a una competencia creciente y a menores volúmenes de producción.

Brasil sigue siendo indispensable, pero ya no alcanza para compensar

La industria exportó 27.793 vehículos en octubre, 1,5% menos que en septiembre y 6,2% por debajo del mismo mes de 2025. Los envíos al exterior equivalieron al 68,8% de la producción mensual, una proporción que confirma la elevada dependencia de las terminales respecto de los mercados externos.

Entre enero y octubre se exportaron 230.865 unidades, apenas 0,6% más que el año anterior. Esa leve mejora representa uno de los escasos resultados positivos del sector, aunque pierde fuerza frente al descenso de la fabricación y del mercado interno.

Brasil absorbió 144.709 vehículos, el 62,7% del total exportado, pero compró 13.250 unidades menos que en los primeros diez meses de 2025. Parte de ese retroceso fue compensado por mayores envíos a Perú, América Central, Chile y Colombia. La diversificación comercial permitió evitar una caída acumulada de las exportaciones, pero todavía no alcanza para asegurar la recuperación productiva.

La dependencia brasileña es particularmente sensible para la industria argentina. Una modificación de la demanda, la competencia de otros proveedores o las decisiones productivas de las terminales instaladas en ambos países pueden alterar rápidamente la actividad local. Con el mercado doméstico debilitado, la capacidad de exportar se vuelve una condición cada vez más importante para sostener las plantas y su red de proveedores.

La apertura comercial plantea un problema para la industria y los autopartistas

La pérdida de participación de los vehículos nacionales tiene consecuencias que exceden a las terminales. Cada unidad que deja de producirse reduce potencialmente la demanda de piezas, insumos, transporte y servicios industriales, aunque el efecto concreto depende del contenido local de cada modelo y de las decisiones de abastecimiento de las empresas.

La situación enlaza con el deterioro de la cadena de proveedores, la combinación de menores escalas de fabricación y mayor competencia externa aumenta la presión sobre empresas que necesitan continuidad de pedidos e inversión para sostener capacidades productivas.

La política económica del gobierno de Javier Milei privilegia la apertura comercial y la competencia como mecanismos para ampliar la oferta y disciplinar precios. Sin embargo, los resultados de octubre muestran que una mayor disponibilidad de vehículos importados no se traduce automáticamente en una expansión de las ventas, mientras los indicadores de fabricación nacional continúan en terreno negativo. El cambio puede beneficiar a determinados consumidores y segmentos, pero también plantea interrogantes sobre el empleo industrial, la integración de proveedores y la capacidad de sostener inversiones de largo plazo.

El reclamo empresario y los límites de las medidas tributarias

El presidente de ADEFA, Rodrigo Pérez Graziano, sostuvo ante las consultas periodisticas que los resultados reflejan un escenario donde confluyen la dinámica doméstica, las condiciones de competitividad y el comercio exterior. Reclamó mejorar las posibilidades de competir y ampliar el acceso a destinos externos.

También destacó el anuncio del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre la posibilidad de utilizar saldos tributarios a favor para cancelar deudas aduaneras. Para las terminales, el mecanismo puede representar un alivio financiero y administrativo. Su alcance, sin embargo, es distinto del desafío de fondo: recuperar volúmenes de producción, mejorar el desempeño de los vehículos nacionales y sostener la cadena industrial.

Los datos de octubre dejan una una sola lectura; Crisis.

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