Los impuestos vinculados al consumo y a las transacciones económicas volvieron a quedar rezagados frente a la inflación en octubre. El IVA neto habría perdido un 8,2% real interanual, según el IARAF, mientras que el impuesto al cheque aumentó apenas un 21,5% nominal, cifra considerablemente inferior a la inflación estimada. Este deterioro refuerza las señales recesivas del mercado interno y expone una debilidad en el programa económico del Gobierno para la economía local.
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Recaudación de octubre: la caída del IVA y el impuesto al cheque confirma la debilidad del consumo
La recaudación apenas subió en octubre, pero el IVA y el impuesto al cheque caen muy fuerte. Ganancias y retenciones sostienen los ingresos.
La ARCA informó ingresos por $21,61 billones, lo que representa un 33,7% más que en octubre de 2025. Para el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, este incremento equivale a una mejora real estimada del 0,7%, calculada sobre la base de una inflación mensual supuesta del 1,85%. Dado que el IPC oficial aún está pendiente, una cifra similar a la de septiembre podría dejar la recaudación en terreno negativo. Ganancias, las retenciones y los gravámenes a las exportaciones sostuvieron el resultado, impulsados por factores que incluyen anticipos tributarios y una baja base de comparación.
El consumo vuelve a dejar menos recursos
El IVA, principal impuesto del sistema, recaudó $7,03 billones. Su crecimiento nominal del 21,8% quedó lejos del aumento estimado de los precios. La pérdida de poder adquisitivo de los ingresos, el marcado descenso del consumo y el incremento de la informalidad afectan una fuente central de financiamiento del Estado, dependiente de las operaciones gravadas a lo largo de las etapas de producción y comercialización. Los datos no solo confirman el ingreso de la economía en recesión, sino que muestran que, a tres años de gestión, Javier Milei y Luis Caputo han quedado atrapados en su propio esquema.
En el desglose del impuesto, el componente impositivo, más vinculado al mercado interno, habría retrocedido un 1,7% real interanual. Por su parte, el componente aduanero registró un deterioro superior: cayó un 4,9% en pesos corrientes y habría perdido un 28,3% una vez descontada la inflación.
El análisis expone un problema en dos frentes. Por un lado, las operaciones internas no generaron ingresos tributarios suficientes para acompañar el ritmo de los precios; por el otro, el componente importado profundizó la contracción del IVA total.
El impuesto al cheque también pierde frente a la inflación
Otra señal de debilidad y de avance de la informalidad se observa en el impuesto a los débitos y créditos bancarios. Este tributo aportó $1,63 billones, pero su suba nominal del 21,5% volvió a situarse por debajo de la inflación prevista. De este modo, dos fuentes tributarias estrechamente ligadas a las compras y transacciones económicas perdieron capacidad de financiamiento en el mismo período.
Para una gestión gubernamental que sostiene el equilibrio fiscal como eje central, el debilitamiento del mercado interno plantea una consecuencia concreta: limita el crecimiento de los recursos necesarios para sostener las cuentas públicas mediante un mayor nivel de actividad. La mejora global de octubre convivió directamente con esa restricción.
Ganancias y retenciones compensan la debilidad
El impuesto a las Ganancias aportó $5,09 billones y creció un 55,1% nominal interanual. En este resultado influyeron mayores anticipos pagados por empresas y personas humanas, además de reajustes en saldos fiscales. Por lo tanto, parte de este comportamiento responde al calendario de obligaciones y a los saldos de períodos anteriores.
Las retenciones sumaron $870.052 millones, lo que representa un incremento nominal del 238,4%. La comparación refleja el efecto de los adelantos de pagos efectuados en 2025 ante modificaciones en las alícuotas, los cuales habían reducido los ingresos de los meses posteriores. Por ende, este incremento contable dista de representar un aumento equivalente en la producción exportable.
El balance acumulado y el impacto en las provincias
El panorama acumulado ofrece una perspectiva menos favorable. Entre enero y octubre, la recaudación habría caído un 2,7% real interanual. Incluso al excluir los tributos al comercio exterior, el retroceso habría alcanzado el 1,3%, según las estimaciones del IARAF.
Las provincias sufren asimismo el impacto de esta base tributaria debilitada. La porción de la recaudación coparticipada a las distintas jurisdicciones habría crecido apenas un 0,1% real en octubre, acumulando una contracción del 0,6% en los primeros diez meses del año.
