En una jornada importante que quedará en los registros para la industria metalúrgica argentina, se concretó la privatización de la emblemática IMPSA, que pasará a manos de la estadounidense Arc Energy, cuyos accionistas están vinculados estrechamente con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. La operación, que incluye la transferencia del 84,9% de las acciones clase C del gobierno nacional y provincial, se formalizó en las instalaciones de la empresa en Mendoza.
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Privatización de IMPSA, entre las dudas y la esperanza
La privatización de IMPSA quedó concretada y ya está en manos norteamericanas. Se abre un nuevo capítulo de la historia con interrogantes y esperanzas.
Cambio de manos e inversión
Como ya hemos contado, la privatización se dio tras la renegociación de una deuda de 570 millones de dólares, un proceso que culminó con la firma de los acuerdos finales este lunes. Arc Energy, perteneciente al consorcio Industrial Acquisitions Fund (IAF), asumió los pasivos de IMPSA y se comprometió a inyectar 27 millones de dólares para capitalizar la empresa, con un cronograma de desembolsos que se extenderá hasta 2026.
Sin embargo, este cambio de manos de una empresa emblemática para Argentina deja varios interrogantes que preocupan tanto a trabajadores como a analistas económicos y que se irán develando con el transcurrir del tiempo.
IMPSA las dudas que quedan flotando
El Proceso de Licitación: El proceso quedó en manos casi absolutamente del Gobierno Nacional y aunque se abrió la licitación internacional en octubre de 2024, desde ese mismo momento se supo que iba a presentarse una sola oferta y que sería de quien a la postre se quedó con la empresa. Con el avanzar del tiempo se agregó la noticia de que entre los principales acreedores estaba el grupo de inversión del cual fue director hasta su asunción como Vice Ministro de Economía, José Luis Daza.
Impacto en el Empleo: Arc Energy ha prometido mantener los puestos de trabajo actuales, pero ¿qué garantías reales existen? La historia de privatizaciones en Argentina ha mostrado que las promesas de empleo no siempre se cumplen. ¿Cómo se asegurará la estabilidad laboral? De hecho, las autoridades entrantes ya dejaron trascender que se iniciará un proceso de optimización y eficientización de la empresa. Eufemismos altamente conocidos.
Dependencia de vinculaciones políticas: La relación de Arc Energy con Donald Trump podría implicar beneficios en el mercado estadounidense, pero también plantea riesgos. ¿Qué pasará si cambia el panorama político en Estados Unidos? ¿Puede IMPSA quedar vulnerable debido a estas conexiones? Cuál es el grado de compenetración con las políticas de Donald Trump que pretende que las empresas norteamericanas produzcan dentro de su territorio. Se sabe que uno de los objetivos de Arc es con IMPSA reemplazar a China como proveedor de grúas de los puertos norteamericanos.
La gorra que los directivos norteamericanos regalaron a las autoridades mendocinas dan cuenta de la simpatía y dependencia de las ideas de Trump.
Sostenibilidad financiera: Con un plan de inversión a largo plazo, ¿cómo se garantizará que los desembolsos se realicen según lo prometido? ¿Qué mecanismos de control y auditoría se implementarán para asegurar la correcta utilización de estos fondos? Y cómo fue la renegociación de la deuda con los principales acreedores que, entre otros, es el Estado argentino a través del Banco Nación y el BICE.
Desarrollo científico y tecnológico: IMPSA ha sido un pilar en el desarrollo tecnológico nacional en sectores como la energía hidroeléctrica, nuclear y eólica. Todo ese desarrollo e información -mucha financiada por el Estado argentino- ¿Se preservará para el país o quedará bajo la administración extranjera? ¿Se mantendrá la capacidad de innovación o se convertirá IMPSA en una subsidiaria proveedora de menor autonomía? Quienes conocen del tema aseguran que aquí radica el gran valor de IMPSA, mucho más que en los fierros.
IMPSA y una esperanza
IMPSA comienza una nueva historia después de alternar en más de 120 años buenas, muy buenas, malas y muy malas, un camino que tiene muchos interrogantes en un mundo convulsionado y una esperanza, que la empresa vuelva a brillar como en esos años en los que tenía 8.500 empleados alrededor del mundo (3500 en Mendoza) y sus oficinas se esparcían por el mundo.