Hace más de una década, Xi Jinping resumió su ambición futbolística en tres objetivos precisos: que China clasificara nuevamente a una Copa del Mundo, que algún día organizara el torneo y que, en algún horizonte remoto, llegara a consagrarse campeón. A días del inicio del Mundial 2026, ninguno de esos propósitos se cumplió. La selección volvió a quedar eliminada en las eliminatorias, el país nunca logró desarrollar una liga doméstica de nivel competitivo internacional y el escándalo de corrupción que sacudió a la Superliga china en los últimos años dejó una herida profunda en el fútbol local.
- Sitio Andino >
- Economía >
Mundial 2026: cómo China ganó el negocio global del fútbol sin clasificar
China no jugará el Mundial 2026, pero dominará el negocio: tecnología, trenes, VAR y merchandising con sello Made in China.
No obstante, Beijing encontró otra vía para convertirse en protagonista del evento deportivo más masivo del planeta y ganarlo por anticipado. Durante los 39 días que se extenderá el torneo en Estados Unidos, Canadá y México, el sello "Made in China" estará estampado en el 99 por ciento de los objetos que ya circulan entre las tribunas, los estadios y los comercios de tres países. La revancha industrial de China no se juega en la cancha. Se grita en las tribunas.
El supermercado del mundo entra en modo Mundial
La historia de esta reconversión conduce a Yiwu, una ciudad de la provincia costera de Zhejiang que concentra uno de los mayores complejos manufactureros del planeta. Su Mercado Internacional de Comercio reúne más de 70.000 puestos y en los meses previos al torneo operó las veinticuatro horas de los siete días de la semana, produciendo camisetas de selecciones nacionales, banderas, bufandas, gorros, trompetas, llaveros y pelotas destinados a tribunas, fan zones y ventas en línea en los cinco continentes. Solo en el período enero-mayo de 2026, las exportaciones desde esa ciudad alcanzaron unos 668 millones de dólares.
En Qatar 2022, Yiwu concentró cerca del 70 % de la producción global de merchandising mundialista. Las proyecciones para esta edición apuntan en la misma dirección. Wu Xiaoming, gerente general de Yiwu Aokai Sports Goods, indicó que su empresa llegó a producir 4.000 pelotas por día, orientadas principalmente a Europa y América Latina. En Qingdao, otro polo productivo, la firma textil Wandelong fabricó alrededor de 10 millones de banderas. El volumen de exportaciones deportivas de la provincia de Fujian, que incluye ropa, calzado y equipamiento, ha superado los 150.000 millones de yuanes anuales (poco más de 22 mil millones de dólares) desde 2020.
Pero la transformación más significativa no es cuantitativa, sino cualitativa. Las empresas chinas han pasado de competir casi exclusivamente por precio a construir ventajas basadas en diseño propio y marca independiente. Chen Shaomei, gerente de Minsa Sports en Yiwu, sintetizó a la agencia estatal china que "Nuestra mayor fortaleza radica en nuestros diseños únicos". La empresa diseña, fabrica y comercializa sus productos bajo sello propio, sin depender ya de encargos externos que dictaban cada detalle.
Inteligencia artificial en la sala del VAR
La presencia china en el Copa Mundial de Fútbol de 2026 trasciende con creces el universo del merchandising. En las áreas estratégicas de la infraestructura tecnológica del torneo, dos empresas del gigante asiático ocupan posiciones centrales.
Lenovo, designada Socio Tecnológico Oficial de la FIFA, desplegará más de 10.000 computadoras y más de 200 ingenieros especializados en las 16 sedes del campeonato. Su contribución más visible será la tecnología de "gemelos digitales": réplicas virtuales tridimensionales de jugadores y árbitros, generadas mediante escáner corporal e inteligencia artificial generativa, que permitirán reconstruir jugadas con precisión milimétrica. La aplicación más concreta será en las repeticiones de posición adelantada, donde el sistema ofrecerá interpretaciones visuales más intuitivas a los árbitros asistentes de video y al público en general.
Hisense, por su parte, suministrará las pantallas RGB Mini LED que utilizará el sistema de videoarbitraje (VAR) y equipará el Centro Internacional de Transmisión, ubicado en Dallas, Texas. La empresa también proveerá miles de dispositivos de visualización distribuidos en los estadios del torneo. El director de asociaciones comerciales de la FIFA, Nick Brown, señaló que Hisense "establece nuevos referentes de innovación" que impactarán directamente en la experiencia de jugadores, árbitros y equipos técnicos.
Trenes chinos para los estadios mexicanos
La maquinaria china también opera en la superficie de las ciudades sede. La empresa ferroviaria CRRC (China Railway Rolling Stock Corporation) aportará 115 trenes ligeros de pasajeros, con capacidad para movilizar más de 1,25 millones de personas al día, en las tres ciudades mexicanas: Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara. Las unidades incorporan sistemas de frenado regenerativo, ventilación de bajo ruido y mejoras de accesibilidad, y fueron diseñadas contemplando condiciones específicas como la gran altitud de la capital y las características de la temporada de lluvias. A partir del 11 de junio operarán en "modo de torneo", con soporte técnico disponible las 24 horas.
Más allá de la logística deportiva, la presencia de CRRC refleja una lógica más amplia: la de una cooperación pragmática entre China y México en materia de infraestructura urbana que trasciende el contexto del Mundial.
El negocio que Xi no ganó en la cancha
China es un país donde el fútbol ocupa una posición marginal en la jerarquía deportiva popular, muy por detrás del tenis de mesa, el básquetbol y el bádminton. La selección masculina se ubica en el puesto 84 del ranking FIFA. El plan gubernamental lanzado en 2015 para convertir al país en potencia futbolística a mediados de siglo, que incluía miles de canchas nuevas y reformas educativas, produjo resultados magros. La Superliga china, que durante años atrajo inversiones millonarias y figuras de primer nivel, se desmoronó entre escándalos de corrupción y problemas financieros.
El fracaso deportivo no impidió que las empresas chinas encontraran su propio camino hacia el centro de la cancha. Hu Qimu, profesor del Instituto de la Ruta Marítima de la Seda de la Universidad de Huaqiao, señaló que el modelo de participación china en los grandes eventos deportivos ha evolucionado de manera sostenida: de proveedor periférico de mercancías a proveedor central de infraestructura tecnológica. "A medida que las empresas chinas participan más profundamente en eventos internacionales de primer nivel, es probable que en el futuro la arena deportiva internacional vea más tecnología y soluciones chinas", sostuvo.
Cada bandera colgada en un balcón de Mendoza, cada pelota promocionada en Ciudad de México, cada pantalla que muestra una repetición de offside en un estadio de la costa este norteamericana son, con alta probabilidad, producto de alguna fábrica de Yiwu, Guangzhou, Xiamen o Qingdao. Xi Jinping soñó con el Mundial. China, por ahora, lo está fabricando.