La minería se convirtió en uno de los principales motores de las exportaciones del norte argentino, pero su creciente importancia económica todavía no se traduce en un aporte significativo a las finanzas de las provincias productoras. La diferencia entre los millones de dólares que genera la actividad y los recursos que efectivamente ingresan a las arcas públicas constituye uno de los aspectos más relevantes de la expansión minera.
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Minería y regalías: cuánto reciben Catamarca, Jujuy y Salta por sus exportaciones
El auge del litio y otros minerales impulsa las exportaciones del norte, pero su contribución directa a los presupuestos provinciales sigue siendo marginal.
Un estudio del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), elaborado por la economista Alejandra Nazareno, pone números a esa contradicción. Durante 2025, Catamarca, Jujuy y Salta exportaron minerales por 1.803 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente el 30% de las ventas externas mineras del país. Sin embargo, las regalías representaron menos del 1% de los ingresos totales de cada una de esas administraciones provinciales.
El contraste resulta especialmente significativo porque se trata de tres economías en las que la minería ocupa un lugar central y que, además, atraviesan un proceso de expansión productiva impulsado por nuevos proyectos y ampliaciones de los existentes.
El peso creciente de las exportaciones
La dimensión que adquirió la actividad minera en el norte argentino se advierte con mayor claridad al observar su participación en el comercio exterior de cada provincia.
En Catamarca, los minerales explicaron el 94% de las exportaciones de 2025. En Jujuy representaron el 80% y en Salta, el 44%. Son porcentajes que muestran hasta qué punto la generación de divisas de estas economías regionales depende de la evolución del sector.
Dentro de ese escenario, el litio tiene una importancia particular. El mineral representó la mitad de las exportaciones mineras conjuntas de las tres provincias durante el año pasado, consolidándose como uno de los componentes centrales de la actividad.
Aunque Jujuy mantuvo el mayor volumen exportador minero de la región durante el período 2023 a 2025, Catamarca y Salta registraron aumentos en sus ventas externas, especialmente durante el último año.
La expansión también se refleja en el mercado laboral, aunque con una dimensión considerablemente menor que su participación exportadora. Según datos de la Secretaría de Minería de la Nación incluidos en el informe, en marzo de 2026 las tres provincias reunían aproximadamente 12.520 puestos de trabajo mineros formales, equivalentes al 31% del empleo registrado del sector en todo el país.
A estos trabajadores se agrega la actividad que generan las empresas mineras en otros sectores. La construcción de instalaciones, el transporte, la provisión industrial y los servicios profesionales forman parte de una red de actividades cuya importancia depende, en buena medida, de la capacidad de cada provincia para desarrollar proveedores propios.
Allí aparece una primera diferencia entre el valor exportado y su impacto sobre la economía local. La magnitud de las ventas al exterior no permite determinar, por sí sola, cuánto empleo y actividad adicional permanece en los territorios productores.
Regalías que pesan poco en los presupuestos
El informe del IERAL identifica una distancia considerable entre la importancia productiva de la minería y su contribución directa a los recursos fiscales provinciales.
Las ejecuciones presupuestarias de 2025 muestran que las regalías registradas representaron apenas el 0,46% de los ingresos totales de Catamarca y el 0,96% de los de Jujuy. En Salta, la participación estimada correspondiente exclusivamente a las regalías mineras fue del 0,2%.
Los porcentajes contrastan con la situación de Neuquén, donde las regalías provenientes de los hidrocarburos constituyen una fuente relevante de financiamiento público.
La comparación requiere una precisión. Las regalías no son la única contribución fiscal de la minería. La actividad también genera recaudación por otras vías tributarias, de modo que esos porcentajes no representan la totalidad de los ingresos públicos vinculados con el sector.
Aun con esa salvedad, los números permiten establecer que el aporte directo de las regalías es reducido frente al tamaño de los presupuestos provinciales.
Esta situación adquiere mayor importancia cuando se analiza la capacidad de los gobiernos para financiar obras de infraestructura, una de las necesidades asociadas al desarrollo de las actividades productivas.
Una contribución limitada a la obra pública
Entre 2023 y 2025, las tres provincias redujeron la proporción de sus ingresos presupuestarios destinada a inversión pública, considerada como la suma de la inversión real directa y las transferencias de capital.
En Catamarca, esa participación pasó del 19% al 11%. En Jujuy descendió del 12% al 10%, mientras que en Salta retrocedió del 8% al 6%.
El estudio aclara que estos cambios reflejan una menor participación de la inversión dentro de los ingresos totales, pero no necesariamente una disminución de las obras y adquisiciones de capital en términos reales.
En el promedio del período, Catamarca encabezó la región, con una asignación a inversión equivalente al 14% de sus recursos.
¿Cuánto de ese esfuerzo pudo financiarse con las regalías mineras?
La respuesta vuelve a mostrar una incidencia limitada. En Jujuy, estos ingresos permitieron cubrir entre el 8% y el 9% de la inversión pública provincial. En Catamarca, entre el 3% y el 4%, y en Salta, entre el 1% y el 5%.
Se trata de una contribución que, según el análisis, no alcanza para convertir a la minería en una fuente decisiva de financiamiento de la infraestructura provincial.
El desafío de aprovechar una riqueza agotable
El panorama podría modificarse parcialmente durante los próximos años. Catamarca, Jujuy y Salta cuentan con proyectos mineros en expansión y nuevas inversiones que todavía deben alcanzar mayores niveles de producción. A medida que eso ocurra, es esperable que también aumenten los ingresos fiscales vinculados con la actividad.
Sin embargo, el informe advierte que el crecimiento de las regalías no resolverá necesariamente las necesidades de financiamiento de las provincias.
Por eso adquieren relevancia los efectos indirectos de la minería: la creación de empleo, la incorporación de proveedores locales, la demanda de servicios y la expansión de otras actividades económicas. Una estructura productiva más diversificada puede ampliar la base tributaria provincial y generar recursos que excedan los ingresos asociados directamente con la extracción.
En ese proceso también resulta importante mejorar la administración tributaria, para que el crecimiento de la actividad económica se refleje efectivamente en la recaudación pública.
La cuestión tiene una dimensión que trasciende los resultados presupuestarios de cada ejercicio. Los minerales son recursos naturales no renovables y los proyectos extractivos tienen una vida útil limitada.
Para las provincias productoras, el problema no consiste solamente en aumentar los ingresos mientras las explotaciones permanezcan activas. También deberán desarrollar actividades económicas y fuentes de recaudación capaces de sostenerse cuando esos proyectos comiencen a agotarse.
La expansión minera ofrece una oportunidad para fortalecer esa estructura productiva. Los datos del IERAL muestran, sin embargo, que el volumen de las exportaciones y el crecimiento de las inversiones no garantizan por sí mismos una transformación equivalente de las finanzas provinciales. La posibilidad de convertir una riqueza transitoria en desarrollo económico permanente dependerá, en buena medida, de lo que las provincias consigan construir alrededor de la actividad extractiva.
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