La industria de la minería en Chile proyecta una demanda sin precedentes para la próxima década: casi 37.000 nuevos trabajadores serán necesarios de aquí al 2034, impulsados por el recambio generacional, la mayor complejidad tecnológica de los procesos y una cartera de inversiones superior a los US$51.000 millones.
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Minería en Chile: proyectan 37.000 puestos de trabajo para el 2034, con mayor tecnología y recambio generacional
Chile enfrenta un escenario minero en expansión que requerirá más capacitación, perfiles técnicos y programas de formación para sostener la creciente demanda laboral.
El dato surge de la décima versión del Estudio de Fuerza Laboral de la Gran Minería Chilena 2025–2034, elaborado por la Alianza CCM–Eleva, con apoyo de compañías mineras, empresas proveedoras y el patrocinio del Ministerio de Minería de Chile. El informe, considerado el principal termómetro laboral del sector en el país vecino, analiza tendencias de empleo, brechas de talento y necesidades formativas que marcarán el ritmo del sector durante los próximos diez años.
Una fuerza laboral que se duplicó en ocho años
La minería chilena vive un ciclo expansivo sostenido. La fuerza laboral pasó de 105.000 trabajadores en 2016 a 209.000 en 2024, prácticamente el doble en menos de una década. En paralelo, el estudio proyecta que se requerirán 36.900 nuevos trabajadores hacia 2034.
El incremento responde, principalmente, a dos motores:
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Procesos de reemplazo por retiro laboral de miles de trabajadores experimentados.
Una fuerte cartera de proyectos de inversión, concentrados en Antofagasta, Atacama y la Macrozona Centro, que demandarán perfiles cada vez más especializados.
Los cargos de mayor vacancia prevista se concentran en mantenimiento mecánico, operadores de equipos móviles y fijos, y profesionales del área de mantenimiento, todos roles decisivos para la continuidad operacional.
Tecnología y automatización: el cambio que ya está en marcha
Uno de los datos más relevantes del informe es la acelerada incorporación tecnológica. Chile experimentará un salto significativo en la operación autónoma: los camiones autónomos se triplicarán, pasando de 178 a 550 unidades en la próxima década.
Este avance exige fortalecer la formación continua, el aprendizaje experiencial y el Marco de Cualificaciones para la Minería, herramientas clave para reducir brechas y acompañar los cambios organizacionales.
“Este escenario refuerza el rol estratégico de la formación continua y del trabajo colaborativo entre empresas, proveedores y centros educativos”, destacó Natalia Morales, gerenta del Consejo de Competencias Mineras.
Más especialización, más diversidad, menos jóvenes
El estudio también confirma transformaciones profundas en la composición laboral:
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Mayor especialización: hace diez años, la mitad de los trabajadores solo tenía educación media; hoy, 3 de cada 4 cuentan con estudios técnicos o universitarios.
Envejecimiento laboral: aumentó la edad promedio y disminuyó la presencia de trabajadores menores de 30 años, lo que obliga a fortalecer programas de aprendices, prácticas y trayectorias formativas que aseguren el recambio generacional.
Diversidad histórica: Chile alcanzó un 23,1% de mujeres en la gran minería—triplicando el indicador en una década—y se posicionó como líder mundial en participación femenina.
Un estudio con amplia representatividad
La décima edición del Estudio de Fuerza Laboral se elaboró con datos de 70.250 trabajadores, pertenecientes tanto a dotación directa como a empresas proveedoras. En total participaron 13 compañías mineras y 11 proveedores estratégicos, lo que otorga al informe un alto nivel de representatividad y confiabilidad.
Para la ministra de Minería de Chile, Aurora Williams, la información recopilada desde 2011 “ha permitido proyectar cambios, monitorear el impacto de políticas públicas y evidenciar avances como el crecimiento sostenido de la participación femenina”.
Un escenario que impacta a la región
Las conclusiones del estudio tienen impacto regional y resultan especialmente relevantes para provincias mineras argentinas —como Mendoza, San Juan, Salta o Catamarca— que mantienen crecientes vínculos con la cadena de valor chilena, comparten desafíos formativos y avanzan hacia una mayor tecnificación productiva.
Con 37.000 nuevos puestos proyectados y una industria cada vez más especializada, la gran minería chilena se prepara para un ciclo de crecimiento sostenido que demandará talento, innovación y políticas que fortalezcan la empleabilidad en toda la región andina.