La conferencia de prensa de la ministra Silvina Batakis con las primeras medidas concretas en materia económica dejan un rosario de imágenes, definiciones y materia de análisis. Por un lado la foto con todos los ministros involucrados (excepto el de Trabajo ausente con aviso por Covid) da la sensación de que el Ejecutivo ha decidido mostrarse en bloque dejando atrás (por lo menos en imagen) las rencillas internas.
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Los anuncios de Batakis ¿Más de lo mismo?
Por otro lo más sustancioso qué es qué se dijo, qué se anunció y a quién se le habló pero también a quién no se le habló.
Un dato contundente de la conferencia de prensa, donde a pesar de la profusión de ministros y funcionarios solo disertó la Ministra, es que no hubo una sola referencia (excepto muy por encima cuando se habló del Tribunal de Defensa de la Competencia) a la verdadera preocupación de la base electoral del gobierno y la mayoría de los ciudadanos de la Argentina; la inflación y los ingresos.
Los primeros anuncios de Batakis podrían haber sido brindados por Guzmán o incluso por algún ministro del Gobierno anterior nada diferente. Se le volvió a hablar a los famosos mercados (una entelequia para definir a los factores concentrados de poder que no se someten a ningún escrutinio público) con lo mismo de siempre. Ratificación del tipo de cambio, gasto público, equilibrio fiscal, tasas positivas, la falacia de comparar el Estado con una casa -no gastamos más de lo que tenemos-, la promesa siempre dicha nunca cumplida del congelamiento del empleo público, cumplimiento de los acuerdos con el FMI y ratificación de la impredecible -en cuanto a resultados- segmentación tarifaria.
Como expresamos ayer en Radio Andina, ni bien terminó la conferencia de prensa, los problemas diarios de millones de argentinos estuvieron ausentes. Es cierto que se debe dar una mano más a la nueva ministra para ver qué cartas baja en la próxima ronda, pero no es menos cierto que las prioridades son también decisiones políticas y marcan un camino.
La ausencia absoluta de, aunque sea, una mención al tema precios, inflación e ingresos motiva algunas preguntas respecto no solo a la visión que tiene el Ejecutivo del problema sino también de hasta dónde se sostendrá la pax política que se habría logrado en las últimas horas en la interna del oficialismo.
La promesa de la puesta en marcha el postergado tribunal de defensa de la competencia, volver a calificar de especulativos los aumentos de las últimas horas y ratificar que se seguirá negociando con los grandes formadores y elaboradores, ratificando un camino que hasta ahora no ha dado resultado alguno no parecen anuncios contundentes en este momento.
La economía de un país no lo es sin política y sin está tampoco hay economía, a partir de allí se deben entender las construcciones de los proyectos o los planes de gobierno y es dónde comienzan a tomar importancia las medidas, formas y conceptos sobre los que se construye el programa de gobierno.
La medidas anunciadas ayer intentan dar señales para tranquilizar los mercados, calmar la disparada cambiaria de los dólares financieros y a partir de allí bajar las expectativas inflacionarias, en síntesis nada muy diferente a lo que planteaba Martín Guzmán y que fue una de las causantes de las internas del oficialismo. La reafirmación del cumplimiento del acuerdo con el FMI era absolutamente esperado y obvio más allá que ya se está negociando con el organismo internacional una reconfiguración de las metas ante la situación internacional y particular de la Argentina.
Entre los anuncios de la Ministra uno va en sintonía con lo que en su momento realizó en la provincia de Buenos Aires. Batakis abrió la puerta a una especie de revalúo inmobiliario a nivel nacional. Concretamente hablo de una migración del organismo fiscal de valuaciones inmobiliarias a la órbita del Palacio de Hacienda, con el objetivo de homogeneizar los criterios a nivel nacional. Si bien puede ser que haya tomado a alguno por sorpresa lo que no está claro hacia dónde irán los posibles revalúos en el futuro, pero también es cierto que en las actas compromiso con el FMI donde se emplazaba a iniciar un trabajo con las provincias para actualizar los valores, lo que debería impactar en la recaudación en concepto impuesto inmobiliario en las arcas provinciales y en la de Bienes Personales por parte de la AFIP.
Pasadas algunas horas de la conferencia de prensa los ánimos comenzaron a caldearse. El Secretario General de ATE Capital que representa a gran parte de los trabajadores de la administración central del Estado, Daniel Catalano (quien hace apenas semanas fue reivindicado por la Vicepresidenta de la Nación) aseguró que esperaba que la Ministra dijera cómo iban a contener la inflación o recuperar los salarios no que señalaran a los empleados públicos como responsables del problema.
Justamente ayer se conocía que en mayo según el RIPTE el salario real volvió a caer perdiendo poco más de un punto contra el IPC. Nominalmente los salarios tuvieron un aumento del 4% contra una inflación del 5,1%.
Tampoco se entiende porque estando todos los ministros incluso del de Agricultura, la Ministra y sus acompañantes no aprovecharon para destacar que ayer había salido en el Boletín Oficial la flexibilización de las importaciones para el sector agropecuario un reclamo fuerte del sector en las últimas horas ya que aseguraban que las restricciones le impedían la entrada de insumos fundamentales como los fertilizantes.
Una vez más por encima de las buenas intenciones, de las cuales no hay porqué descreer, la comunicación oficial vuelve a dejar serios baches
Quedan horas por delante de tensión política y la gran incógnita de cómo reaccionará la economía y si las próximas medidas tendrán un sesgo que atienda las necesidades imperiosas de los ciudadanos de a píe.