Atravesamos un contexto económico que, por momentos, genera mucha incertidumbre y el temor a perder dinero puede convertirse en una preocupación para quienes buscan realizar una inversión o destinar sus ahorros a un fondo con un objetivo a futuro, como comprar un auto, una moto, un terreno o realizar un viaje.
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Inversión sin sobresaltos: los conceptos básicos para reducir riesgos y tomar mejores decisiones
Toda inversión implica un riesgo, pero no todos son iguales. Qué conceptos conviene conocer antes de decidir dónde poner los ahorros.
En ese escenario, invertir suele asociarse a conocimientos complejos o a términos difíciles de entender para el ciudadano de a pie. Sin embargo, dar los primeros pasos para formarse y tomar decisiones más conscientes no debería ser una limitación para nadie. De hecho, existen conceptos básicos que, sin ser demasiado complejos, pueden ser de gran ayuda para empezar a recorrer el camino de la inversión con mayor seguridad.
Desde Mujer Financiera, un proyecto de educación financiera liderado por Sabrina Castelli, sostienen que invertir no consiste únicamente en buscar la mayor rentabilidad posible. Antes de elegir un instrumento financiero, lo más importante es tener en claro para qué se quiere ese dinero, cuándo se va a necesitar y cuánto riesgo se está dispuesto a asumir.
Invertir no es solamente ganar más dinero
Siguiendo los aportes de Mujer Financiera, invertir significa poner el dinero a trabajar para que genere rendimientos en lugar de permanecer inmovilizado. Ese rendimiento puede ayudar a preservar el poder adquisitivo frente a la inflación, hacer crecer el patrimonio o cumplir objetivos como comprar una vivienda, cambiar el auto o financiar un viaje.
Sin embargo, toda inversión tiene una contraparte: el riesgo. Ahora bien, este no debe comprenderse como algo negativo, sino como un movimiento que puede devenir en un resultado más bajo que el esperado.
Se trata de analizar si una eventual pérdida puede afectar el proyecto para el cual se estaba ahorrando.
Las tres preguntas que conviene hacerse antes de invertir
Antes de colocar dinero en cualquier activo, Sabrina Castelli propone responder tres preguntas muy simples.
La primera es qué podría salir mal. Ninguna inversión está libre de escenarios adversos. Un fondo puede bajar de precio, una acción puede atravesar un período negativo o un bono puede perder valor temporalmente.
La segunda pregunta es cuánto podría perderse si ese escenario ocurre. No es lo mismo asumir una baja del 5% que una del 40%, especialmente cuando ese dinero tiene un destino concreto.
Finalmente aparece una tercera variable que muchas veces pasa desapercibida: cuánto tiempo podría durar esa caída. Hay inversiones que se recuperan en pocos meses y otras que pueden necesitar varios años para volver a sus valores anteriores.
Por eso, un activo que puede ser muy conveniente para alguien que piensa a diez años puede resultar completamente inadecuado para quien necesitará ese dinero dentro de seis meses.
Rentabilidad y riesgo siempre van de la mano
Uno de los errores más frecuentes entre quienes comienzan a invertir es buscar únicamente el mayor rendimiento posible.
Desde Mujer Financiera recuerdan que no existe una inversión muy rentable que, al mismo tiempo, sea completamente segura. Si una propuesta promete ganancias extraordinarias sin ningún riesgo hay que desconfiar. Por ello es conveniente prestar atención a tres capas para ordenar las inversiones.
La primera corresponde al fondo de emergencia. Allí debería ubicarse el dinero destinado a imprevistos y gastos urgentes, equivalente a entre tres y seis meses de gastos mensuales. Son recursos que necesitan máxima disponibilidad y bajo riesgo, por lo que la prioridad no es obtener altos rendimientos sino preservar la tranquilidad financiera.
La segunda capa busca un equilibrio entre seguridad y crecimiento, es un punto medio entre la primera y la tercera. Allí pueden incorporarse fondos comunes de inversión conservadores, bonos de corto o mediano plazo u obligaciones negociables de buena calidad crediticia.
Finalmente aparece la capa de crecimiento, donde se ubican activos como acciones, CEDEARs o ETF. Son inversiones que pueden ofrecer mayores rendimientos en el largo plazo, aunque también registran fluctuaciones importantes en el corto.
La planificación pesa más que elegir la inversión perfecta
En definitiva, invertir no significa encontrar "la mejor inversión", sino construir una estrategia que esté alineada con los objetivos personales, el plazo disponible y la tolerancia al riesgo de cada persona.