La Federación Económica de Mendoza celebró su cena anual en el Espacio Arizu, acompañada por referentes políticos de distintos departamentos, cámaras empresariales y el gobernador Alfredo Cornejo. En ese marco, Santiago Laugero, presidente de la FEM, expuso un balance del año para las pequeñas, medianas y grandes empresas, considerando tanto la situación nacional como la realidad provincial.
En su cena anual, la Federación Económica de Mendoza expuso su balance y los desafíos para el sector
Comercio, industria y agro, entre los ejes de la cena de la Federación Económica de Mendoza. Alfredo Cornejo acompañó el evento y dejó su mensaje al sector.
En su análisis del panorama nacional, destacó: “Valoramos las decisiones del Gobierno orientadas a ordenar variables económicas, la reducción de la inflación, el equilibrio fiscal, la apertura comercial y la rendición de ineficiencias del Estado”.
Sin embargo, advirtió sobre dos frentes que preocupan al sector: el empleo y la apertura comercial. Sobre el primero, remarcó la tendencia negativa en su evolución: el empleo, dijo, es el “núcleo del desarrollo, es dignidad y es la mayor garantía de oportunidades reales”. Y resaltó que, para sostenerlo, se necesita un contexto donde las empresas puedan proyectarse con previsibilidad: “Un Estado facilitador, capaz de liberar el potencial de inversión y crecimiento del sector privado”.
En cuanto a la apertura comercial, pidió una “cancha equilibrada” que permita competir en igualdad de condiciones frente a economías que operan con ventajas estructurales.
Laugero también se refirió a la situación del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV): “Valoramos las reformas para hacer más eficiente el organismo, pero esto no puede implicar perder las herramientas que garanticen la titularidad, trazabilidad y control del producto final, que son las bases del reconocimiento mundial para nuestros vinos”.
Mendoza y el desafío de potenciar su matriz productiva
El presidente de la FEM profundizó en los problemas que atraviesa el comercio local, afectados por la caída del consumo, la pérdida del poder adquisitivo y la competencia creciente de plataformas nacionales e internacionales como Mercado Libre, Shein y Temu.
En ese contexto, propuso crear un sello de identidad para productores mendocinos, con presencia tanto en tiendas físicas como virtuales, junto con acuerdos logísticos estratégicos que permitan reducir costos de envío desde la provincia y mejorar la competitividad.
Sobre la industria y el sector agropecuario, expresó que continúan enfrentando costos que dificultan competir: presión fiscal, logística encarecida y un aumento de importaciones de bienes de consumo que desplazan producción local.
En su discurso, otro eje relevante fue la minería. “Participamos y acompañamos el trabajo del Consejo Provincial del Ambiente, que otorgó viabilidad técnica al Proyecto San Jorge, sujeto a estándares clave de monitoreo, gestión hídrica rigurosa y participación local”, señaló. Y agregó: “Avanzando siempre con responsabilidad, controles serios y pleno resguardo del ambiente y de las actividades existentes”.
Cornejo: infraestructura, inversión y reformas pendientes
El gobernador Alfredo Cornejo también tomó la palabra y se mostró alineado con los planteos de Laugero: “Sobre la necesidad de infraestructura, sobre que esa infraestructura es imprescindible, y sobre que en una primera etapa no puede estar solo en manos de privados; cuando la economía crezca y esté normalizada, probablemente sí puedan ser los privados quienes se hagan cargo, contra tarifas y contra incentivos”.
Reafirmó la visión de que “el sector privado es el verdadero generador de riquezas”, y planteó la importancia de liberar la economía, pero sin desproteger a las empresas.
Cornejo repasó los 10 años de gestión: “Mendoza hoy es una provincia ordenada, que mantiene el equilibrio fiscal como política de Estado. Gracias a ello pudimos transitar años de incertidumbre económica con solidez y resiliencia”.
Agregó que, además del orden fiscal, se fortaleció la inversión: “En los últimos tres ejercicios la inversión pública superó el 10% del gasto total, destinada íntegramente a infraestructura. Para 2026 estimamos un 14,5% del gasto, el máximo en dos décadas”.
Finalmente, resaltó la necesidad de avanzar en reformas nacionales que mejoren la competitividad. Entre ellas, una reforma impositiva que “simplifique y deje de castigar a quienes invierten y generan empleo”; una modernización laboral “que dé previsibilidad y reduzca pleitos, especialmente para las pymes”; y una reforma de la coparticipación federal con incentivos reales para que las provincias impulsen el crecimiento del sector privado.