El empleo privado registrado volvió a mostrar señales de estancamiento en agosto.
De acuerdo con el organismo, la tasa de desvinculaciones se ubicó 0,9 puntos porcentuales por debajo del promedio de los años expansivos. La reducción de las bajas respondió tanto a decisiones de los trabajadores (que postergaron renuncias o búsquedas de nuevas oportunidades) como a una mayor cautela de las empresas a la hora de desprenderse de personal.
El informe oficial señaló que las compañías muestran una preferencia por retener a sus trabajadores formales, en lugar de reducir sus nóminas. Sin embargo, esa conducta no se traduce en una recuperación del empleo, debido a la escasa incorporación de nuevos empleados. En concreto, la tasa de incorporaciones retrocedió más de un punto porcentual respecto del promedio de los períodos de crecimiento, lo que explica el saldo prácticamente nulo en la creación de puestos de trabajo.
La menor demanda no explica por sí sola la caída de las contrataciones
El informe también advirtió que la debilidad de la demanda de bienes y servicios no constituye el único factor detrás de la retracción de las incorporaciones. Las contrataciones asociadas al crecimiento de la demanda explicaron 0,4 puntos porcentuales de la caída total, una incidencia similar a la de los cambios en la gestión y los procesos productivos.
A su vez, las incorporaciones destinadas a cubrir vacantes disminuyeron 0,3 puntos porcentuales. De esta manera, los distintos motivos que impulsan la contratación de trabajadores mostraron retrocesos de magnitud comparable.
En términos generales, la Secretaría de Trabajo describió un escenario de menor rotación laboral, caracterizado por empresas que evitan despedir personal, pero al mismo tiempo limitan la reposición de trabajadores y las incorporaciones asociadas con procesos de reestructuración o expansión.
No obstante, el indicador de despidos sin causa mostró una señal de alerta. En agosto, alcanzó un promedio de 0,7 casos por cada 100 trabajadores, el nivel más alto para ese mes desde 2019 y un resultado que revirtió la tendencia descendente observada en los meses previos.
El empleo formal acumuló una pérdida de más de 265.000 puestos desde noviembre de 2023
El estancamiento de agosto se produce después de una prolongada caída del empleo privado registrado. Según datos de Politikon Chaco, en julio el indicador había retrocedido 0,2% respecto del mes anterior, lo que representó la pérdida de 12.716 puestos de trabajo. La contracción alcanzó a 17 jurisdicciones del país.
El estancamiento de agosto se produce después de una prolongada caída del empleo privado registrado.
Con ese resultado, la serie desestacionalizada del empleo privado formal se ubicó 4,2% por debajo del nivel de noviembre de 2023, previo al inicio de la presidencia de Javier Milei. La comparación también reflejó el menor volumen de empleo de los últimos 52 meses. En términos acumulados, la pérdida ascendió a 265.765 puestos de trabajo durante ese período.
Aunque en agosto se interrumpió la secuencia de variaciones mensuales negativas, la estabilidad del indicador no implica por sí misma una recuperación del mercado laboral. La ausencia de nuevas contrataciones continúa limitando la posibilidad de compensar los puestos perdidos en los meses anteriores.
Las empresas anticipan una recuperación débil del empleo para los próximos tres meses
Las perspectivas empresariales tampoco muestran señales de una mejora significativa en el corto plazo. Según la Secretaría de Trabajo, las expectativas netas de contratación para los próximos tres meses se mantienen cerca de cero, aunque en terreno levemente positivo.
Del total de empresas relevadas, el 6,1% prevé realizar cambios en su dotación de personal. Dentro de ese grupo, el 3,1% espera aumentar la cantidad de trabajadores, mientras que el 3% anticipa una reducción de sus plantillas. La diferencia arroja un saldo positivo de apenas 0,1 puntos porcentuales.
Las proyecciones varían según la actividad económica. Las expectativas son favorables para la mayoría de los sectores, con excepción del comercio, los restaurantes y hoteles y la industria manufacturera, donde se prevén recortes de personal.
El panorama industrial concentra buena parte de las preocupaciones. Según la Unión Industrial Argentina (UIA), entre agosto de 2023 y julio de 2026 el sector perdió 94.924 puestos de trabajo, lo que lo convirtió en la actividad con mayor caída del empleo.
La entidad destacó que la industria concentra el 19% del empleo formal argentino y que, por cada puesto registrado, genera otros dos de manera indirecta. La pérdida de puestos industriales será uno de los ejes de la próxima Conferencia Industrial de la UIA, prevista para el 3 de noviembre.
Suspensiones y costos crecientes, las dificultades que enfrentan las empresas
El economista y director de la consultora I+D (Industria y Desarrollo), Diego Coatz, sostuvo que las suspensiones están contribuyendo a moderar los despidos en las actividades más afectadas, entre ellas la construcción y las industrias textil, del calzado, de la madera y del mueble.
El especialista explicó que los acuerdos contemplados en el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo permiten pactar asignaciones no remunerativas durante períodos de suspensión, bajo determinadas condiciones. Este mecanismo puede reducir temporalmente los costos asociados a las contribuciones a la seguridad social y contribuir a preservar los puestos de trabajo.
La entidad destacó que la industria concentra el 19% del empleo formal argentino.
Foto: NA
Al analizar las causas de la contracción del empleo, Coatz describió un escenario que definió como un “efecto sándwich”, en el que confluyen una actividad económica debilitada, costos que aumentan en dólares y una demanda que no permite trasladar esos incrementos a los precios.
A ese cuadro se suman, según el economista, la competencia derivada del contrabando, la informalidad y las prácticas de dumping. En ese contexto, las empresas formales quedan particularmente expuestas por la presión tributaria que deben afrontar. "Si la actividad toca un piso y se mantiene en estos niveles, el empleo va a seguir cayendo", advirtió Coatz.
La industria combina la debilidad de la demanda con la búsqueda de eficiencia
Por su parte, Dante Sica, exministro de Producción y fundador de la consultora Abeceb, señaló que la evolución del empleo presenta diferencias entre sectores. Según explicó, algunas empresas, especialmente las mineras que comienzan a poner en marcha sus proyectos y concesiones, están incorporando personal.
En cambio, en la industria, las reducciones de plantilla responden principalmente a dos factores: compañías que consideran que la demanda tocó un piso y comenzaron a ajustar sus dotaciones, y firmas que buscan mejorar su competitividad mediante inversiones en tecnología y maquinaria para reducir costos.
Esta dinámica muestra que la pérdida de empleo industrial no responde exclusivamente a una caída de la actividad, sino también a decisiones empresariales orientadas a elevar la productividad y adaptar las estructuras de costos. La combinación de una demanda débil y la búsqueda de eficiencia limita las posibilidades de que una estabilización de la producción se traduzca rápidamente en nuevas contrataciones.
La reforma laboral todavía no revierte la caída del empleo registrado
En paralelo, la consultora LCG evaluó que las medidas destinadas a incentivar la formalización laboral todavía no lograron revertir la tendencia negativa del empleo registrado. La firma señaló que el Régimen de Incentivos a la Formalización Laboral (RIFL), que reduce transitoriamente las contribuciones patronales, no consiguió hasta el momento impulsar una recuperación del empleo.
También se refirió al Fondo de Asistencia Laboral (FAL), cuya entrada en vigencia estaba prevista para noviembre y que apunta a facilitar las relaciones laborales mediante un mecanismo de cobertura de parte de las indemnizaciones con fondos de la Anses.
LCG advirtió que resulta difícil anticipar el impacto de estas medidas sobre la contratación de nuevos trabajadores y descartó que sus efectos sean inmediatos. Según la consultora, los incentivos podrían resultar insuficientes para compensar las consecuencias de la menor actividad económica y de la sustitución por importaciones en sectores intensivos en mano de obra.
En este escenario, el principal desafío del mercado laboral argentino sigue siendo transformar la estabilización de las desvinculaciones en una recuperación efectiva de las contrataciones. Mientras las empresas mantengan una política cautelosa de incorporación de personal y la actividad no muestre una mejora sostenida, la creación de empleo formal continuará enfrentando dificultades.