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Litigio comercial y penal

Denegada su quiebra, Fecovita insiste en una millonaria demanda por estafa

Desde enero, el litigio con la española Iberte incluye demandas cruzadas. Tras el fallo de la Justicia de Mendoza, Fecovita reclama más de u$d 15 millones.

Pasó un año y mucha agua bajo el puente desde que detonó el conflicto legal que involucra a Fecovita, la organización que nuclea miles de productores y millones de litros de vino entre mercado interno y exportación. Cuando el fallo de la Justicia concursal de Mendoza contra el pedido de quiebra de la española Iberte parecía ser el último capítulo de la historia, siguen escribiéndose otros: ahora Fecovita insiste en una denuncia por estafa contra su ex socia por unos u$s 15 millones.

Todo había comenzado con un acuerdo comercial con Iberte firmado en octubre de 2022, por el que la mendocina se comprometía a dar en consignación vino de alta gama y mosto concentrado a su socia para vender esos productos en países de Europa del Este. La relación empezó a tensarse cuando tres meses después la española aún no había liquidado las primeras operaciones ni ingresado las divisas correspondientes .

Sin embargo, fue Iberte la que se movió rápido, para interponer antes una demanda por inclumplimiento contra Fecovita primero, y más tarde el pedido de quiebra al aducir insolvencia en torno a un monto trepa a unos u$d 26 millones. Si bien Gloria Cortés, la titular del 2do Juzgado de Concursos y Quiebras de Mendoza donde estaba radicada la causa terminó por denegar el pedido y fallar a favor de Fecovita el 26 de setiembre, Iberte redobló la apuesta.

Lejos de aceptar el revés, los responsables de Iberte presentaron otra denuncia, esta vez ante la Unidad Fiscal de Delitos Económicos de Mendoza por supuestos balances financieros irregulares de 2021 y 2022 presentados por la Federación de Cooperativas. Así fue que su responsable, Flavio D´Amore, imputó a directivos de Fecovita como responsables de esa presunta maniobra para disimular un estado patrimonial complejo.

Entre ellos está el presidente de Fecovita, Rubén Panella, el secretario Marcelo Federici, y los síndicos Hilda Vaiaretti, Eugenio Portera y Roberto Vázquez. También fueron imputados el ex presidente y ex tesorero Eduardo Sancho y Jorge Irañeta.

Desde la firma se pusieron "a disposición" del fiscal para ofrecer documentación respaldatoria que niega esa situación.

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Qué dice Fecovita

Para quienes siguen el litigio judicial, es un round más impulsado por Iberte, que lidera el mendocino y ex presidente del INV, Guillermo García, y el español Juan José Retamero en su reclamo por cobrar un monto sideral: ni más ni menos que u$s 26 millones.

Pero el conflicto se agravaría más tarde por ejercer Iberte su "opción de venta", que para Marcelo Federici, secretario de Fecovita no fue más que "una descapitalización por el 80% que le sirvió a Iberte para fundamentar el pedido de quiebra, días después de que exigiera a Fecovita la recompra de sus acciones en 36 cuotas a cambio de su retiro de Evisa".

En realidad fue el segundo pedido de quiebra. El primero se sostuvo en 2 supuestas causas: cesación de pago (que la Justicia Concursal denegó- ver abajo), y por una "deuda exigible", que quedó diluida dado que ambas partes la exigen

Por eso el 26 de setiembre el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional notificó a García y Retamero, al domicilio del primero, su imputación por "estafa y administración fraudulenta".

Gol para Fecovita, que al momento de conformarse la sociedad era socio controlante con 51% de las acciones (Iberte tenía el otro 49%). Y ahora insistirá tanto en la compensación a Iberte como en esperar el fallo del arbitraje por parte de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, al que Fecovita e Iberte se sometieron para dirimir "diferencias comerciales".

Si bien la suma para la firma española asciende a u$s 26 millones, el cálculo de Fecovita a su favor da u$s 15 millones. Esa suma incluye deudas por impuestos (IVA, Ingresos Brutos), junto a incumplimiento de contrato de abastecimiento, al cual también se aferra Iberte pero, de acuerdo a los abogados de Fecovita no puede justificar por no haber ingresado las divisas en dólares por exportaciones al MULC (Mercado Único Libre de Cambios).

Origen del conflicto

Las ahora demandas cruzadas tienen su origen cuando Iberte junto Fecovita crearon Evisa, una sociedad vitivinícola exportadora, con el fin de exportar vino y mosto a países de Europa del Este. Sin embargo, ambas partes terminaron por admitir ciertas "diferencias comerciales" que más tarde dispararían las acciones cruzadas y el litigio judicial vigente hasta la actualidad.

Así fue como la firma española presentó el pedido de quiebra e inició un reclamo por una supuesta deuda de u$d 26 millones que habría surgido como un acuerdo mutuo tras el fin de las relaciones comerciales. Sin embargo, el Segundo Juzgado de Procesos Concursales resolvió "rechazar el pedido de quiebra formulado por Iberte SRO".

A criterio de Cortes, el peritaje contable confirmó la "solidez y solvencia" para desacreditar la posible cesación de pagos. Y tampoco dio lugar a la deuda exigible.

En el medio Fecovita había interpuesto una denuncia por estafa contra su ex socia española por presunta triangulación de la mercadería vía EEUU, maniobra que supuestamente oculta por Iberte en detrimento de la firma cooperativista de Mendoza. Para García, sin embargo, fue Fecovita la que "incumplió con el acuerdo firmado en octubre del 2022".

La estafa de Iberte: triangulación y precios

Según explicaron directivos de Fecovita "se detectó una maniobra fraudulenta perpetrada por Iberte en detrimento de Fecovita denunciada a la Justicia nacional". Una maniobra que, para el planteo mendocino, tenía varias puntas.

Una reviste mala fe comercial. Según Federici, pudieron confirmar que "fuera del acuerdo de consignación como Evisa, Iberte contactaba a nuestros clientes ofreciéndoles los mismos productos a precios hasta 20% inferiores".

Un ejemplo es el del mosto concentrado. Mientras Fecovita lo cotizaba a u$s1.500 la tonelada, Iberte ofertaba u$s 1.200.

Una maniobra paralela a la presunta triangulación vía Estados Unidos, dentro de la cual la mercadería (vino o mosto) salía de Fecovita con una factura pro forma en consignación. Iberte se obligaba a vender los productos en 6 meses, e ingresar las divisas en el siguiente semestre. Algo que nunca ocurrió.

Es que, de acuerdo a los argumentos de Fecovita, Iberte pedía enviar los embarques a la empresa estadounidense Gallo, para su almacenaje.

Pero, con el tiempo, se supo que la firma española entonces socia de Evisa vendía el vino a Gallo a espaldas de Fecovita. Luego, argumentó un movimiento comercial a otra empresa vinculada, para evitar el giro de divisas, algo que se derrumbó poco después, cuando Gallo confirmó la compra y el pago de la operación, y la responsabilidad de Iberte.

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