En un movimiento que ha generado expectativas como controversias, el presidente Javier Milei firmó minutos antes de partir a Estados Unidos el Decreto 116/14 que transforma al Banco de la Nación Argentina en una sociedad anónima que en algunos sectores es leída como el primer paso hacia la privatización,
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Banco Nación: ¿privatización o transformación?
Finalmente Javier Milei firmó el decreto que transforma el Banco Nación en Sociedad Anónima. ¿Primer paso de privatización o un comienzo de transformación?
Tal como contó Sitio Andino, la medida, anunciada por el vocero presidencial, Manuel Adorni, a través de redes sociales, marca un hito en la historia de una de las instituciones financieras más emblemáticas del país.
El decreto establece la conversión del ente autárquico en Banco de la Nación Argentina Sociedad Anónima (BNA S.A.), con un capital social estimado en 1.602.274.965.000 millones de pesos, y se basa en el DNU 70/23 y en la Ley Bases aprobada por el Congreso Nacional el año pasado, después de una ardua negociación entre oficialismo y oposición.
El camino hacia la transformación
Es importante remarcar que la decisión de convertir al Banco Nación en una sociedad anónima no es nueva y no significa la privatización de la entidad fundada durante la presidencia de Carlos Pellegrini.
En enero, mediante un comunicado de la entidad, se había adelantado que aceleraría su transformación, argumentando que esta era "imprescindible" para continuar aumentando los préstamos a favor de las PyMEs y las familias. Según fuentes del banco, la medida permitirá ampliar el fondeo de la institución, abriendo su capital y facilitando su crecimiento. Sin embargo, esta transformación requiere la aprobación del Congreso, un paso que aún está pendiente.
El decreto firmado por Milei, junto con el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y el ministro de Economía, Luis Caputo, establece que el Estado Nacional será el accionista mayoritario, con el 99,9% del capital social, mientras que la Fundación Banco de la Nación Argentina tendrá el 0,1% restante. El Ministerio de Economía ejercerá los derechos correspondientes al capital estatal.
Por lo tanto, el Banco seguirá siendo 100% del Estado hasta que no se haga una oferta pública de acciones o un traspaso de estas a un privado.
Para avanzar en un proceso así, el Gobierno debería pasar con una ley por el Congreso, ya que la venta del banco quedó expresamente excluida de la Ley Bases.
Por otro lado, también existe una traba judicial. Ante una presentación de los trabajadores, el juez federal de La Plata, Alejo Ramos Padilla, dictó una cautelar (todavía vigente), recordando que bajo las normativas vigentes no se puede avanzar en la privatización del banco estatal.
¿Privatización encubierta o modernización necesaria?
Aunque el Gobierno había incluido inicialmente al Banco Nación en su lista de empresas a privatizar, la institución fue excluida de dicho listado durante la negociación de la Ley Bases en el Congreso. Sin embargo, la transformación en sociedad anónima reaviva el debate sobre si esta medida es un paso hacia una eventual privatización o simplemente una modernización necesaria para fortalecer la entidad.
Desde el oficialismo, se argumenta que la conversión permitirá al banco acceder a nuevos recursos y mantener su rol clave en el financiamiento de las PyMEs y las familias. "La promesa de inflación cero viene acompañada de abundancia de créditos", señalaron fuentes del Banco Nación, alineándose con el discurso del Gobierno de Milei.
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Reacciones y controversias
La fecha y momento del decreto no es inocente. Por un lado, el Gobierno busca recuperar el centro de la agenda en forma positiva cuando todavía no se acallan los ecos del Criptogate, y por otro, el presidente Javier Milei podrá mostrar el avance hoy mismo en su línea de achicamiento del Estado ante la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, que hace horas recibió a representantes de la CGT.
La transformación del Banco Nación en una sociedad anónima tiene sus repercusiones tanto en el ámbito económico como político. Por un lado, podría facilitar la captación de capitales privados y mejorar la eficiencia de la entidad, lo que, según una parte de la bibliografía, se traduciría en una mayor oferta de créditos y una mejor competitividad en el mercado financiero. Por otro lado, existe el riesgo de que la medida se transforme en la puerta de entrada a un intento de desmantelar una institución clave por su territorialidad y extensión, lo que pondría en serio riesgo el acceso a la bancarización de miles de poblaciones a lo largo y ancho del país.
Banco Nación ¿Qué sigue?
El futuro del Banco Nación como sociedad anónima dependerá en gran medida de las decisiones que tome el Ejecutivo de seguir avanzando o no con su idea primigenia de la privatización, pero también del Congreso, que tiene la potestad de anular el decreto presidencial, sin que el presidente pueda vetar esa decisión.
Mientras el oficialismo insiste en que la medida es necesaria para modernizar la entidad y garantizar su sostenibilidad, los críticos ven en ella un intento de avanzar hacia una privatización encubierta.
La transformación del Banco Nación en sociedad anónima marca un punto de inflexión en la historia de la economía argentina y de la entidad fundada en 1891, que es fundamental en el desarrollo de las PyMEs y de las economías regionales de la Argentina.