La vitivinicultura atraviesa otro frente de preocupación vinculado al pago de la cosecha 2026, en un escenario marcado por la caída de las ventas, el sobrestock de vino en las bodegas y el incremento de los costos que afrontan los productores.
Vitivinicultura en alerta: demoras en los pagos y fuerte rechazo a la desregulación
Algunos productores comenzaron a cobrar la cosecha recién en julio y agosto. El sector también manifestó preocupación por los precios de la uva y rechazó el avance de una desregulación en la vitivinicultura.
Uno de los principales inconvenientes tiene que ver con los plazos de pago de la uva entregada durante la última cosecha. Mientras algunas bodegas comenzaron a cancelar sus obligaciones recién durante julio, en otros casos los productores comenzaron a recibir los primeros pagos durante agosto.
La situación genera preocupación entre los viñateros de San Rafael, que deben afrontar durante todo el año los costos vinculados al mantenimiento de sus fincas y la preparación de una nueva temporada.
Sobrestock y caída de las ventas complican a las bodegas en San Rafael
Desde el sector explican que uno de los factores que condiciona los pagos es el elevado stock vínico acumulado por algunas bodegas, en medio de un escenario de menor comercialización tanto en el mercado interno como en otros destinos.
Sin embargo, del otro lado se encuentran los productores, que necesitan cobrar por la cosecha ya entregada para sostener la actividad y afrontar los gastos de producción.
A esto se suma la preocupación por los valores que se están pagando por la uva, ya que, pese a la desaceleración de la inflación, los costos productivos continúan presionando sobre la rentabilidad del sector.
Productores aseguran que los insumos y diferentes costos fijos registraron incrementos que, en muchos casos, superaron la evolución general de los precios, reduciendo todavía más los márgenes de rentabilidad.
Rechazo al proyecto de desregulación vitivinícola
En paralelo, desde la Sociedad Rural manifestaron su rechazo al anteproyecto de desregulación para el sector vitivinícola impulsado por Federico Sturzenegger.
La iniciativa también genera inquietud dentro de diferentes sectores vinculados a la producción, que advierten sobre las consecuencias que podrían tener algunos de los cambios planteados para una de las principales actividades económicas de Mendoza.