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Ganadería

Malargüe "campo adentro": la yerra

En el departamento sureño la ganadería también es parte de la economía local. Además en las actividades habituales se mantienen los usos y costumbres.

Por Claudio Altamirano

Por estos días en el interior de Malargüe se intensifican las actividades ganaderas, con arreos desde las veranadas, o las yerras o rodeos en establecimientos dedicados a la cría de ganado mayor. Son tareas que reúnen a los crianceros y a sus familias.

SITIO ANDINO pudo conocer “de primera mano” como es el trabajo de campo en el interior de Malargüe, un territorio extenso que posee diferentes métodos para el manejo de ganado menor o mayor, dependiendo de condiciones del terreno, disponibilidad de agua o la geografía del departamento, que encierra valles o zonas llanas. Son un poco más de 41mil kilómetros cuadrados de extensión en los que existen además historias propias de cada paraje o distrito.

En esta oportunidad, y típico de la época del año, la ruralidad nos trasladó a un espacio donde sus pobladores, la familia Lineros en Campo La Petisa, nos permitieron ver como es la construcción que hacen para mantener vigente el trabajo de rural y la identidad del poblador malargüino.

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La yerra actividad anual en el campo

A unos 12 kilómetros al este de la ciudad de Malargüe Federico “Pochi” Lineros, su esposa Lere González, y sus hijos Facundo, Ángela y Sergio, acompañados siempre por sus familias, cumplieron este otoño con la costumbre de la “yerra”.

Federico Lineros, en una pausa del trabajo que estaba realizando junto con una docena de mujeres y hombres “conocedores del campo”, explicó que en “Malargüe a la yerra también se la llama rodeo”, momento en que “aprovechamos de juntar las vacas, señalar los terneros”, además “de castrar y marcar otros”, explicó mientras la tarde avanzaba, lo mismo que este otoño.

“Pochi” Lineros, que con orgullo expresó lo que significa trabajar el campo con sus hijos y nietos, comentó que la tarea, que no es fácil, requiere de más personas, por lo que “este acontecimiento en su estancia”, también se transforma en una gran celebración a la hora del almuerzo, entre pasteles, carne al horno o anécdotas, cuando en forma desinteresada “amigos” se suman colaboradores para la yerra.

Embed - Malargüe-Trabajos rurales

El campo y se esencia

Uno de los entretenimientos camperos en el campo de “Los Lineros”, es la pialada “el arte de tirar el pial”, donde se destacan tanto hombre como mujeres. En esta oportunidad comprobamos la destreza de muchos de ellos, y como algunos, muy jóvenes ya la practican, como Morena, de diez años, que “lleva en la sangre el amor por el campo”.

En el diálogo con “Pochi Lineros” no estuvieron ausente preguntas que tienen que ver con algunas dificultades que deben atravesar los productores malargüinos, minuto en que surgió uno que aquejan a numerosos puesteros: el ataque de perros al ganado, canes que llegan desde la zona urbana de Malargüe.

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Estancia La Petisa está abocada a la cría de ganado vacuno, aunque en algún momento criaron chivas y ovejas, pero lamentablemente por “los perros salvajes que venían del centro fueron matando ovejas”, ataques que diezmaron sus piños y majadas.

Sobre la presencia de zorros, pumas o jabalíes, Lineros dijo que los cerdos cruzan por su campo, sin permanecer, porque los que vienen de campos aledaños de Laguna Llancanelo, buscan otros lugares ubicados al norte, donde hay plantaciones de papas y otros sembradíos.

En cuanto a los carnívoros silvestres dijo “hubo años en que zorros grises” atacaron al ganado, pero con perros adiestrados o cuidadores, pudieron combatir las embestidas, mientras que pumas “no llegan a estos campos, seguramente porque están alambrados”.

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