En una de las tantas entrevistas que se pueden encontrar sobre su perfil de dramaturgo, Rafael Spregelburd asegura que no escribe sus obras pensando en el público, ni que trabaja para una elite. Que si pensara en eso se paralizaría porque “el mayor respeto que se le puede tener al público es tratar de llevarlo por caminos nuevos”.
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"Todo": nadie está a salvo del caos moral
Considerar esto después de ver una de las funciones de “Todo”, la pieza teatral de su autoría que Ariel Blasco eligió para montar una nueva edición de la Comedia Municipal Cristóbal Arnold, resuena oportunamente.
Es que si dentro del abanico de posibilidades que ofrecen las artes escénicas se encuentra la experiencia de lo diferente, quien se siente en una butaca para ser espectador de esta obra necesariamente se embarcará en una ¿Pero en cuál? Bueno, en el subibaja de un frenético juego dialéctico, en la recepción de cuestionamientos que se desatan por situaciones cotidianas y en la incomodidad de reírse para digerir –como se pueda- la complejidad del ‘ser social’.
Es difícil e improbable determinar qué se puede esperar de una comedia. En este sentido, la obra abre el juego. ‘Todo’ como un exceso o ‘todo’ como un punto ciego imposible de cuantificar, la puesta escrita por Spregelburd se presenta cargada de inteligencias, subcapas y conexiones escénicas y narrativas que mantienen inquieto a cualquiera desde lo intelectual. Ese es el estímulo principal que propone.
La obra despliega toda esta maquinaria con una estructura sostenida en tres fábulas morales que provocan el caos: ¿Por qué todo Estado deviene burocracia? (el acto más hilarante y divertido), ¿por qué todo arte deviene en negocio?, y ¿por qué toda religión deviene en superstición? (la escena más oscura y con final dramático). Así se arma lo que después correrá por momentos más interesantes y entretenidos que otros.
Ariel Blasco comentó antes del estreno de la obra que “Todo” es el texto más complejo que le ha tocado montar hasta el momento. Lo dijo sabiendo que atrás tiene las experiencias de dirección de “La felicidad” y “Pequeños Círculos” que ganaron ediciones anteriores de la Comedia Municipal de la Ciudad.
Sin esperar menos de lo ofrecido anteriormente, el realizador mendocino afronta aquí el desafío que la dramaturgia propone y plasma un espectáculo teatral de calidad. Trabajo que logra porque está sostenido en un elenco que se lleva todos los logros a la hora de interpretar personajes cargados de palabras y matices.
Manuel García Migani, Pablo Ariel Díaz, Rodrigo Casavalle, Salomé Boustani y -la siempre genial- Tania Casciani, conforman el grupo que sale a escena para entregar excelentes actuaciones. Disfrutar de estas interpretaciones es de los puntos más fuertes que tiene esta comedia que está servida para que cada quien haga sus propios enlaces y configure su propio juego argumental –y moral.
Más funciones
“Todo” tuvo su debut el pasado 10 de diciembre y cerró el año celebrando sus cinco primeras funciones. Habrá más fechas durante el 2023.