Estrategias

Cepo importador: cómo se adapta el comercio exterior de Mendoza

Flujo que se ralentiza y demoras en licencias, y cómo financiar los pagos. Qué hacen las firmas de Mendoza para adaptarse al nuevo cepo sin morir en el intento

Por Miguel Ángel Flores

Licencias que se demoran más de lo que venían demorándose. El interrogante sobre cómo asegurarse los dólares o financiar pagos. Las empresas exportadoras que operan en Mendoza ya empezaron a intentar "buscarle la vuelta", al cabo de la primer semana en la que el Banco Central dispuso ajustar el torniquete sobre el cepo importador: léase, más control de divisas, a partir de la obligación de conseguir moneda norteamericana como sea, financiar las operaciones y tener que esperar hasta 180 días para aprobar un trámite.

Mientras algunas alternativas empezaron a posicionarse por sus ventajas desde la gestión aduanera para el ingreso de mercaderías, como el caso de la Zona Franca Mendoza, los exportadores reconocen que "habrá que planificar con anticipación la importación de insumos". E incluso ya analizan ralentizar o paralizar exportaciones, por el temor a quedar desfasados en cuanto a los costos y hasta una eventual devaluación. Como afirma el refrán gaucho, "desensillar hasta que aclare".

Tanto en el sector vitivinícola como en el olivícola reconocen "preocupación" por el nuevo cepo, que traspasó algunos productos con licencias automáticas a no automáticas, y, según un conocedor del tema "hasta una automática que salía en 10 días ahora se va a demorar hasta 25". Por caso, entre las bodegas analizan qué hacer con los tapones de corcho, barricas de roble e insumos más específicos, que si bien en ciertos casos se fabrican en el país requieres insumos importados, como ocurre con los bozales para los espumantes.

"Las empresas deben planificar muy bien sus importaciones dado que ahora hay cupos. Y hacer un seguimiento sobre la aprobación de las licencias. Por lo pronto, hay preocupación y consultas sobre cómo deben considerarse esos cupos (15% más que 2021 y 70% más que el 2020) que fija el Banco Central, los nuevos plazos para ingresar productos, el giro de divisas y cómo conseguirlas", asegura Milton Kuret, gerente de Bodegas de Argentina.

Depósitos fiscales, a la espera

Mientras cámaras, gerentes financieros y despachantes de aduana desde el martes 29 se dedicaron a desentrañar las nuevas y complejas disposiciones del organismo monetario, las terminales que registran el movimiento de cargas son el termómetro del momento que vive el comercio exterior mendocino, cepo mediante.

De los 4 activos en la provincia, PTM (Puerto Terrestre Mendoza) es uno de los complejos aduaneros que en los últimos años se posicionó entre los operadores sobre todo por capacidad de almacenaje (70.000 m3 en un predio de 14 hectáreas). De hecho, hoy es el que concentra el mayor flujo de mercaderías del Oeste del país entre productos a granel, secos y congelados, sobre todo para las que se despachan vía Mendoza a través de los puertos de Chile hacia los mercados del Pacífico.

No obstante, actualmente con una relación 60/40 de la demanda de productos de exportación e importados respectivamente, registra un márgen ocioso del 35%. Según su responsable, Edgardo Di Biagi, "si bien los clientes siguen trabajando con nosotros, ya desde marzo empezó a notarse una baja del nivel de facturación. Es que así como hay restricciones para el giro de divisas, la brecha entre tipos de cambio es enorme, y el exportador trabaja con costos que están lejos del dólar oficial".

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Puerto Terrestre Mendoza, uno de los complejos que concentran el mayor volumen de cargas del país.

Puerto Terrestre Mendoza, uno de los complejos que concentran el mayor volumen de cargas del país.

A pocos kilómetros, en otro de los depósitos fiscales más activos, trabajan para adaptarse al escenario que se viene con una ampliación de su capacidad en cámaras de frío. En reserva respecto de los planes, la mirada de sus dueños apunta a que la tormenta pasará, mientras sigue el ingreso de cítricos del NEA y también frutillas y manzanas del Alto Valle del Río Negro, además de carnes, palta y zapallo con destino a Chile y mercados asiáticos.

Exportaciones en suspenso

Así como algunas bodegas redefinen sus próximas decisiones, en el caso de los elaboradores de aceite de oliva algunas ya las adoptaron. En buena parte, porque a los mayores costos logísticos por el encarecimiento de contenedores (hoy a Estados Unidos los envíos rondan los u$s 12 mil, 4 veces más que entre 2020 y 2021) se sumaron las dificultades recientes de la macroeconomía argentina.

En esto también mueve la aguja el temor a una próxima devaluación. Es el caso de una reconocida planta elaboradora que esta temporada había elaborado 230 toneladas de aceite de oliva extra virgen a priori con destino a España y EEUU, operaciones que ahora están en veremos. Y podría significar volcar directamente todo ese volúmen al mercado interno.

"Lo estamos estudiando, no hemos dado un no definitivo. De cerrar las ventas deberíamos actualizar los precios no menos de un 25%, pero frente a eso quedaríamos fuera de mercado porque los clientes directamente se inclinarían por un competidor de Chile o Australia", reconoce su dueño, respecto a un valor promedio para el AOVE mendocino que ronda los u$s 2,9 por kilo.

Servicios de distribución, otro problema

Exportar productos desde Mendoza implica contratar a un representante o distribuidor en el país destino. El hecho de demorar el pago por falta de divisas entre otras derivaciones de la nueva decisión del Central abre otro frente problemático, más allá de la disponibilidad de insumos en tiempo y forma.

Según el director ejecutivo de Bodegas de Argentina, el dolor de cabeza por las nuevas restricciones afecta no sólo a las bodegas sino también a los proveedores que fabrican insumos en Argentina. "Eso incluye a los representantes en el exterior, que son indispensables para la comercialización".

Con todo, Kuret también admite que, si las medidas adoptadas son insuficientes, una eventual devaluación del tipo de cambio, como es lógico, por su impacto en los costos terminará por impactar en los precios del producto final.

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