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Contra el COVID-19

La líder científica detrás de la primera vacuna 100% argentina: el desafío de maternar y hacer historia desde la Ciencia

Juliana Cassataro es la primera científica argentina en desarrollar una vacuna desde su concepción hasta la aprobación de la ANMAT.

Por Sitio Andino Soy Más

Con sólo buscar en Google “Juliana Cassataro” aparecen varios artículos periodísticos, videos de youtube, artículos en páginas web de distintas instituciones y universidades del país. Es que Cassataro es la líder del equipo científico que logró la primera vacuna argentina contra el COVID-19, la cual se llama “ARVAC Cecilia Grierson” (en honor a la primera médica argentina). Hoy, en Soy Más, la entrevistamos con la idea de acercarnos a la experiencia de ser mujer, madre, argentina y hacer Ciencia.

Lograr una vacuna, íntegramente desarrollada en el país, es una tarea de magnitudes apabullantes. De hecho, sólo 12 países del planeta han podido realizar este proceso completo. Para el desarrollo de este histórico proyecto científico, Juliana Cassataro se rodeó de cerca de 500 personas, entre las que se destacan Karina Pasquevich y Lorena Coria. “Somos un grupo y desde el primer día estuve acompañada por ellas, aunque yo sea la cara visible. Juntas hemos liderado este proyecto aunque todo el grupo fue fundamental en el laboratorio. También contamos con Jorge Cassará, mi colaborador en la parte farmacéutica e industrial, con quien hemos llevado adelante este proyecto”, aseguró Cassataro en diferentes entrevistas con motivo de su reconocimiento por haber ganado el Premio Nacional L’ORÉAL-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” en el 2023. Pero antes de hablar de “resultados”, hablemos de procesos.

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La líder científica detrás de la primera vacuna 100% argentina: el desafío de maternar y hacer historia desde la Ciencia

Para ser mujer científica, antes fue niña curiosa

Juliana pasó su infancia en la ciudad de Mar del Plata, en donde también completó sus estudios secundarios en el Colegio Illia y cursó la carrera de Licenciatura en Ciencias Biológicas. Al mismo tiempo, luego del cursado, se mudó a Buenos Aires para cursar materias en torno a la temática de la genética y la biología molecular. Una vez terminado sus estudios superiores hizo un doctorado en inmunología de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, orientado específicamente al desarrollo de vacunas, que cursó gracias a una beca del CONICET.

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La líder científica detrás de la primera vacuna 100% argentina: el desafío de maternar y hacer historia desde la Ciencia

La maternidad, la Ciencia, una pandemia y el sueño de tomar el desafío que hacer una vacuna

Cuando el calendario marcó el año 2020, una pandemia cambió el transcurrir del mundo. Por aquel entonces, los días se limitaban al confinamiento, las noticias daban el conteo diario de las muertes y las esperanzas para salir de esa situación se depositaron en los avances científicos.

En ese contexto Juliana Cassataro se desarrollaba como Investigadora principal del CONICET - Argentina, profesora de la UNSAM, Doctora en Inmunología y madre de dos hijas adolescentes. “Si no es ahora, ¿cuándo?”, contó en diálogo con Sitio Andino al hablar del momento que la llevó a arremangarse el guardapolvo y hacer Ciencia. En medio de la escasez de información y el pánico generalizado, Juliana reunió un equipo de científicos -el cual estaba compuesto en su mayoría por mujeres (de las cuales algunas eran madres de niños muy pequeños)-, y fueron en búsqueda de lo que no se había logrado hasta ahora en el país: desarrollar una vacuna.

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La líder científica detrás de la primera vacuna 100% argentina: el desafío de maternar y hacer historia desde la Ciencia

En cuanto al desafío de hacer una vacuna en plena pandemia, si bien en Argentina existía la experiencia de desarrollar plataformas para otras vacunas, nunca se había llevado a cabo íntegramente en el país. Para lo cual se asociaron con el Laboratorio Casará en un codesarrollo. “Sabíamos que nosotros no podíamos ir tan rápido como en otras partes del mundo, donde comenzaron a aparecer las primeras vacunas, pero sí podíamos trabajar para lo que justamente se necesitaría un poco más tarde, que son los refuerzos de las vacunas”, contó Juliana. Cuando comenzaron a aparecer las mutaciones del coronavirus, como Alpha, gamma, Delta y Ómicron, las científicas y científicos que formaban parte del equipo de Cassataro ya estaban gestando la vacuna argentina.

“Mucha gente nos pregunta qué necesidad hay de hacer una vacuna argentina si ya están disponibles otras del exterior, o en un momento en el que ya estamos la mayoría vacunados. Pero la realidad es que el virus sigue mutando. Entonces, por un lado, aunque estemos vacunados si el virus muta la respuesta inmune que se indujo por la vacuna previa deja de reconocerlo. Sobre todo los adultos mayores y las personas de riesgo es posible que necesiten refuerzos. Y a la vez, es necesario prepararse para un cambio muy importante en variantes, que podría derivar en una nueva pandemia. Ojalá que no pase, pero si pasa nosotros ya tenemos todas las capacidades logradas y estamos preparados para futuros desarrollos contra COVIC-19. Además de tener ya la capacidad instalada para pensar en nuevos desarrollos ”, explicó Cassataro.

Hoy, Juliana Cassataro es la primera líder científica en Argentina en desarrollar íntegramente una vacuna, desde las primeras etapas en el laboratorio hasta conseguir la aprobación de la ANMAT para que pueda aplicarse. Un logro notable no sólo por una cuestión de género, sino porque es la primera vez que ocurre en el país. Al respecto Casataro reflexiona: “hicimos lo que teníamos que hacer y hablo en plural porque me da un poco de vergüenza que siempre me nombren a mí cuando somos un grupo más grande. Y cada uno de quienes formaron parte tenían años de profesionalismo, estudios e investigación. Nada se dio por arte de magia”.

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La líder científica detrás de la primera vacuna 100% argentina: el desafío de maternar y hacer historia desde la Ciencia

Transformar las Ciencias en un lugar con menos desigualdades

A finales de la década de 1990, sólo había un 25% de mujeres científicas en todo el mundo. En 2014, este porcentaje pasó a ser del 30%, y en la actualidad, pese a un aumento, alcanzó sólo el 33%, según un informe de la UNESCO. “Todavía falta mucho. Como mujeres que nos gusta mucho nuestro trabajo, o cualquier otra cosa que emprendamos, siempre digo que es importante transitarlo con la menor culpa posible. Todas las contradicciones entre los temas laborales y la maternidad nos hacen difícil, a veces, hacer lo que más queremos”, reflexionó Cassataro respecto al desafío de ser mujer en la Ciencia.

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