Los problemas para el campo mendocino se acumulan. A las consecuencias de las heladas tardías y el granizo se suman ahora los efectos de una ola de calor histórica cuyos daños dan sus primeras señales. Muchos cultivos están siendo afectados por las altas temperaturas, las escasas lluvias y la escasez hídrica que ya es una constante. La ganadería y la apicultura también ven las consecuencias de esto. Hay preocupación de los productores rurales mendocinos.
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Productores rurales preocupados por los efectos de la ola de calor
Los intensos calores comenzaron en noviembre y marcó algo histórico ya que no había antecedentes de una situación similar: mucho calor durante muchos días. Y se extendió durante las primeras semanas de diciembre. Como en otros lugares del país, rigió alerta amarilla, naranja y roja del Servicio Meteorológico Nacional en distintos días por las altas temperaturas.
Esto, sumado a la escasez hídrica que afecta a la provincia, hizo un combo que generó daños en algunos cultivos, colmenas y animales. Especialistas de distintos organismos, como del INTA, advierten que estos fenómenos climáticos son producto del cambio climático, que ocasiona temperaturas extremas.
"Al calor sumale la falta de agua creciente", es el lamento de un ingeniero agrónomo. Al que se suma el de productores de los distintos oasis.
Agricultura
"Hay afectación en frutales, principalmente. El calor y poca agua en las fincas complica la situación, sobre todo para aquellos campos en los que no hay pozo ya que los turnos de riego son bastante espaciados. La situación en agricultura sería de alerta amarilla y en ganadería de alerta naranja porque se están secando los pastos", advirtió Mario Leiva, presidente de la Sociedad Rural del Valle de Uco.
"La solución inmediata es que llueva y alivie" dijo y agregó que "la situación es preocupante, estimamos que va a haber una baja de la producción", advirtió Leiva". "Va a ser un año malo para los productores por el precio de los productos, la situación climática y la inflación".
Ganadería
En el sector de cría de animales la situación es similar y ya se están sintiendo los efectos con algunos animales muertos. "El estrés hídrico que estamos viviendo afecta muchísimo a las pasturas. No hemos tenido lluvias importantes y el calor y la falta de agua incide directamente en los animales en campos de pasturas naturales", explicó Carlos Parrela Furlán, productor ganadero y vicepresidente de la Federación Agrícola Ganadera del Oeste Argentino. Además, advirtió que en los feed loot el estrés calórico es "importante".
A partir de este situación se está produciendo mortandad en algunos animales. Destacó la compleja situación en el Este mendocino por las altas temperaturas.
Esta actividad tiene su desarrollo en distintos oasis de la provincia: Sur, Este y Valle de Uco. Y, precisamente desde esta Federación están impulsando el desarrollo de la actividad, con un potencial para cría, engorde, recría y faena.
Apicultura
Es, quizás, la actividad que más está sufriendo las consecuencias de la ola de calor que se extendió durante varios días. Y ya causó derretimiento de algunas colmenas. A la situación del inicio de una primavera muy fría, con heladas tardías, y seca -que hizo que haya pocas flores- se suma ahora las altas temperaturas sostenidas durante varios días. "La situación es muy compleja, en general para todo el agro", advirtió Daniel Avena, productor apícola.
"En octubre la situación empezó a mejorar y se recuperaron algunas colmenas, pero esta ola de calor obligó a tener ciertos cuidados con las colmenas, pero a pesar de esto muchas murieron", comentó. "En la zona Este se registraron varios derretimientos de colmenas", aseguró.
El proceso es simple: si no hay lluvia, se secan las flores y baja la producción de miel. "Ahora estamos expectantes porque el pronóstico da lluvia para los próximos días, eso nos podría beneficiar muchísimo", aseguró Avena.
"El calor extremo lo sufren las abejas. Y si no hay agua no pueden refrigerar la colmena. Se mueren las crías, las abejas, se derrite la cera y la miel y se muere la colmena", resumió respecto a los efectos de las temperaturas elevadas. "Nunca había visto colmenas derretidas, pero este año si", sostuvo.
A raíz de esta situación desde el INTA publicaron una serie de "medidas tomar ante la ola de calor que está afectando a gran parte del territorio nacional". "Los apiarios, sobre todo los del norte (oeste, centro y este) están sufriendo lo que se denomina “Derretimiento de Colmenas”. Las mismas, literalmente, se derriten causando mortandad de abejas", advirtieron desde el organismo nacional.
Por eso, sugieren tener las colmenas bajo sombra compacta (árboles o construcciones de media sombra), no colocar las colmenas en el piso; usar caballetes, preferentemente de 20 centímetros, abastecer a los bebederos temprano con agua limpia y mantenerlos bajo sombra compacta y a 10 metros del apiario, entre otras.
Viticultura
Eugenia Galat es ingeniera agrónoma, investigadora de ecofisiología de cultivo del INTA, hizo su tesis doctoral respecto a los efectos del calor sobre el cultivo de vid; y comentó cuál es la situación actual en Mendoza. "La ola de calor no trae demasiadas complicaciones si las plantas están bien regadas o con disponibilidad de agua en el suelo", señaló y explicó que a esta altura "no la afectan en el rendimiento ni la calidad ya que está el grano arveja, ya pasó la floración por lo que no es un momento crítico". "Si esta situación se diera más adelante disminuiría el color y eso en vid es disminución de la calidad", sostuvo.
Si bien este es el panorama actual, la advertencia es por lo que pueda suceder en las próximas semanas, teniendo en cuenta la poca disponibilidad hídrica. "Si sigue esta situación más adelante los cultivos se pueden ver afectados en cuestiones fisiológicas. Si hay disponibilidad de agua se puede revertir, pero si la planta está en estrés hídrico se puede mantener y afectar a la calidad", explicó y aclaró que "no suelen ser pérdidas graves de cosecha como con las heladas, además no se da de manera generalizada y son situaciones puntuales, no algo masivo".
"En un contexto de estrés hídrico el calor produce daños de otra magnitud: quemaduras en hojas y racimos (dependiendo del nivel de estrés), la muerte de alguna zona de la hoja. El estrés térmico junto al hídrico producen mucho más daño que por separado", señaló.
"Si la planta está bien hidratada no produce daño permanente, pasa la ola de calor y se recupera. Por eso la recomendación es regar", destacó Galat.
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