La Dirección de Hidráulica del Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza lleva adelante durante 2026 un amplio plan de mantenimiento y acondicionamiento de cauces, ríos, arroyos, canales, drenajes y defensas en distintos puntos de la provincia.
Hidráulica mantiene frentes de trabajo en distintos puntos de Mendoza para limpiar cauces, reforzar defensas y mejorar drenajes ante posibles aumentos de caudal.
La Dirección de Hidráulica del Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza lleva adelante durante 2026 un amplio plan de mantenimiento y acondicionamiento de cauces, ríos, arroyos, canales, drenajes y defensas en distintos puntos de la provincia.
Las tareas adquieren especial relevancia frente a un escenario hídrico diferente al habitual, en el que confluyen las precipitaciones, la acumulación de nieve en la cordillera y el posterior proceso de deshielo.
El director de Hidráulica, Pablo Rodríguez, explicó que las proyecciones vinculadas con el fenómeno de El Niño anticipan un período de mayor inestabilidad y precipitaciones acumuladas por encima de los valores habituales.
“Esta situación se suma a las nevadas registradas y requiere mantener en condiciones la infraestructura destinada a conducir los distintos aportes de agua”, señaló.
La estrategia contempla el comportamiento integral del recurso hídrico, desde las lluvias intensas y la acumulación nival hasta el deshielo, el aumento de caudales y las posibles crecidas.
En el Sur provincial se concentraron algunas de las intervenciones más importantes. En San Rafael, entre mayo y julio se realizaron trabajos de desembanque en el Cauce Las Peñas, particularmente en la zona de los puentes carretero y ferroviario de la Ruta Provincial 153.
La acumulación de material había alcanzado niveles que podían comprometer ambas estructuras. Por ese motivo, durante aproximadamente 12 semanas, los equipos trabajaron debajo de los puentes y en sectores ubicados aguas arriba y aguas abajo, utilizando una cargadora y una excavadora a orugas.
También se realizaron tareas de limpieza, desembanque y acondicionamiento en los cauces La Hedionda y El Salado.
En Malargüe, entre marzo y abril, los trabajos se concentraron en el Cauce El Pequenco, aguas abajo del puente de la Ruta Nacional 40. Allí se efectuó limpieza y refuerzo de márgenes para recuperar la sección del cauce y reducir el riesgo de desbordes.
El río Diamante también fue escenario de diferentes trabajos entre enero y marzo. Las tareas incluyeron rectificación de meandros, recuperación de sectores erosionados y defensa de márgenes en Acebedo, Canales, Moreno y Pelayes.
En julio, además, Hidráulica trabajó junto con el Departamento General de Irrigación en tareas de defensa y encauzamiento para rehabilitar el ingreso de agua hacia las plantas de tratamiento de AYSAM y de la Cooperativa de Cuadro Benegas.
En Valle Grande-Santa Clara, se restituyó el bordo de defensa del cauce para reducir el riesgo de ingreso de agua durante eventuales crecidas.
En Tupungato, los trabajos se concentraron sobre el río Anchayuyo, desde la Ruta Provincial 86 y a lo largo de aproximadamente 4.500 metros aguas arriba.
En ese sector se reforzaron los terraplenes laterales y se rectificaron sectores del lecho y curvas del cauce para mejorar el escurrimiento y recuperar zonas afectadas por procesos erosivos.
También se recuperó el Canal La Gloria, que cumple una doble función: conduce excedentes de riego y actúa como drenaje y protección aluvional durante precipitaciones importantes.
Las tareas incluyeron la extracción de material de embanque y la eliminación de brotes y vástagos de árboles que habían ocupado distintos sectores del canal.
Otro de los principales frentes de trabajo se encuentra en el Canal Pescara, donde una inspección permitió detectar sectores afectados por procesos de erosión.
La Dirección de Hidráulica realizó primero la limpieza y acondicionamiento de los accesos y posteriormente reconstruyó las zonas dañadas mediante enrocado y relleno con material suelto.
Para estas tareas se realizaron más de 35 viajes y se movilizaron más de 700 metros cúbicos de material proveniente del arroyo San Isidro. También se limpiaron y erradicaron cañaverales en una extensión superior a los 1.000 metros.
En Bermejo, Guaymallén, continúan los trabajos sobre el Arroyo Lagunita, entre Carril Mathus Hoyos y calle Roca.
Debido a las dificultades de acceso provocadas por la vegetación, árboles de gran porte y las características del terreno, primero fue necesario construir un camino de servicio mediante el aporte de piedra.
Una vez habilitado el acceso, la maquinaria avanzó con el retiro de forestales, desmalezado, desembanque y recuperación de la sección hidráulica.
En el Arroyo Carrizal, desde la alcantarilla de la Ruta Nacional 40 y durante unos 800 metros hacia el oeste, se retiraron sedimentos, malezas, árboles y residuos que reducían el espacio disponible para el paso del agua.
Parte del material extraído fue reutilizado para reforzar los terraplenes laterales.
Además, se realizó el mantenimiento anual de los drenajes de Ugarteche, con retiro de malezas, vegetación y material acumulado para recuperar su capacidad hidráulica y favorecer la evacuación de excedentes.
La recuperación y fortalecimiento de las defensas constituye otro de los ejes del plan, especialmente ante la posibilidad de que lluvias, nieve y deshielo provoquen aumentos en los caudales.
En el Arroyo Claro, en Barrancas, se reconstruyeron terraplenes laterales que presentaban roturas de entre aproximadamente 5 y más de 30 metros.
Para recuperar la continuidad de las defensas se utilizaron materiales disponibles en el propio sector, dejando nuevamente operativo el sistema frente a futuras crecidas.
Otra intervención se realizó en el Canal Cacique Guaymallén, donde Hidráulica trabajó junto al Departamento General de Irrigación para recuperar sectores afectados por una importante erosión.
Como principal medida de protección se construyó un pedraplén en ambas márgenes, utilizando rocas de gran tamaño seleccionadas en la zona del piedemonte. También se realizaron trabajos de relleno y recomposición del fondo del canal.
A fines de julio se sumó una obra en Termas de Cacheuta, donde se construyó una defensa destinada a proteger las instalaciones utilizadas para la extracción de aguas termales frente al ingreso de agua y el anegamiento de los pozos.
La prevención también incluye mantener los sistemas hidráulicos libres de residuos y otros materiales que puedan reducir su capacidad de conducción.
La Dirección de Hidráulica y la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza realizan todos los meses tareas programadas de limpieza y mantenimiento en el Colector Papagayos, entre avenida Champagnat y avenida Boulogne Sur Mer.
En promedio, durante estos operativos se retiran unas 80 toneladas de residuos por mes.
Las tareas buscan evitar que la acumulación de materiales disminuya la capacidad hidráulica del colector y se complementan con acciones de concientización destinadas a escuelas y vecinos para prevenir el descarte de residuos en los sistemas de drenaje.
Desde Hidráulica remarcaron que el escenario asociado al fenómeno de El Niño obliga a analizar el comportamiento del agua de manera integral.
Las precipitaciones por encima de los valores habituales constituyen una variable, pero también deben considerarse la cantidad de nieve acumulada en la cordillera, el proceso de deshielo, las temperaturas y las lluvias que puedan producirse durante ese período.
Por eso, las obras realizadas durante 2026 no se limitan a responder ante emergencias. Una parte importante corresponde a mantenimiento preventivo, recuperación de cauces, protección de márgenes, reconstrucción de defensas y eliminación de obstáculos que puedan reducir la capacidad de conducción.
Excavadoras, topadoras, palas cargadoras, retropalas, minicargadoras y camiones se encuentran afectados a distintos frentes de trabajo.
Además, la Dirección articula acciones con el Departamento General de Irrigación, AYSAM y los municipios para intervenir en los sectores que requieren trabajos conjuntos.
De esta manera, Mendoza busca mantener preparada su infraestructura hidráulica ante un escenario que combina lluvias intensas, importantes acumulaciones de nieve, deshielo y posibles aumentos de caudal.

