Hace diez años, Ignacio llegó por primera vez a un entrenamiento de Los Cuyis XV Mixed Ability Rugby, un espacio que reúne a personas con y sin discapacidad para compartir la cancha, los aprendizajes y la pasión por este deporte. Tenía muchas cosas por descubrir y, desde aquel encuentro, encontró algo por mucho tiempo había buscado: un lugar donde sentir pertenencia.
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Los Cuyis y el rugby inclusivo: cómo el deporte transforma la vida de Ignacio
Hace 10 años, Ignacio llegó a Los Cuyis y encontró mucho más que un deporte: amigos, autonomía y pertenencia. Junto a su familia, demuestra cómo la inclusión abre nuevos caminos.
Ignacio y Los Cuyis: diez años de rugby, amistad e inclusión en Mendoza
“Mi mamá se contactó con un profesor de Los Cuyis y a la semana empecé a entrenar. Fue muy lindo y emocionante el recibimiento de los chicos”, recuerda Ignacio Díaz, a quien todos llaman Nacho y que hoy tiene 28 años.
Su vínculo con el club se convirtió en una parte fundamental de su vida. Allí aprendió a jugar al rugby, construyó amistades y descubrió el valor de compartir con sus compañeros las charlas, los juegos y, especialmente, el tradicional tercer tiempo, ese momento de encuentro que trasciende los resultados deportivos. “Siento que encontré mi lugar”, resume.
Entre los recuerdos que guarda con más cariño están sus primeros años de entrenamiento y los amigos que conoció en aquella etapa, algunos de los cuales ya no forman parte del equipo, pero con quienes todavía mantiene el vínculo.
Una historia de superación y sueños por cumplir
En su Certificado Único de Discapacidad (CUD), Ignacio tiene consignado un diagnóstico de discapacidad intelectual, identificado en el documento como ‘retraso mental moderado’. Esta condición implica dificultades en determinados aprendizajes y aspectos de la comunicación, pero no define por sí sola sus posibilidades ni sus proyectos de vida.
Su mamá, Marcela Gutiérrez, es docente de la UNCuyo y acompañante terapéutica. Desde su experiencia profesional y personal, explica que Ignacio es autónomo en numerosas actividades cotidianas: viaja en colectivo, hace compras, va al centro y se traslada hasta el club. Sin embargo, llegar a ese presente implicó un recorrido familiar en busca de oportunidades. Por eso, el recibimiento que tuvo su hijo fue mucho más que una bienvenida deportiva. “En Los Cuyis se sintió ‘parte de’, se sintió valorado”, expresa.
Para Ignacio, en tanto, la discapacidad no representa un límite para imaginar el futuro. “Me gustaría que supieran que el tener una discapacidad no es una limitación para mí”, sostiene. Entre sus sueños están conseguir un trabajo y formar una familia, objetivos que persigue con esfuerzo y con el acompañamiento de sus seres queridos.
El orgullo de una mamá y los logros de cada día
Para Marcela, acompañar a Ignacio también significó aprender a transitar emociones que se intensifican cuando se trata de un hijo. Aunque su formación como acompañante terapéutica le brinda herramientas para acompañar a otras personas, reconoce que el rol materno tiene sus propias preocupaciones y desafíos.
“Cuando se trata de un hijo ya entran en juego las preocupaciones, los miedos y esa sensación de que él esté bien”, explica.
Hay una escena que recuerda con especial cariño: el primer partido de Ignacio. “Verlo en una cancha fue muy emocionante y me llenó de orgullo”, recuerda. Con el paso del tiempo, también pudo observar cambios en su vida cotidiana. Según cuenta, su hijo comenzó a socializar más con sus pares, a desarrollar vínculos de amistad y compañerismo y a desenvolverse con mayor autonomía.
“Ha sido un aprendizaje constante acompañando y celebrando cada logro de mi hijo”, afirma. Esos avances muestran que la inclusión no se limita a permitir el ingreso a un espacio, sino que supone generar las condiciones para que cada persona pueda participar, construir relaciones y sentirse valorada.
Rugby Mixed Ability: jugar juntos, con las mismas reglas
Agustín Bravo, profesor de Los Cuyis XV Mixed Ability Rugby, explica que la principal característica de esta modalidad es que personas con y sin discapacidad juegan al mismo rugby, con las mismas reglas. La propuesta busca que todos puedan participar, con respeto por las capacidades y los tiempos individuales. No se trata de crear una actividad paralela, sino de compartir el deporte y construir un equipo en el que cada integrante tenga su lugar.
“Lo que más se nota es la confianza que van ganando, la independencia y el sentido de pertenencia”, señala Bravo. Según observa, muchos jugadores llegan con timidez y, a medida que se integran, se animan a participar, tomar decisiones y relacionarse con sus compañeros. Esos aprendizajes también pueden trasladarse a otros ámbitos de la vida.
El entrenador destaca, además, el papel de los clubes como espacios de encuentro comunitario. Los entrenamientos, los partidos y los terceros tiempos permiten construir vínculos y cuestionar prejuicios a partir de la experiencia compartida. Sin embargo, advierte que todavía persisten obstáculos para que las personas con discapacidad accedan al deporte. Entre ellos, el desconocimiento sobre sus posibilidades.
Una sociedad con más oportunidades para todos
La experiencia de Ignacio también plantea una reflexión que va más allá de la cancha. Para Marcela, las personas con discapacidad forman parte de la sociedad y tienen derecho a participar plenamente en ella, con oportunidades para estudiar, trabajar, practicar deportes y desarrollar sus proyectos de vida.
Desde Los Cuyis, Bravo coincide en que el desafío consiste en transformar la inclusión en una práctica cotidiana. “No hace falta tener todo resuelto para empezar, sino tener ganas y compromiso. La inclusión no debería ser algo extraordinario, sino parte de la vida cotidiana de cualquier club”, asegura.
Después de una década de entrenamientos, amistades y experiencias compartidas, Ignacio tiene un mensaje para quienes todavía no se animaron a acercarse al deporte: “Les diría que se animen, que en Los Cuyis les abrimos los brazos para que formen parte de un grupo de chicos y profes maravillosos”.
Su historia da cuenta de que la inclusión comienza cuando una puerta se abre, pero cobra verdadero sentido cuando cada persona encuentra un lugar para crecer, compartir y proyectar su futuro. Para Nacho, ese lugar está en una cancha de rugby, junto a sus compañeros y con la certeza de que los sueños no tienen por qué quedar afuera.